La crisis del coronavirus

Un laboratorio francés dice que dará prioridad a EE UU si descubre la vacuna e indigna al Gobierno de Macron

El laboratorio francés Sanofi desata la polémica al indicar que priorizará el mercado estadounidense, algo que Francia considera “inaceptable”

Un hombre con mascarilla pasa por delante de la sede de Sanofi en París.
Un hombre con mascarilla pasa por delante de la sede de Sanofi en París.CHARLES PLATIAU / Reuters

¿Quién debe tener derecho a acceder de manera prioritaria a la vacuna contra la covid-19? ¿El país más afectado por la epidemia? ¿El que la descubra? ¿O el que haya invertido más dinero en encontrar un remedio? El debate, que supera las cuestiones sanitarias para adentrarse en intereses geopolíticos y en un pulso económico, lo ha abierto el laboratorio de origen francés Sanofi. Uno de los directivos de esta marca ha hecho unas polémicas declaraciones afirmando que el mercado estadounidense tendría prioridad si consigue una vacuna, puesto que es el que más riesgos y financiación aporta para la investigación. Algo que la compañía se ha visto obligada a matizar —que no desmentir— rápidamente ante las críticas que ha provocado, empezando por el Gobierno francés, que las ha calificado de “inaceptables”. Pero la pelota está lanzada y la pregunta sigue en el aire sin una respuesta, por el momento, definitiva.

La carrera por encontrar una vacuna contra el coronavirus es intensa. Decenas de laboratorios trabajan desde el estallido de la crisis en una carrera contrarreloj. El mundo no volverá a ser normal, si es que alguna vez se podrá volver al “antes del coronavirus”, hasta que la población pueda ser inmunizada, en vista de que, como ha advertido este mismo jueves la Organización Mundial de la Salud (OMS), es posible que el virus, que ha causado ya la muerte de más de 290.000 personas en todo el planeta, no desaparezca jamás del todo. Pero cuando se encuentre una vacuna eficaz, se abrirá otro problema, porque ningún laboratorio será capaz en un primer momento de fabricar suficientes dosis para satisfacer la ingente demanda mundial. Así que, ¿por dónde empezar?

Según el director general de Sanofi, Paul Hudson, Estados Unidos debería tener acceso antes que el resto del mundo si su compañía es la primera en hallar el remedio, porque fue el primero también en financiar a la empresa de origen francés para buscar una vacuna, en el marco de una colaboración con la Autoridad de Investigación y Desarrollo Biomédico Avanzado (BARDA, por sus siglas en inglés). “El Gobierno estadounidense tiene derecho al mayor pedido por adelantado porque también ha invertido y ha asumido el riesgo […] Ha invertido para tratar de proteger a su población”, dijo Hudson a la agencia Bloomberg. Según explicó, es algo que lleva tiempo advirtiendo a los europeos. “He estado haciendo campaña en Europa diciendo que Estados Unidos recibirá primero la vacuna”, aseguró.

A pesar de ello, la noticia ha caído como una bomba en Francia, donde el Gobierno de Emmanuel Macron se apresuró este jueves a condenar sus palabras. “Para nosotros sería inaceptable que haya un acceso privilegiado a tal o cual país bajo un pretexto monetario”, dijo la secretaria de Estado francesa para Economía, Agnès Pannier-Runacher. La propia compañía se ha visto obligada a emitir un comunicado asegurando su compromiso a que la vacuna “sea accesible para todos” y precisando que “la producción en suelo estadounidense estaría principalmente dedicada a Estados Unidos y el resto de (sus) capacidades de producción se destinaría a Europa y al resto del mundo”. Así lo reiteró este jueves el responsable de Sanofi France, la sección francesa del laboratorio, Olivier Bogillot, en declaraciones a la cadena gala BFM TV. Sin embargo, a la par aprovechó para presionar a los socios europeos para que estén a la altura de Washington en la financiación de un remedio.

“El Gobierno norteamericano se ha movilizado muy pronto financieramente”, dijo Bogillot, según el cual su empresa ha recibido la promesa de “varios cientos de millones de euros” de Washington para impulsar la investigación. “Los estadounidenses han sido eficaces en este periodo. Hace falta que la UE también sea eficaz y nos ayude a poner a disposición la vacuna rápidamente”, advirtió. La réplica oficial fue de nuevo rápida. “Como ha indicado el presidente Emmanuel Macron, una vacuna contra la covid-19 deberá ser un bien público mundial. El acceso igualitario de todos a una vacuna no es negociable”, dijo el primer ministro galo, Édouard Philippe, en un mensaje en Twitter, donde reveló que así acababa de “recordárselo” al presidente de Sanofi, “esa gran empresa profundamente francesa”.

También lo hará cara a cara el propio Macron, que recibirá la semana próxima a los dirigentes de Sanofi para hablar del tema, según adelantó el Elíseo. Fuentes del palacio presidencial recordaron que el mandatario galo ha estado a la cabeza de la iniciativa internacional para “hacer de la vacuna un bien público mundial para sacarla, precisamente, de la lógica de los mercados”. Estos esfuerzos se centran en “una respuesta multilateral coordenada para que la vacuna esté disponible para todos al mismo tiempo, porque (el virus) no conoce fronteras”, subrayaron las fuentes.

También para la ONG Oxfam, la búsqueda de una vacuna debe de ser un esfuerzo global que no beneficie a ningún país —ni ningún laboratorio— en particular. “La vacuna contra la covid-19 debe ser accesible libremente a toda la humanidad. Es una cuestión de salud pública, pero también de dignidad”, afirmó la directora de Oxfam France, Cécile Duflot. En coordinación con ONUSIDA, esta organización ha publicado este mismo jueves una carta abierta firmada por 140 personalidades internacionales que piden que se garantice que las vacunas, diagnósticos, pruebas y tratamientos de Covid-19 se suministren de forma gratuita en todos los países, estén libres de patentes y se distribuyan equitativamente.

“Ahora no es el momento de permitir que los intereses de las corporaciones y Gobiernos más ricos se antepongan a la necesidad universal de salvar vidas, ni de dejar esta tarea masiva y moral a las fuerzas del mercado”, advierten en la carta, entre otros, el presidente de Sudáfrica y de la Unión Africana, Cyril Ramaphosa, el primer ministro de Pakistán, Imran Khan, el presidente de Senegal, Macky Sall, o el presidente de Ghana, Nana Addo Dankwa Akufo-Addo. “El acceso a las vacunas y a tratamientos como un bien público global va en interés de toda la humanidad. No podemos permitir que se interpongan monopolios, una competición cruda ni un nacionalismo miope”, agregan los signatarios, entre ellos también el premio Nobel Joseph Stiglitz o el exprimer ministro británico Gordon Brown, el expresidente mexicano Ernesto Zedillo o la antigua jefa del PNUD Helen Clark.

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