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Sanidad pone en la diana a los vapeadores ante el “alarmante uso” entre los jóvenes

La mitad de los estudiantes de 14 a 18 años los ha utilizado y solo un tercio considera que suponen un riesgo para la salud

Un joven fuma un cigarrillo electrónico en una calle de Barcelona. En vídeo, Sanidad lanza una campaña contra las nuevas formas de fumar.

El Ministerio de Sanidad ha puesto en la diana a los nuevos dispositivos para consumir nicotina —vapeadores, cigarrillos electrónicos, pipas de gua...— ante los "alarmantes" datos de consumo entre la población joven. Si en 2016 uno de cada cinco estudiantes de 14 a 18 años admitía haberlos utilizado, el año pasado este porcentaje se disparó hasta prácticamente la mitad, según datos de la Encuesta Estudes adelantados este miércoles.

Este gran incremento va acompañado de una baja percepción de los peligros. Solo un 34% de los encuestados piensa que vapear puede ocasionar "bastantes problemas" para la salud, porcentaje que contrasta con el 92% que piensa lo mismo del tabaco y el 90% del alcohol.

“Sea un vapeador o un cigarrillo; crean adicción y tienen efectos nocivos para la salud”, resumió la ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar social, María Luisa Carcedo, en una posición que es compartida por los expertos consultados.

"La comunidad científica está muy preocupada por los datos que van aflorando sobre estos dispositivos", afirma Joan Ramon Villalbí, presidente de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas), que esta semana celebra junto a la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) su congreso anual en Oviedo. "Es cierto que hay alguna discrepancia sobre su uso en casos muy concretos al dejar de fumar. Pero es evidente que con la magnitud de estas cifras de consumo, estamos ante un grave fenómeno que abre una vía a la adicción a la nicotina", añade Villalbí.

Bajo el lema: “Que no te engañen: el tabaco ata y te mata”, el ministerio enfatiza el peligro que suponen las adicciones y cómo estos dispositivos pueden ser una puerta de entrada al consumo de otros estupefacientes. El 98% de los estudiantes que fuman cigarrillos electrónicos han consumido algún tipo de sustancia psicoactiva como el alcohol o el tabaco y el 66% alguna droga ilegal. Este porcentaje desciende a 77% y 23% respectivamente en jóvenes que no los utilizan.

“La legislación se endurecerá en función de los datos que estamos constatando”, aseguró la directora general de Salud Pública, Pilar Aparicio. “La idea es restringir la publicidad, la venta y el consumo, pero aún es un momento precoz”, anunció tras la exposición del anuncio publicitario de la campaña que se emitirá durante el mes de septiembre en cines, redes sociales e Internet. En él, aparecen uno a uno varios jóvenes en actitud insinuante fumando desde diferentes dispositivos. "Fúmalo", "caliéntalo", "Vapéalo", "saboréalo" se lee con cada uno de ellos. Por último, aparece un adolescente con un petardo entre los labios que explota. "Que no te engañen: el tabaco ata y te mata. En todas sus formas", concluye.

El tabaco sigue siendo en España la primera causa de mortalidad evitable, con 56.122 muertes atribuibles a su consumo, según una investigación presentada ayer en Oviedo y cuyo autor principal es Iñaki Galán, investigador del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III. De ellas, el 84% son hombres, el 50% a causa de tumores (dos de cada tres en el pulmón) y el 25% sucedieron antes de los 65 años. 

Galán considera que el cigarrillo electrónico "puede ser una herramienta útil en casos muy concretos para dejar de fumar o reducir el daño". "Lamentablemente, los datos que nos llegan de Estados Unidos nos muestran  que en la práctica ya es una vía de entrada a la nicotina y los productos de tabaco para muchos jóvenes", afirma.

Con un riesgo añadido: "Se está presentando como un producto de amplio uso, fácilmente accesible por Internet, lo que debería una herramienta muy específica", coinciden en destacar Galán y Villalbí.

Una visita a la página web de Juul, quizá el fabricante de estos dispositivos más de moda en Estados Unidos, muestra cómo el marketing y la opinión de los expertos van en dirección opuesta. Con unos diseños asépticos, más parecidos a un dispositivo informático que a los primeros cigarrillos electrónicos, Juul se presenta como "una alternativa de calidad a los cigarrillos tradicionales" y destaca que su misión es "cambiar la vida de los mil millones de fumadores adultos en todo el mundo".

El debate entre los científicos sobre el uso de estos dispositivos vivió su momento más álgido el pasado mes de octubre, cuando 72 expertos de una docena de países —que aseguran "no tener conexión con la industria farmecéutica— instaron a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a "innovar en sus estrategias" frente al tabaco incorporando en ellas "la reducción del daño" por su concumo, lo que implica el uso de vapeadores y cigarrillos electrónicos.

La OMS ignoró estas recomendaciones en su Informe Glogal de la Epidemia del Tabaco hecho público el pasado verano. "Es un debate que existe y que se repetirá en los próximos años, aunque lo cierto es que salvo en países como Reino Unido y Suiza, se trata de posiciones muy minoritarias", concluye Villalbí.

 

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