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Consumidores que quieren cambiar el mundo

El 73% de los españoles toma decisiones de consumo por motivos éticos o de sostenibilidad, según un estudio de OCU y NESI

Tienda de frutas y hortalizas en Sevilla.
Tienda de frutas y hortalizas en Sevilla. REUTERS

HiperconsumismoContaminación. Desigualdad. Los consumidores españoles están cada vez más convencidos de que pueden luchar contra los grandes males de nuestra sociedad gracias a sus decisiones de compra. Seis de cada 10 cree que la manera en la que consumen constituye un instrumento muy potente para cambiar el mundo, y más del 70% asegura que la ética o la sostenibilidad se han convertido en los motores que mueven su consumo, según el informe Otro consumo para un futuro mejor elaborado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y el Foro NESI de Nueva Economía e Innovación Social.

Ante un sistema que alimenta necesidades ficticias se ha alzado un consumidor que prima lo colectivo sobre lo individual, busca la colaboración con los demás y se preocupa por las consecuencias de sus acciones, de acuerdo con el informe presentado este jueves y elaborado a partir de encuestas y grupos de discusión.

Para este consumidor, comprar y consumir va más allá de un hábito, de una acción. Sus decisiones de compra tienen que ser acordes con sus principios porque forman parte de un estilo de vida, y son en su opinión una importante herramienta para diseñar un mundo mejor.

En la práctica, esta filosofía se refleja en una mayor atención hacia las etiquetas y la información de productos y servicios que se adquieren, en la predilección por el consumo de cercanía, una mayor propensión al reciclaje, el rechazo al consumismo y un fuerte compromiso con la sostenibilidad y el medio ambiente. En resumen: consumir menos y mejor. Más del 80% de los encuestados, por ejemplo, dice reciclar y ahorrar agua; casi un 70% evita comprar productos procesados y seis de cada 10 asegura decantarse por tiendas de barrio en lugar de grandes superficies. Asimismo, el 49% dice no utilizar los servicios de entidades bancarias que han estado vinculadas con escándalos de corrupción y un porcentaje similar mira dónde se ha fabricado la ropa antes de comprarla.

Barreras

Estar listos para lograr un objetivo no significa que sea fácil conseguirlo. Aunque cada vez más ciudadanos se planteen cuestiones éticas a la hora de comprar, más del 90% admite haberse encontrado con obstáculos tangibles e intangibles que le han impedido consumir de manera sostenible. La falta de información es la barrera más mencionada (60%), pero no es la única. El precio es otro gran freno. El 58% de los consumidores ha asegurado que representa un impedimento, y solo un 10% ha admitido estar dispuesto a pagar siempre más por un producto más ético y sostenible, un porcentaje que aumenta hasta el 36% si el sobreprecio es pequeño, y hasta el 24% si se trata de bienes o servicios relacionados con materias con las cuales el ciudadano está muy sensibilizado.

La falta de accesibilidad es otra de las trabas identificadas en el informe, por ejemplo la escasez de tiempo para desplazarse hacia comercios cuya oferta sea conforme a la ética del consumidor. También la dificultad en encontrar opciones sostenibles, la desconfianza hacia ciertas empresas o productos y la falta de transparencia representan una barrera para el ciudadano comprometido con un consumo más responsable. 

No sorprende entonces que más de la mitad de los encuestados se siente identificada con las denominadas nuevas economías, aquellas corrientes que ofrecen alternativas más sostenibles a los actuales modelos de consumo y producción. Sea economía circular, colaborativa, ecologista o finanzas éticas, el informe detalla que cada vez más ciudadanos conocen y apoyan estas tendencias y creen en las soluciones que ofrecen ante un sistema de consumo, el actual, que consideran insostenible. 

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