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La fabulosa Yulimar Rojas está de vuelta: “Es el regreso triunfal a la élite. No se puede pedir más”

La venezolana reaparece después del Mundial de Tokio y logra en Valencia la mejor marca del año en triple salto (14,95m)

Yulimar Rojas salta en el Palau Luis Puig de Valencia, en una imagen cedida por la Federación de Atletismo.Daniel Meumann

Yulimar Rojas, la plusmarquista mundial de triple salto, la venezolana alegre y sonriente que se entrena, entre baile y baile, mientras canta vallenatos, en Guadalajara, en la pista de la Fuente de la Niña, llega a Valencia después de un invierno espantoso en el que no ha parado de maldecir la lluvia y el frío que no le han dado un respiro. Pero la saltadora, que no competía desde el 27 de septiembre, hace 140 días, ve la arena del foso y se siente florecer. Su primer salto ya fue es explosión: 14,95 metros. La mejor marca del mundo, 20 centímetros mejor que la siguiente saltadora, la cubana Leyanis Pérez. A un mundo de la segunda (la subcampeona del mundo Liadagmis Povea saltó 13,96m) en este concurso de la Copa Iberdrola, en el Palau Luis Puig.

Iván Pedroso, más serio, no tan expresivo, también sonríe al ver que la atleta regresa poco a poco a su sitio. Rojas se rompió el tendón de Aquiles en 2024. Una lesión particularmente terrible para una saltadora que rebota tres veces contra el suelo. El dolor por perderse los Juegos de París y el miedo por un futuro incierto. La caribeña, de 30 años, se rehizo y alcanzó el Mundial de Tokio, a mediados de septiembre. Entonces su estado de forma solo le dio para colgarse una medalla de bronce. Una presa menor para alguien de su talento, de su historial, para la persona que un día se pensó que sería capaz de traspasar una barrera imposible: los 16 metros.

La campeona olímpica y mundial volvió a saltar unos días después, el 27 de septiembre, en el estadio Brígido Iriarte, en Caracas. Un regalo que quiso darle a su Venezuela del alma. Aunque este sábado recibe la pregunta sobre el asunto de Nicolás Maduro y esquiva la polémica con torería. “Ooooooh”, exclama. “Es un temita complicado y no quiero que mi opinión eclipse lo que he hecho en el plano deportivo. Siempre le deseo lo mejor a mi país, al que intento dejarlo en lo más alto”.

Después de aquel concurso relajado en Venezuela volvió a Guadalajara y empezó a trabajar porque en marzo, en Torun (Polonia), quiere volver a ser la mejor del mundo. Raro será que no lo consiga si en su primera aparición ya ha rondado los 15 metros. Estos meses se ha centrado en recuperar a la antigua Yulimar, la de antes de la lesión.

La caribeña, que compite con la camiseta de tirantes del Barça en la Copa Iberdrola, ha retomado la forma de saltar que tenía hace un tiempo, con un arranque transitorio antes de lanzarse a correr con once pasos para entrar en la tabla con el ángulo más bajo, con un primer salto, el ‘hop’, más rasante que le permite perder menos velocidad. Todo sale razonablemente bien después de un talonamiento donde la atleta contenía los nervios. Pedroso le lanzaba un silbidito de vez en cuando. Su alumna lo reconocía al instante, se giraba y recibía las órdenes de su entrenador, que le pedía que se abrigara mientras cambiaban la tabla de salto”.

Yulimar recogió el fruto de su esfuerzo en el primer intento, con esos 14,95m. Luego se reservó para el tercero (14,43m), hizo un nulo en el cuarto y acto seguido se acercó al velódromo ciclista que separa la pista de la grada, donde coincide con la gran promesa española del triple salto, la jovencísima Ana Estrella de León, de 17 años y piernas larguísimas, y le explica a Pedroso que nota alguna molestia leve en la pierna. “Estoy pensando en el isquio”, le suelta. El técnico ni se lo piensa. “Ya está. Listo”, le dice para que no arriesgue.

Después, la calma. La felicidad de saber que ha vuelto al sitio. “Es lo que estaba esperando. He estado trabajando para esto. Damos inicio a una temporada muy bonita y muy especial para mí porque es el regreso triunfal a la élite. No se puede pedir más”. Las sensaciones han sido buenas, mejores que hace cinco meses. “Hoy me he visto con más recursos y más poderío que en Tokio. El año pasado fue la transición hacia un regreso positivo y creo que este va a ser el año donde todo va a volver a su lugar. Lo estoy demostrando. Este salto me catapulta al liderato mundial. El trabajo ha sido arduo pero estoy muy ilusionada con coronar esta temporada a lo grande”.

Las semanas de lluvia y frío en Guadalajara están siendo un tormento para una mujer que adora el sol y el calor. “Ha sido un invierno horrible. Ha sido complicado. Sin una pista cubierta para entrenar en Guadalajara es más difícil todavía para nosotros porque tenemos que cuidarnos el doble por el frío. Quiero hacerle un llamado al Ayuntamiento para que nos apoyen y sigan colocando el deporte de Guadalajara por lo alto. Espero que se decidan a hacer el pabellón para los atletas para que podamos entrenar mejor”.

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