Francia pide no viajar a Cataluña ante la escalada de los contagios

El Govern rechaza la propuesta y apela a la movilidad responsable

El primer ministro francés, Jean Castex, en el aeropuerto CDG de París este viernes. En vídeo, su recomendación a los ciudadanos franceses.

El temor al auge de la covid-19 en Cataluña salta las fronteras. Francia ha recomendado encarecidamente a sus ciudadanos que “eviten” viajar a esta comunidad autónoma tras el auge de casos registrados en las últimas semanas. Focos activos en la comarca leridana del Segrià y en Barcelona han aumentado la incidencia en Cataluña (43,1 casos por 100.000 habitantes, tres veces más que la media española) y han obligado a la Generalitat a aplicar restricciones sociales y pedir a sus ciudadanos que limiten sus desplazamientos. Algunos expertos consultados admiten que la medida tomada por Francia es “razonable”. La Generalitat, por su parte, rechaza esta recomendación y apela a una “movilidad responsable”.

Cierre total de fronteras no, pero vigilancia extrema sí. Y, sobre todo, prudencia. El primer ministro francés, Jean Castex, ha descartado este viernes prohibir el tránsito de personas con España, pero, en vista de la “degradación” de los índices sanitarios en Cataluña, apuntó: “Recomendamos encarecidamente a los ciudadanos franceses que eviten viajar a ese territorio mientras no mejore la situación”. Al mismo tiempo, ha adelantado Castex, las autoridades francesas están “discutiendo” con las españolas y catalanas para que estas “velen” por que “los flujos procedentes de España hacia Francia sean lo más limitados posible”, ha dicho tras un consejo de Defensa donde se discutieron medidas para frenar la expansión del virus en Francia.

De hecho, la recomendación del Gobierno francés sobre los viajes a Cataluña llegan en un momento de contagios al alza en Francia, que suma cerca de 180.000 afectados desde el inicio de la pandemia. La estrategia de Francia es extremar la vigilancia, aunque siempre guardando el equilibrio para no cerrar el país por completo, especialmente de cara al turismo, uno de los sectores más afectados por la crisis.

Además, según ha adelantado el primer ministro, todos los viajeros procedentes de 16 países, no europeos, declarados “rojos” por la alta circulación del virus, deberán someterse a un test de covid-19 a su llegada a los aeropuertos franceses. Los dispositivos para ello estarán listos “en los próximos días” o, a más tardar, a partir del 1 de agosto, ha agregado. Fuentes del Ministerio de Sanidad indicaron que los países desde los cuales Francia exige un test PCR negativo antes de que los pasajeros embarquen siquiera en su avión con rumbo su territorio son Estados Unidos, Panamá, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin. A los pasajeros procedentes de Brasil, Perú, Sudáfrica, Qatar, Kuwait, Israel, Serbia, Argelia, Turquía, Madagascar, India y Omán se les exigirá someterse a un test PCR a la llegada a un aeropuerto o puerto francés, en vista de que, como ha dicho Castex, “en algunos países no hay estrategia de detección y que el acceso a los test es difícil”. Aquellos viajeros que den positivo por coronavirus, deberán guardar una cuarentena de 14 días.

La medida no afectará en cualquier caso a un “flujo masivo” de pasajeros, indicó, puesto que la frontera con esos países está “cerrada” y actualmente solo pueden viajar desde allí los ciudadanos franceses y quienes dispongan de un título de “residencia estable” en este país.

Según el último reporte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Francia notificó el jueves 945 casos y seis fallecidos; España, por su parte, 1.357 positivos y dos muertes. El Ministerio de Sanidad ha recogido este viernes en su informe que Francia notificó en 24 horas más de un millar de casos, aunque la incidencia acumulada en 15 días es de 12,9 casos por 100.000 habitantes, tres veces menos que en España.

Al otro lado de la frontera, la crisis se complica. Los casos en Cataluña siguen creciendo, empezando por Figueres, un municipio gerundense a escasos 30 kilómetros de Francia. Allí se han reportado 123 infectados en los últimos 15 días, esto es, el 35% de todos los casos registrados en el municipio desde el inicio de la pandemia. La Generalitat, que ha impuesto restricciones sociales —aforo reducido en bares, prohibición de reuniones de más de 10 personas y cierre del ocio nocturno, entre otras—, admite que ya hay transmisión comunitaria en la zona.

Los focos más preocupantes en Cataluña se encuentran, no obstante, en la comarca leridana del Segrià y en Barcelona y su área metropolitana, donde el virus también se ha diseminado entre la población y ya es complicado, cuando no imposible, seguir las cadenas de transmisión. El Govern dijo el jueves que la curva en el Segrià apunta a estabilizarse, pero en la capital catalana la situación sigue disparada. En ambos territorios hay restricciones sociales similares a las de Figueres.

