La crisis del coronavirus

El riesgo de la relajación: los brotes se están produciendo en todas partes

Sanidad notifica 196 casos nuevos en un día, la cifra más alta en tres semanas

Celebración espontánea de la fiesta de San Juan en Ciutadella, Menorca, festejo suspendido por el Ayuntamiento y en el que se han producido algunas aglomeraciones.
Celebración espontánea de la fiesta de San Juan en Ciutadella, Menorca, festejo suspendido por el Ayuntamiento y en el que se han producido algunas aglomeraciones.DAVID ARQUIMBAU SINTES / EFE

Reuniones de amigos, reencuentros familiares, residencias de mayores, hospitales, empresas agrícolas y cárnicas, casos importados. La docena de brotes de covid-19 que están activos en España no siguen un patrón. El coronavirus continúa ahí fuera y aprovecha cualquier oportunidad para volver a infectar. Las sociedades médicas no están viendo por el momento nada que se salga del guion previsto: sabían que habría brotes y lo crítico, dicen, es controlarlos a tiempo. Pero muestran preocupación por cierta relajación de las medidas de prevención por parte de la ciudadanía que pueden conducir a que la epidemia vuelva a descontrolarse.

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Estos brotes se reflejan en los datos de la epidemia. El informe de este miércoles del ministerio muestra el mayor número de positivos en un día desde hace tres semanas: 196 sin sumar los de Castilla-La Mancha, que no se pudieron cargar por problemas técnicos. Hay que remontarse al 3 de junio para encontrar una cifra peor: 219. Aunque es Madrid, donde no hay ninguno registrado, la que más notifica (50), le sigue Aragón (49), donde se ha producido el mayor repunte, que ha obligado incluso a cuatro comarcas de Huesca a retroceder a la fase 2.

Salvador Illa. En vídeo, el ministro de Sanidad asegura que recuperar el estado de alarma no es una opción que el Gobierno baraje actualmente.FOTO: NACHO DOCE (REUTERS) | VÍDEO: ATLAS

“Los brotes son esperables y se pueden asumir siempre que estén controlados y limitados, algo que depende de los sistemas de salud pública”, dice Rafael Manuel Ortí Lucas, presidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene. “Tienen que estar pendientes de un seguimiento de contactos y el sistema que tenemos no es perfecto. Mientras sean limitados en un matadero, en determinado barrio con población de características especiales, en algún hospital donde un paciente pueda contaminar, sería aceptable; es lo que está ocurriendo y es previsible. Lo que nos preocupa es que se escape a la comunidad por fiestas, botellones, eventos, agrupaciones sociales en barrios o ambientes de veraneo y sea no sea detectado por los servicios de salud pública, que estarán debilitados en verano”, continúa.

En este momento pasaría de ser brotes a una transmisión comunitaria descontrolada, que es lo que puede dar lugar a una segunda ola de la epidemia, como está ocurriendo en Corea del Sur. En otros lugares con picos de casos no se puede hablar de este concepto, porque todavía andan inmersos en la primera ola, coinciden los expertos.

En opinión de Ortí, aunque en general la respuesta de la sociedad está siendo buena “estamos viendo relajaciones”. “El riesgo de la enfermedad sigue y parece que a veces se olvida”, añade Pedro Gullón, de la Sociedad Española de Epidemiología. Pedro Rascado, coordinador del Plan de Contingencia frente a la covid-19 de la Semicyuc (o Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias), ve con preocupación algunos comportamientos: “Da la sensación de que no supimos transmitir la gravedad de la situación”

Brote: agrupación de tres o más casos

Un protocolo de Sanidad del 16 de junio define brote como “cualquier agrupación de tres o más casos confirmados o probables con infección activa en los que se ha establecido un vínculo epidemiológico”. Pese a ello, las comunidades emplean distintos términos para referirse a esas agrupaciones. Andalucía, por ejemplo, niega tener brotes. Su consejero de Sanidad, Jesús Aguirre, los llama “clusters” (agrupaciones en inglés) aunque responden a la definición de Sanidad.

Personal sanitario trabaja en Urgencias del Centro de Salud de Fraga (Huesca), este miércoles. En vídeo, los nuevos contagios elevan a 165 los casos diagnosticados en las 4 comarcas de Aragón que han retrocedido a la fase 2.JAVIER CEBOLLADA (EFE) (VÍDEO: ATLAS)

Con sus propios criterios, son las autonomías las que deciden hacer públicos los brotes, o no. El Ministerio de Sanidad ofrece datos agregados cada ciertos días, y siempre a preguntas de los periodistas. El último lo dio el pasado lunes Fernando Simón, director del Centro de Control de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES). Entonces había 12 activos de los 36 que se habían detectado desde que comenzó la desescalada.

El ministerio ha decidido no facilitar en qué provincias están los brotes activos ni cuántos casos positivos tiene cada uno de ellos. Los datos “fluctúan mucho y algunas comunidades son más sensibles que otras a la hora de definirlos”, reconoce una portavoz. Así que, pese a que las comunidades reportan cada brote al ministerio y este centraliza los datos, no los hace públicos, dejando la transparencia sobre esta cuestión de salud pública en manos de cada autonomía.

