La crisis del coronavirus

Cataluña amplía las restricciones sociales a los municipios de Figueres, Vilafant y Sant Feliu de Llobregat

El Govern recomienda a los habitantes de estos municipios que se queden en casa si no es para actividades esenciales y prohíbe reuniones de más de 10 personas.

Un grupo de jóvenes visita el museo Dalí en Figueres, reabierto al público el 11 de julio
Un grupo de jóvenes visita el museo Dalí en Figueres, reabierto al público el 11 de julioLLUIS GENE / AFP

El auge de la covid-19 en Cataluña obliga a ampliar las restricciones sociales en más municipios de la comunidad autónoma. Los ayuntamientos gerundenses de Figueres y Vilafant y la ciudad metropolitana de Sant Feliu de Llobregat, —con casi 100.000 habitantes entre los tres núcleos— también se verán afectados por unas limitaciones similares a las aprobadas en 12 municipios del área metropolitana de Barcelona y las comarcas leridanas del Segrià y La Noguera. Esto significa que el Govern prohibirá allí también las reuniones públicas o privadas de más de 10 personas y recomendará que los habitantes de estos municipios se queden en casa excepto para actividades esenciales, como trabajar o ir al médico. Las medidas, aprobadas por la Generalitat el domingo, tendrán que ser avaladas por un juez para poder entrar en vigor y tendrán una duración mínima de 15 días.

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Estos tres municipios se quedan, de facto, en una especie de fase 2 de la desescalada. La orden dictada por el Ejecutivo catalán contempla también la limitación de aforo al 50% dentro de bares y restaurantes, la prohibición del uso de la barra y que las mesas de la terraza estén a dos metros de distancia entre ellas. Se suspende la apertura de equipamientos culturales o lugares de espectáculos públicos, como cines o teatros. Además, los espacios deportivos, como los gimnasios, también cierran, así como los parques de atracciones y locales de ocio nocturno. Solo las bibliotecas, las colonias de verano y los museos pueden permanecer abiertos.

Limitar el contacto

La idea es limitar el contacto y los encuentros sociales, donde se están produciendo el grueso de los contagios. Cataluña notificó el domingo 944 nuevos casos. Aunque las cifras que difunde la Generalitat son diferentes e incomparables a las que reporta el Ministerio de Sanidad (en su información diaria el Govern incorpora los casos positivos por PCR y test serológico y no todos los infectados son del día anterior), los números señalan que los dos grandes focos están en Lleida (153) y el área metropolitana (698).

Sant Feliu de Llobregat, de 44.860 habitantes registró esta semana 56 casos, el 19% de todos los infectados en la localidad desde el inicio de la pandemia. El municipio está pegado a Barcelona, que sigue su tendencia al alza: a falta de los datos del domingo, de lunes a sábado la capital catalana registró 974 positivos por PCR, el doble que la semana anterior.

Por su parte, en Figueres (46.600 habitantes) y Vilafant (5.394), hay tres brotes activos con 12 positivos, confirmó un portavoz del Departamento de Salud. En Figueres, no obstante, el grueso de los casos no están relacionados con los brotes: esta semana se reportaron 54 positivos.

Tras las quejas de los alcaldes metropolitanos por la falta de concreción de algunas medidas, la Generalitat publicó el domingo un documento para solventar dudas. Así, aclara que se puede hacer deporte individual y en grupo (si son convivientes habituales y menos de 10 personas a la vez), pero los gimnasios, públicos o privados, deben cerrar. Lo que sí se permiten son los eventos deportivos a puerta cerrada y sin público.

Por lo que respecta al comercio, el Govern insiste en que la recomendación general, que no orden expresa, es que el servicio se preste a través de “la cita previa o el preaviso” para evitar aglomeraciones. Aunque están prohibidos los servicios con contacto personal cercano, las peluquerías o servicios terapéuticos, como los masajistas o los osteópatas, no entran dentro de este supuesto.

Las piscinas municipales o privadas de uso público también tienen que estar cerradas, excepto cuando los ayuntamientos consideren necesario su uso para prevenir los efectos del calor.

Como la actividad de ocio nocturno está prohibida, el Govern deja en manos de los ayuntamientos establecer el horario de cierre de bares y terrazas para garantizar que se suspenda esa actividad durante la noche. De los consistorios también dependerá la gestión de las playas: la Generalitat rechaza su cierre pero pide a los ayuntamientos que asuman el “refuerzo de control de cumplimiento de las medidas de seguridad, especialmente de los aforos”. Barcelona cerró el domingo tres playas por aglomeraciones.

Sobre los eventos culturales que cumplen las normas de seguridad, el Govern apuntó que los alcaldes pueden solicitar excepciones para habilitar espacios culturales o deportivos “respetando las medidas de protección, con hora concertada y registro de datos de contacto”. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, anunció el domingo que, “a regañadientes”, suspenderá el Festival Grec.

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