Emergencia en una ciudad del Ártico ruso tras un vertido de 20.000 toneladas de combustible a un río

Los ambientalistas alertan del gran impacto de la fuga, provocada por una planta de energía, en una zona con flora y fauna protegida

Un equipo analiza el vertido de combustible diésel al río Ambárnaya, cerca de la ciudad siberiana de Norilsk.
Un equipo analiza el vertido de combustible diésel al río Ambárnaya, cerca de la ciudad siberiana de Norilsk.Denis Kozhevnikov / Denis Kozhevnikov/TASS

Las autoridades de la ciudad siberiana de Norilsk han declarado el estado de emergencia después de constatar un vertido de 20.000 toneladas de combustible diésel al río Ambárnaya. La fuga procede de uno de los tanques de combustible diésel de una central de energía térmica situada al oeste de Norilsk, considerada la capital del níquel de Rusia, a unos 300 kilómetros al norte del círculo polar ártico. La ciudad, de 180.000 habitantes y con grandes reservas de paladio, ya está entre las más contaminadas del mundo. Las organizaciones de defensa ambiental han alertado de las graves consecuencias del derrame. La compañía que opera la central, Norilsk Nickel, aún investiga las causas de la catástrofe, pero han señalado que podría deberse a la descongelación del suelo de permafrost. Otro punto para la alarma. Las imágenes en los medios locales y las redes sociales mostraban como manchas de agua carmesí se extendían y avanzaban durante kilómetros por el río.

“Debido al hundimiento repentino de los soportes que sirvieron durante más de 30 años sin problemas, el tanque de almacenamiento de combustible diésel se dañó, lo que resultó en una fuga de combustible”, dijo en un comunicado Norilsk Nickel, el mayor productor mundial de paladio y la principal minera de níquel de Rusia. El vertido se produjo el domingo aunque solo este martes las autoridades y las organizaciones ambientales han alertado de la gravedad. “Podría haberse producido un descongelamiento debido a las temperaturas anormalmente suaves durante varios veranos y que han podido provocar el hundimiento parcial de los soportes de base”, ha señalado el vicepresidente de Norislk Nickel, Serguéi Dyachenko a la agencia estatal TASS. Las centrales se alimentan de gas, pero tienen tanques con combustible por si hay una interrupción del suministro.

Varios equipos especializados están ya en la zona limpiando el vertido, pero el riesgo de que llegue al lago Pyásino —que desemboca en el mar de Kara, parte del Océano Ártico— es grande, alerta Alexéi Knízhnikov, de la organización WWF Rusia. Los especialistas pueden tardar ente 10 y 15 días en extraer el combustible del río, según ha reconocido una portavoz de la compañía. La catástrofe afecta a una de las zonas de la reserva natural Gran ártico.

Los ambientalistas explican que el combustible diésel es muy tóxico. Más incluso que el petróleo crudo. “Un derrame de petróleo afecta a peces, a pájaros; y el diésel es todavía peor porque la concentración de sustancias cancerígenas como el benceno es mayor, así que desde el punto de vista del impacto sobre los organismos que habitan el río es nefasto”, explica por teléfono Knízhnikov. “Es además el tiempo del desove y de la migración de los pájaros hacia el norte por lo que desgraciadamente se producirán muchas muertes de los organismos vivos en el río y en sus orillas”, añade el ambientalista, que alerta además de los efectos a largo plazo debido a que quedarán sustancias tóxicas flotando en un río donde se encuentra fauna especialmente protegida, como los esturiones siberianos.


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