Algunos se han conocido por denuncias de sindicatos, como el de la empresa cárnica Uvesa, en Rafelbunyol (Valencia). La Generalitat valenciana confirmó un día después, este miércoles, que hay siete positivos.

Brotes sin un patrón claro: hospitales, residencias, ámbito familiar, temporeros

A partir de los datos que facilitan las comunidades y de informaciones periodísticas, se puede hacer un recorrido por los brotes activos actualmente o que lo han estado hasta hace escasos días. EL PAÍS ha localizado 18 que suman más de 330 positivos. Del análisis se desprende que, a diferencia de lo que ocurría hace un mes, cuando casi todos se habían originado en fiestas o reuniones familiares, ahora no hay un patrón claro. Hay brotes hospitalarios, como los dos del País Vasco (en los hospitales de Basurto y Txagorritxu, que las autoridades consideran “controlados”) y otro en el hospital Río Hortega de Valladolid (con 21 positivos). También brotes que se cree que se originaron en reuniones familiares o sociales, como uno en Pamplona con 21 casos confirmados; otro en Granada, con 10, y un tercero en Orio (Gipuzkoa).

En el ámbito laboral también se han producido acumulaciones de casos. El más numeroso es una entre trabajadores temporeros del sector hortofrutícola en Huesca, en varias comarcas que lindan con Lleida. Aragón informó este miércoles de 17 casos nuevos en las comarcas de Bajo Cinca, Cinca Medio y La Litera (Huesca), y de 15 en Bajo Aragón-Caspe (Zaragoza). En estos territorios se ha retrocedido al equivalente a la fase 2 de la desescalada y las autoridades piden que no haya movilidad entre comarcas. Simón alertó el lunes del “riesgo de que el brote de Huesca se traspase a Lleida, porque hay mucho intercambio y mucho contacto”. Se está estudiando si un contagio entre 24 temporeros en La Juneda, cerca de Lleida, está relacionado con los casos de Huesca. En esta provincia catalana hay, además, otros siete positivos aislados en un hotel en la capital. También son temporeros.

Detrás de este tipo de brotes, como los que se produjeron en abril y mayo en empresas cárnicas, están las condiciones laborales y de vivienda de los trabajadores, muchos de ellos migrantes. “No estamos siendo capaces de prevenir con la suficiente contundencia, parece que no existen las medidas de seguridad adecuadas”, apunta Gullón. “Las empresas deben invertir en prevención, en sistemas de transporte en los que los empleados no vayan amontonados”, añade Ildefonso Hernández, de la Sociedad Española de Salud Pública (Sespas).

En Málaga se ha detectado un brote en un centro de acogida de Cruz Roja, con 15 casos positivos hasta ahora, según informó este miércoles la Junta de Andalucía. En Algeciras, 17 personas han resultado contagiadas en un brote que tiene como nexo común dos pensiones de la ciudad.

Casos importados en Murcia, Galicia y Fuerteventura

Varios corresponden a casos importados, como el de una patera que llegó a Fuerteventura con 11 personas que dieron positivo al virus. En Murcia otro brote con 17 contagiados se originó a partir de un caso que llegó de Bolivia. En Navalmoral de la Mata (Cáceres) llevan 17 casos positivos en una agrupación con origen en “otra comunidad autónoma”, explicó un portavoz del Gobierno extremeño. El único brote conocido en Galicia, que afecta a los municipios de Ribeira y A Pobra (A Coruña), tiene al menos siete positivos y se investiga si su origen está en una persona que viajó desde Brasil.

También hay casos en residencias de mayores. En Lleida, la residencia privada Castrillón empezó a detectar positivos el 14 de junio después de que empezaran las visitas. Ya hay 18 personas contagiadas. Extremadura mantiene aislados a mayores que viven en dos residencias en Plasencia y Casar de Cáceres por haber dado positivo, pero no los considera brotes activos al ser “casos antiguos”, de antes de la desescalada, que en los análisis siguen dando positivo, según explicó un portavoz.

Aunque entre los últimos brotes no se han detectado directamente asociados a jóvenes, también están en el punto de mira de algunos epidemiólogos tras publicarse varias imágenes de fiestas y botellones multitudinarios en los que no se respetaban las medidas de seguridad básicas. Ya lo dijo Simón en su última comparecencia: “Puede que ellos no lo sufran, pero se pueden convertir en transmisores”. Según dijo, la media de edad de los infectados ha bajado de aproximadamente 60 años hace un mes a 50 ahora. Esto se puede deber a varios factores, entre ellos que se han extendido las pruebas a todo el que tiene síntomas. En la peor época de la crisis solo se hacían a los casos más graves, los que necesitaban asistencia hospitalaria, que suelen ser también las personas de más edad.

Varias comunidades han puesto en marcha campañas informativas destinadas a este sector. “No está de más dirigirse a ellos específicamente porque quizás no le llegan los medios tradicionales”, reflexiona Antoni Trilla, epidemiólogo del comité de expertos del Gobierno. “Un porcentaje alto de los menores de 35 vive con sus familias. Si se produce una transmisión entre jóvenes es fácil que llegue a los mayores y quizás sea más fácil que se relajen porque no tienen tanto riesgo personal”, añade Hernández.

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