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Valencia y Castilla-La Mancha se alían para cambiar la financiación

El presidente valenciano y el castellanomanchego exigen más fondos y quitas a la deuda generada por la insuficiencia del actual modelo

El presidente valenciano Ximo Puig saluda al castellano-manchego Emiliano García-Page.
El presidente valenciano Ximo Puig saluda al castellano-manchego Emiliano García-Page.

El presidente valenciano, el socialista Ximo Puig, continúa con la ronda de contactos con otros presidentes autonómicos para reclamar al Gobierno de Mariano Rajoy la reforma del sistema de financiación autonómica, pendiente a pesar del compromiso de cambiarla en 2017. Puig y el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, que se han reunido este sábado en Valencia, exigen que el futuro modelo "blinde los servicios públicos básicos" y "acabe con la insuficiencia financiera" del actual sistema.

No es el primer encuentro ni será el último propiciado por Puig. El político valenciano ya ha mantenido contactos con otros presidentes autonómicos, como la balear Francina Armengol o la andaluza Susana Díaz, para acelerar el cierre del futuro modelo; a ser posible, antes de que se aprueben los presupuestos del Estado.

Puig y García-Page han coincidido en la necesidad de una armonización fiscal que evite la competencia desleal y en la eliminación de las entregas a cuenta del Gobierno a las comunidades como elemento "de chantaje político". Ambos han lamentado, además, que el esfuerzo en la reducción de gasto público se haya repartido de forma desigual entre las diferentes Administraciones: las comunidades autónomas han soportado el 62,2%, las corporaciones locales el 28,1% y la Administración central el 20,5% de los ajustes.

Pese a ello, las comunidades han aumentado su deuda, y en el caso de Castilla-La Mancha con el gobierno de Cospedal se ha duplicado en cuatro años, pasando de 7.000 a 13.600 millones, ha denunciado García-Page, que ha sugerido que una de las fórmulas para restablecer el equilibrio sería incorporar la quita de la deuda a la negociación del nuevo modelo.

Puig ha insistido en que acordar posiciones dentro del debate de la financiación no es "ir contra nadie, sino a favor del sistema autonómico y de los ciudadanos", y ha criticado que el incumplimiento del Gobierno de cambiar el sistema en 2017 conlleva "un desgaste" en la confianza en las instituciones.

García-Page se ha mostrado "escéptico" ante un Gobierno "agarrotado", con el que las comunidades se han comportado de forma leal en el conflicto de Cataluña pero no pueden estar "permanentemente a la espera" para abordar el problema. "Ni Cataluña puede ser la excusa para Rajoy en la solución del problema", ha agregado.

Gürtel y el PP

El presidente Ximo Puig ha declarado este sábado tras las revelaciones en el juicio del caso Gürtel sobre la presunta financiación ilegal del partido, que el PP debería haber asumido responsabilidades hace tiempo. No sólo Fabra y Camps, a los que ha pedido que actúen con ética, sino al conjunto del partido.

Tras el juicio a los cabecillas de la trama -uno de ellos, el responsable de Orange Market, Alvaro Pérez El Bigotes, señaló al expresidente Francisco Camps como la persona que ordenaba cobrar los actos de campaña a empresarios, Puig ha defendido que el PPCV "debe asumir su responsabilidad" porque "no hay nuevo y viejo PPCV: hay un solo PP".

"Nosotros nos hemos comportado con enorme lealtad en el conflicto de Cataluña y en la inestabilidad de un año sin gobierno", ha dicho el presidente castellanomanchego, para quien el año 2017 "se ha aprovechado muy mal y muy poco" para la financiación autonómica.

Ambos dirigentes han destacado las relaciones entre ambas regiones, una cuestión que tratarán en una próxima reunión que celebrarán en Toledo sobre el desarrollo económico y el empleo. En la Comunitat Valenciana residen 215.000 personas de Castilla-La Mancha y el 10 % de las ventas valencianas tienen como destino esta comunidad, el mismo porcentaje que las compras, según los datos ofrecidos por Puig.

No ahondar en 'guerras' del agua

El déficit hídrido en España y los problemas con trasvases como los del Tajo-Segura han salido a relucir en el encuentro de ambos presidentes. García-Page se ha mostrado convencido de que para alcanzar un acuerdo nacional sobre el agua, tiene que haber "como mínimo" un consenso previo entre la Comunidad Valenciana, Murcia y Castilla-La Mancha, y se ha mostrado dispuesto a favorecer y mantener esos contactos.

Los dos políticos han dado por cerrada la guerra del agua entre sus dos comunidades y han abogado por llegar a acuerdos. El presidente castellanomanchego ha preferido no ahondar "en asuntos que nos pudieran enfrentar", ya que ha habido "mucho debate y muy agrio" en las últimas décadas sobre este asunto.

Puig ha añadido que el tiempo de las guerras del agua "estériles" ha pasado y ahora se da una situación de sequía "muy grave", por lo que ha reclamado que las políticas contra el cambio climático formen parte de la agenda de la próxima Conferencia de Presidentes Autonómicos.

La política de la Generalitat ante el déficit hídrico es buscar todas las fórmulas posibles dado que el trasvase no es una solución "por sí mismo", y ha citado la importancia de la desalinización. Más que hablar de confrontación, habría que hablar de soluciones, ha concluido Puig, que no ha ocultado su preocupación por la sequía que sufre la comarca alicantina de la Vega Baja, "parte fundamental de la huerta europea".

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