La crisis del coronavirus

Merkel cede ante los líderes regionales e inicia una tímida desescalada basada en test rápidos gratuitos

Tras cuatro meses de restricciones, se relajan las medidas para encuentros privados y empieza a abrir con condiciones parte del comercio minorista, pero no la hostelería

Una mujer pasa ante un cine cerrado en Berlín, el 3 de marzo.
Una mujer pasa ante un cine cerrado en Berlín, el 3 de marzo.JOHN MACDOUGALL / AFP

La pandemia entra en una nueva fase en la que “se puede tener una esperanza justificada” de que en verano regrese la normalidad, según la canciller de Alemania, Angela Merkel. Esta primavera no será como la de 2020, predijo, porque ahora contamos con dos herramientas que no teníamos entonces: las vacunas y suficientes tests para controlar la evolución de los contagios. Merkel se reunió este miércoles con los líderes de los 16 Estados federados para acordar un calendario de desescalada después de cuatro meses de restricciones y el creciente descontento de la población, que empieza a mostrar su hartazgo en las encuestas. La cita empezó pasadas las dos de la tarde y se prolongó durante más de nueve horas. Los políticos no se ponían de acuerdo. Finalmente la canciller salió a dar una rueda de prensa cerca de la medianoche. Sus primeras palabras fueron para dar las gracias a los ciudadanos por los sacrificios que ha supuesto el cierre casi total de la vida pública en el país.

En vídeo, Angela Merkel, la canciller alemana, ha explicado este jueves los parámetros de la nueva fase de desescalada en Alemania y ha expresado su apoyo al uso de la vacuna de AstraZeneca para mayores de 65 años.OMER MESSINGER / REUTERS

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En los últimos días han aumentado las presiones ―incluso desde las filas del partido de la canciller― para que el Gobierno federal estableciera una hoja de ruta para empezar a ver una salida a las restricciones. Desde ámbitos económicos y políticos le pedían umbrales y fechas concretas a partir de las que se podrán suavizar las limitaciones. Costó casi 10 horas de tira y afloja, pero los presidentes regionales y Merkel salieron del encuentro con un documento que fija cinco fases de apertura. Muy tímida. No se prevé, por ejemplo, que la hostelería pueda abrir el interior de los locales. A partir del día 22 de marzo, y en función de la situación epidemiológica, se podrá comer en las terrazas, con reserva previa. Sí podrán ir reanudando su actividad algunas tiendas, al principio con cita previa. Los encuentros privados se relajan y empieza a partir de la próxima semana una estrategia de detección temprana de casos basada en test rápidos de antígenos gratuitos. Cada ciudadano podrá hacerse uno a la semana, explicó Merkel. El Gobierno federal lleva semanas dándole vueltas a la estrategia de los test. El ministro de Sanidad, Jens Spahn, llegó a prometer que estarían disponibles el 1 de marzo. No fue así. O todavía no hay suficientes en el mercado o el Gobierno no ha sabido gestionar su compra. Mientras tanto, se le adelantan los supermercados. El sábado la cadena Aldi empezará a vender test para hacer en casa.

Los Estados volverán a reunirse con Merkel el 22 de marzo. En general, las restricciones se prolongan hasta el 28 de marzo, con algunas excepciones. Entre las nuevas medidas, a partir del 8 de marzo se permitirán las reuniones privadas entre convivientes de dos hogares diferentes, con un máximo de cinco personas (hasta ahora solo se permitía juntarse con una sola persona de un hogar distinto). En regiones con una incidencia de menos de 35 nuevas infecciones por 100.000 habitantes por semana, también estarán permitidos los encuentros de hasta 10 personas. En todos los casos, si la situación epidemiológica vuelve a empeorar se aplicará el llamado “freno de emergencia”, que obligará volver a la situación anterior.

Después de que las escuelas de primaria y guarderías abrieran la semana pasada, y las peluquerías este lunes, los siguientes negocios que podrán volver a la actividad a partir del día 8 son librerías (donde no estaban abiertas previamente), floristerías y centros de jardinería, con una limitación de 10 metros cuadrados por cliente. El paso a la siguiente fase solo podrá darse si se alcanza una incidencia estable de menos de 50 infecciones por 100.000 habitantes en siete días. En ese momento podría abrir el comercio minorista también con un espacio mínimo por cliente de 10 metros cuadrados. Se sumarían museos, galerías, zoos, jardines botánicos y monumentos, que llevan cerrados desde el 2 de noviembre. También lo ha estado el deporte, que si se dieran esas condiciones podría volver a practicarse sin contacto y en grupos pequeños (máximo 10 personas) al aire libre. Merkel era mucho más cautelosa que algunos de los presidentes regionales y quería que el umbral para las aperturas se situara en 35.

La hoja de ruta de la desescalada prevé que, pasadas dos semanas de las primeras aperturas, si los contagios siguen estabilizados por debajo de una incidencia de 50, podrían abrir los restaurantes al aire libre, los teatros, óperas, cines y el deporte sin contacto en interiores. Por tanto, una eventual reapertura de la hostelería, que exigiría reserva previa y entrega de datos para un posible rastreo de contactos, no ocurriría al menos hasta el 22 de marzo. Otras dos semanas después, y si la incidencia sigue estable con menos de 50 casos por 100.000 habitantes, se permitirían los eventos recreativos con hasta 50 participantes al aire libre y los deportes de contacto en interiores. Las normas acordadas con los Estados permiten algunas excepciones en función de la evolución de sus contagios.

Los políticos también acordaron que la vacunación empiece en las consultas de los médicos de familia o generales a partir de finales de marzo o principios de abril. Hasta ahora, los pinchazos se han administrado en centros de vacunación abiertos específicamente para ese propósito. Alemania ha puesto 6,6 millones de dosis de vacunas, un ritmo que se considera muy lento y que ha provocado críticas de la oposición y de algunos líderes regionales. El país está teniendo problemas con la vacuna de AstraZeneca, que por ahora solo se administra a menores de 65 años y que muchos trabajadores esenciales están rechazando. Con datos del miércoles, tres de cada cuatro dosis recibidas estaban sin poner. El ministro de Sanidad, Jens Spahn, confirmó este miércoles que en breve se aprobará una nueva estrategia para vacunar con este preparado también a los mayores de 65, en vista de los buenos resultados que han comunicado Escocia e Inglaterra.

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