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AGRICULTURA

La Junta advierte de que vigilará la calidad del aceite de oliva marroquí

Temor en el sector agrario andaluz por el impacto del acuerdo UE-Marruecos

Olivares en Granada.
Olivares en Granada.

El nuevo acuerdo de libre mercado entre la Unión de Europea y Marruecos, que entró en vigor a principios de este mes, ha puesto en guardia al sector agrario andaluz, que se teme un grave impacto por la liberalización de la mayor parte de las producciones agrícolas y el aumento de los contingentes de importación en frutas y hortalizas. Las organizaciones agrarias han pedido a las autoridades comunitarias que se refuercen los controles para evitar un “coladero” de productos marroquíes que no cumplan los estándares de salubridad y de calidad exigidos en Europa.

El aceite de oliva va a ser uno de los productos más afectados por el acuerdo UE-Marruecos. La Junta de Andalucía ya ha anunciado que estará vigilante para controlar la calidad de los aceites que se importen desde el país vecino sin ningún derecho de aduana. Este control se añadirá a la campaña de inspección que se va a poner en marcha sobre el etiquetado del aceite de oliva tras las alertas recibidas desde fuera de la comunidad de partidas que ofrecen un aceite con un nombre que no responde a ninguna tipología de las autorizadas. “Hay una situación de desprotección al consumidor”, ha indicado la directora general de Consumo, Dolores Muñoz.

Desde 2003 Marruecos podía exportar a la UE libremente aceituna de mesa sin pagar ningún tipo de arancel, pero con la entrada en vigor del nuevo acuerdo se eliminan también los derechos de aduana aplicables al aceite de oliva procedente de Marruecos, por lo que desde el 1 de octubre Marruecos puede introducir en Europa todo el aceite de oliva que pueda producir en su territorio. Sin embargo, el acuerdo carece de reciprocidad comercial, pues la Unión Europea sólo podrá exportar a Marruecos 2.000 toneladas de aceite de oliva al año sin aranceles.

Las nuevas condiciones  aumentan los contingentes de frutas y hortalizas

Según datos del Comité Oleícola Internacional, Marruecos, que actualmente consume 90.000 toneladas de aceite de oliva, tuvo una producción media en las tres últimas campañas de 130.000 toneladas, cifra que está creciendo de manera notable como consecuencia de los planes de apoyo a este cultivo puestos en marcha con la ayuda de la propia Unión Europea. Para la patronal agraria Asaja, es preciso que las autoridades “impidan fraudes e irregularidades en las importaciones y nuevos incumplimientos sistemáticos de las condiciones, cantidades, calendarios y precios de entrada de productos importados de Marruecos”.

El sector de frutas y hortalizas también se verá afectado. En concreto, se contempla un considerable incremento del contingente del tomate marroquí con régimen arancelario especial, que pasará de las 233.000 toneladas anuales a las 285.000 toneladas en 2014, siendo el producto más afectado. Asimismo, el de calabacín ascendería de las 25.000 a las 50.000 toneladas; el de pepino, de las 5.600 a las 15.000; el de clementina, de 130.000 a 175.000, y el de ajo, de 1.000 a 1.500 toneladas.

Desde la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) en Andalucía, su secretario general, Agustín Rodríguez, advierte que este acuerdo va a convertir a Marruecos en la “puerta de entrada en la UE de las producciones del resto del Mediterráneo, porque lo que se ha hecho es abrir una puerta al mercado europeo con una dimensión incalculable”. Y añade: “No se trata de un acuerdo equilibrado, que repercuta de igual forma al resto de la agricultura europea, sino que es una factura que va a pagar Andalucía, donde se van a cerrar miles de explotaciones y donde se van a perder miles de puestos de trabajo en los próximos años”.

El dirigente de la UPA sostiene que el campo andaluz “no podrá competir con los salarios de Marruecos y los incumplimientos permanentes de las fronteras y de la aplicación, por ejemplo, en materia fitosanitaria y desde el punto de vista de la seguridad alimentaria”. Con todo, el acuerdo tiene unas medidas de salvaguarda por lo que, según la UPA; de producirse fluctuaciones importantes y repercusiones en los precios que afecten a las producciones locales, la UE podría adoptar medidas para proteger los intereses de las producciones andaluzas.