Cultura vasca

Donde viven los ‘bertsos’

La Asociación amigos del Bertsolarismo recibe 50.000 euros del Gobierno vasco para impulsar la candidatura de Patrimonio inmaterial de la Humanidad

La directora del programa de ETB 'Hitzetik Hortzera' graba en el estudio del centro de 'bertsolarismo'.
La directora del programa de ETB 'Hitzetik Hortzera' graba en el estudio del centro de 'bertsolarismo'.JAVIER HERNÁNDEZ

Las copas están medio llenas. En la mesa, quedan restos de la cena. Entre trago y trago, un conductor saca tema. Un comensal se levanta e improvisa una canción. Tiene ritmo y tono concreto. Cuando acaba, otro le contesta utilizando las mismas normas, pero con un estilo propio. Sus rimas son efímeras. Los bertsos no se repetirán, ni se guardarán. La Asociación de amigos del bertsolarismo (Bertsozale elkartea) trata de evitar, desde 1987, que esa muestra de arte se pierda. La tarea era titánica: catalogar y guardar los bertsos en un archivo dedicado en exclusiva a este símbolo cultural vasco.

25 años después, su objetivo alcanza nuevas cotas. El Gobierno vasco acaba de concederle 50.000 euros para seguir trabajando en la transmisión, investigación y difusión. Su motivación: que Unesco catalogue al bertsolarismo Patrimonio inmaterial de la Humanidad.

Las investigaciones en proceso

  • Jone Miren Hernández (profesora de la antropología de la UPV): La bertsolaritza contemporánea sobre la mujer. El papel de las bertso-eskolak (escuelas de versolarismo) en el proceso de socialización y liderazgo femenino, y las vivencias de las mujeres en los campeonatos.
  • Manex Agirrezabal (Tesis doctoral. UPV). La creación de la creatividad poética automática como muestra de creación lingüística humana
  • Luzia Alberro (Profesora de la Universidad de Deusto. Tesis doctoral). La modernización en Gipuzkoa de 1833 a 1936 en la identidad personal
  • Asier Barandiaran (Profesor de filología de la Universidad de Navarra). El trabajo oral en el sistema educativo
  • Miren Artetxe (Tema de doctorado). La transmisión del bertsolarismo en el proceso de recuperación de la lengua
  • Izaro Goienetxe (Tesis doctoral). La creación automática de los sonidos en el bertsolarismo
  • Gema Lasartek: Bertsolaritza y género

En su caserío de cuatro plantas en Villabona (Gipuzkoa), con 14 trabajadores, el objetivo no les cambia: “Preservar, mantener y cuidar es para lo que se creó Bertsozale. No queríamos recopilarlos para que cogieran polvo, sino para investigar”, explica su presidente, Iñaki Murua, co-fundador de esta asociación que reunía a aficionados. “Necesitábamos preservarlo”.

A las mesas del abuhardillado último piso de la Subijana etxea, en el que llevan desde 2008, se acercan estudiantes de Universidad y doctorado. Preparan investigaciones relacionadas directamente con el bertsolarismo, o no. Se estudia la capacidad cerebral de los improvisadores, la lingüística oral o la incorporación de la mujer a este campo.

“Nos han dicho que vamos por buen camino, ya que cumplimos las principales buenas prácticas, como tener un centro de estudios y archivo que lo preserve generación tras generación”, apunta Murua al subrayar los acuerdos con los colegios, donde hay más de 30 profesores.

“Teníamos dudas. Tenemos un complejo con lo nuestro, pero la denominación podría servir para mirar y mimar el euskera”, anticipa Murua. Pero el camino es largo. De momento, sopesan un estudio inicial en el que decidir si presentarse como candidatura local o con una visión global del repentismo que diera cabida a expresiones similares en otros países y localidades. “Hasta 2018, España no acepta nuevas candidaturas de Patrimonio inmaterial, y aunque ir con otros países puede ser largo y ambicioso, tienen capacidad de liderazgo y puede ser más fácil conseguirlo”, explica el director de Patrimonio cultural vasco, Imanol Agote.

El director de Bertsozale, Iñaki Murua, en la sede de Villabona.
El director de Bertsozale, Iñaki Murua, en la sede de Villabona.Javier Hernández

De los 50.000 euros, alrededor de 10.000 se utilizarán para llevar a cabo dar los primeros pasos en la candidatura. El resto será para reforzar la base de datos y la digitalización, sin la que el proyecto no sobreviviría: “Estábamos tambaleándonos y ayuda” explica Nere Erkiaga, la documentarista que, pese a reconocer que no era aficionada a los bertsos, ahora pasa sus días ordenando los 14 terabytes de memoria, 283.000 ficheros, 26.000 vídeos y 30.000 audios ya digitalizados, y los que quedan por convertir. El trabajo es doble: organizar grabaciones futuras y digitalizar lo que piden los investigadores.

Al año, reciben unas 660 grabaciones, y aun así solo logran, con cientos de voluntarios, recoger un 18% de los eventos celebrados. El más antiguo es de los años veinte: Bertso berriak, de Txirrita y Asteasu. Cada recopilatorio anual narra una pieza de la historia vasca. Cada cena pasa a ocupar un hueco en la estantería digital.

Documental sobre la historia de la Asociación de Amigos del Bertsolarismo. / BERTZOZALE

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