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La protesta climática trasciende a los jóvenes y vuelve a llenar las calles de todo el planeta

Centenares de miles de personas protestan contra la inacción frente al calentamiento global

Huelga 27 de septiembre Ver fotogalería
Huelga contra el cambio climático en Barcelona.

Como si fuera una balanza, en un momento en el que el liderazgo de los mandatarios en la lucha internacional contra el cambio climático decae las calles de medio planeta se llenan de protestas en las que se pide afrontar esta crisis con medidas ambiciosas. Como ya ocurrió en marzo, cuando los estudiantes convocaron la primera huelga mundial por el clima, decenas de ciudades de todo el mundo –entre ellas Madrid y Barcelona y las principales ciudades del país– han sido tomadas por centenares de miles de manifestantes este viernes. Pero en esta ocasión la protesta ha trascendido a los chicos y en muchos lugares ha sumado a los adultos a través de asociaciones, ONG, sindicatos... O, simplemente, ciudadanos preocupados que no pertenecen a grupo alguno.

“Hace 20 años que tenía que haber pasado esto”, ha comentado Carlos Alonso, de 49 años, que participó en la protesta de Madrid con su familia y amigos. “Pero estábamos dormidos; han tenido que ser los jóvenes los que salgan primero a la calle, porque son los más afectados”, ha añadido. La manifestación de Madrid estaba apoyada por más de 100 colectivos y ha reunido a más de 20.000 personas, según la Delegación del Gobierno —150.000, según los organizadores de Fridays for Future—. “Es la movilización por un tema medioambiental más grande que ha habido en la ciudad”, ha señalado Nicolás Eliades, uno de los portavoces de Extinction Rebellion España. En Barcelona, la participación han rondado  también las 20.000 personas, según la Guardia Urbana. “Somos una especie en peligro de extinguirlo todo”, se leía en los carteles de Valencia, donde la marcha ha congregado también a miles de personas.

Las protestas, que se inspiran en la activista sueca Greta Thunberg, se han vuelto a extender por ciudades de medio mundo; había convocatorias en 150 países. “No hay planeta B”, se repetía en decenas de idiomas en innumerables pancartas. Ha dado igual el lugar donde fuera: Barcelona, Milán, Valencia, Montreal o Wellington. Esta protesta es global y sus lemas contra la inacción frente al cambio climático viajan de una parte a otra del mundo a través de las redes sociales.

“Creo que nosotros tenemos la obligación de acompañar esta protesta ya que ellos la iniciaron”, ha explicado Pedro Gómez, de 48, mientras recorría el paseo del Prado de Madrid. “Cuantos más seamos, más rápido vamos a conseguir cambiar este mundo”, ha añadido Sara Hernández, de 23, desde la misma manifestación en la capital de España.

Los estudiantes queman una réplica del planeta Tierra durante la huelga por el clima en Milán, Italia. En vídeo, miles de manifestantes en distintas ciudades de todo el mundo.

La oleada también ha recorrido con fuerza Europa. Italia, poco propensa a las manifestaciones multitudinarias en los últimos tiempos y algo indiferente a la cuestión climática, ha respondido masivamente. Y ha sumado alrededor de 250.000 participantes (un millón, según los organizadores) con Roma y Milán a la cabeza. El ministro de Educación italiano llamó hace unos días a los estudiantes a secundar la huelga. Algo parecido ha ocurrido en España, donde desde los partidos de izquierdas se ha llamado a participar en la movilización, aunque las cabeceras de las manifestaciones han estado reservadas a los jóvenes que iniciaron el movimiento. Las ciudades más importantes de Suecia y Noruega han vuelto a vivir protestas multitudinarias.

Este movimiento estudiantil, que tiene poco más de un año de vida, ha nacido en Europa. Y es Europa la que quiere liderar la transformación hacia una economía sin los gases de efecto invernadero que calientan el planeta. Paralelamente a las protestas, en muchos países los partidos verdes han cogido fuerza; y las formaciones clásicas —muchas de izquierdas, aunque también de derechas— han coloreado de verde sus discursos. La nueva Comisión Europea, por ejemplo, ha colocado la lucha contra el cambio climático como prioridad y promete que el 25% de su presupuesto irá dirigido a las políticas contra el calentamiento y de transición.

Esta nueva protesta global se ha cerrado con una gran marcha en Montreal (Canadá), a la que asistió la joven activista Thunberg. Culminan así siete días de movilizaciones, lideradas por diversas plataformas juveniles, contra la falta de acción frente al cambio climático. Las protestas arrancaron el pasado día 20 con una gran manifestación en Nueva York. Esta semana de movilizaciones ha transcurrido paralela a la cumbre contra el calentamiento que se celebro el lunes también en la ciudad estadounidentes. 

Pese a las pretensiones del secretario general de la ONU, António Guterres, los compromisos que salieron de esa cita son insuficientes, porque ente los 70 países que se han comprometido a revisar al alza sus planes de recorte de emisiones no estaban tres de los cuatro grandes contraminantes: China, EE UU e India. Y sin ellos no es posible afrontar este reto, como se apunta desde la ciencia.

La ciencia es el otro actor clave en este momento de pérdida liderazgo en la batalla climática. Las alertas se agolpan y esta misma semana el IPCC, el panel de expertos que asesora a la ONU, ha difundido un informe específico sobre el cambio climático y océanos que concluye que el deshielo está acelerando la subida del nivel del mar, que es ya irreversible. 

"El problema es que los efectos del cambio climático se están acelerando", ha explicado didáctico desde la manifestación de Madrid Carlos Alonso junto a su hijo.

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