La incidencia en el Segrià está en 469 casos por 100.000 habitantes, dijo el Govern, mientras que en L’Hospitalet de Llobregat es de 203,6 y en Barcelona, 67 casos por 100.000 habitantes. Aunque las cifras son más bajas que el Segrià, el peligro es igual o mayor: la densidad de población en la capital catalana y su área de influencia, que facilitan la diseminación del virus, ha obligado a tomar medidas de forma inmediata como en la comarca leridana.

Situación complicada

El secretario de Salud Pública, Josep Maria Argimon, ha admitido este viernes que la situación en la comunidad es “complicada”, pero ha rechazado la petición de Francia. “En estos momentos no estamos en una situación de recomendar esto. La pandemia no tiene ahora la repercusión de la primera ola, donde se recomendaba cerrar fronteras. Yo pido a la ciudadanía una movilidad responsable”, ha dicho. La Generalitat, que computa los datos de una forma diferente al Ministerio de Sanidad, ha reportado este viernes 1.343 casos, 870 en Barcelona y su área metropolitana. Se trata de positivos por PCR y test serológicos, aunque no todos son de diagnósticos del día anterior.

Con este contexto sobre la mesa, algunos expertos consideran “razonables” las recomendaciones adoptadas por Francia. “Era esperable. Imagínense lo contrario: Grenoble con brotes y evidencias de transmisión comunitaria. Seguramente también se aconsejaría no viajar, a no ser por motivos inexcusables”, apunta Jesús Molina Cabrillana, portavoz de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene. Toni Trilla, jefe de Medicina Preventiva del Hospital Clínic de Barcelona admite que la tasa en Cataluña es alta, pero “a expensas de Lleida y Barcelona ciudad”. “Buena parte de Cataluña está en una situación epidemiológica más que adecuada, como la Costa Brava y la Costa Daurada, por ejemplo”, agrega. En cualquier caso, concluye: “Me parece una recomendación razonable desde el punto de vista de salud publica, que puede tener consecuencias importantes en el turismo francés. Hay que controlar la subida en Cataluña lo antes posible y tener evidencias para revertir la recomendación”.

Pero no hay quórum entre los expertos. “Es totalmente desproporcionada y, además, no responde a una situación muy diferente en Francia. La limitación de movimiento puede pretender que sus ciudadanos no participen del ocio nocturno en España que es ahora una de las fuentes más importantes de transmisión”, apunta Benito Almirante, jefe de Enfermedades Infecciosas del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona. Andrea Burón, portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública (Sespas), tampoco es partidaria de recomendaciones generales de evitar zonas. “No me parece lógico no recomendar ir a Cataluña en general. No tiene nada que ver irse a los Pirineos a hacer actividades en el campo que otras que precisen más interacción con otras personas. Hay que tener en cuenta que este tipo de recomendaciones pueden estigmatizar los destinos”, reflexiona.

Hasta 3.000 test diarios en el principal aeropuerto de París

Los anuncios del Gobierno francés fueron realizados tras celebrar el Ejecutivo del presidente Emmanuel Macron un Consejo de Defensa centrado en el coronavirus, probablemente el último antes del comienzo oficial de las vacaciones estivales, si bien es previsible que este año muchos ministros, especialmente los más vinculados a la lucha contra la epidemia, no se alejen de París.


El primer ministro francés, Jean Castex, eligió desplazarse hasta el principal aeropuerto de la capital, el Roissy-Charles de Gaulle, para revelar las últimas medidas. Visitó las zonas habilitadas con personal especializado para tomar la temperatura a los pasajeros que lleguen hasta París y realizarles un test de coronavirus, hasta ahora de forma voluntaria. Solo en este aeropuerto, el mayor de la capital, se podrán realizar hasta 3.000 test diarios, ha asegurado el primer ministro.


 

Los nuevos anuncios se producen al término de una semana en la que no han cesado las alertas ante un constante repunte de contagios, si bien las autoridades descartan por el momento que se trate de la temida nueva ola de coronavirus. Según la Dirección General de Sanidad, en las últimas jornadas se registraron más de 1.000 casos diarios confirmados de covid-19 en toda Francia, una tendencia al alza que se lleva registrando desde hace tres semanas, y 10 nuevos focos. No obstante, las cifras de hospitalizaciones, especialmente en cuidados intensivos, donde actualmente están ingresados algo más de 400 pacientes graves, continúa a la baja, una señal, según los expertos, de que si bien el virus sigue “activo” y hay más contagios, estos se producen entre una población más joven que tiene menos riesgo de desarrollar una forma grave de la enfermedad.


Con información de P. Linde.

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