La culpa de estar a gusto en casa

“Estoy mal”, te dices, porque la culpa no te deja admitir que, en el fondo, estás mejor. En casa, en pijama, tocando a cualquier hora a los que amas

Tres jóvenes toman el sol este viernes en el balcón de su piso del barrio del Eixample de Barcelona.
Tres jóvenes toman el sol este viernes en el balcón de su piso del barrio del Eixample de Barcelona.Quique Garcia / EFE

Al principio, da vergüenza admitirlo. Pareciera que te alegras del apocalipsis, que hay algo en la tragedia que te rodea, que a ti, bicho raro, mala persona, te ha venido bien, de alguna manera, por doméstica y banal que sea. “Entiéndeme, si me abstraigo de todo lo demás, estoy a gusto confinada”, susurras por WhatsApp. Si se grita con mayúsculas, ¿cómo se susurra en WhatsApp?, deberían inventarlo. Es una de las cosas que me gusta: se acabaron las charlas de pasillo y ascensor. Hablar con quien quieres. El resto, por Whatsapp, gracias....

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