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Ciencia recupera la ceremonia de los premios universitarios que Wert anuló tras ser abucheado

El ministro del PP organizó después la entrega de los galardones de forma interna y sin publicidad

La polémica entrega de premios de fin de carrera de 2013.

El Auditorio Nacional de Madrid celebra el próximo lunes con el boato y la emoción de los actos solemnes la entrega los premios nacionales de fin de carrera del curso 2013/2014, a la que asistirá el ministro de Ciencia, Pedro Duque, que ha querido recuperar esta ceremonia, cuya organización pública fue suspendida por el ministro de Educación del PP Ignacio Wert. Tras ser abucheado en 2013 en dicho acto y haber sufrido un desplante de los graduados que recogían su galardón y no le ofrecieron la mano, el polémico Wert silenció los premios. 

Algunos de los homenajeados, los mejores de su promoción en su área de conocimiento, reciben el premio con tres años de retraso. Se han estado convocando con año y medio de demora y los actos de entrega fueron ensombrecidos en dos ocasiones. En esas ocasiones, se celebraron sin prensa que pudiese dar cuenta de las posibles protestas, los graduados iban de cinco en cinco, sin puesta en escena y con la sola presencia del secretario general de Universidades.

El ministro Duque, que como ellos fue un estudiante de Aeronáutica con matrículas de honor, quiere ahora elogiar los méritos de estos talentos ante un gran auditorio. La intención del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades es celebrar en enero una gala para la promoción que terminó la carrera en 2012-2013, que no ha sido incluida en la ceremonia del lunes. Esta generación recibió el dinero del premio en su cuenta (de 2.200 a 3.300 euros, dependiendo de si era accésit, mención o premio) pero, como los otros, ni siquiera contó con un acto de tapadillo.

Además, Universidades quiere agilizar los plazos, que van con un gran retraso. Los premios de la promoción 2014/2015 están todavía pendientes de fallarse. "Cada año vamos a convocar dos veces los premios. Hubo problemas entre los estudiantes y los ministros anteriores, pero nosotros no vamos a escamotear este asunto. Hay que entregarlos", explica el ministro. Para cada convocatoria se necesita una partida de 450.000 euros.

 "Recibir este premio es un gran empujón para solicitar una beca predoctoral, te otorga un punto. No sirve de nada que te lo entreguen cuando ya estás terminando el doctorado", opina Juan Margalef, presidente de La Facultad Invisible. Esta asociación fue creada en 2014 por un grupo de premios nacionales que sintieron la necesidad de devolver a la universidad pública lo que les había dado. Sus principales reivindicaciones afectan a todos los estudiantes, pero plantearon al ministerio la necesidad de relanzar los premios, que en su día eran un motivo de orgullo para los ministros de Educación.

Wert era un entusiasta de este homenaje hasta que 12 de los 126 alumnos excelentes laureados en 2013 aprovecharon el que debía de ser su momento de orgullo personal ante sus emocionadas familias para protestar contra la subida de las matrículas, el recorte presupuestario, el despido de profesores interinos, la ausencia de proyectos nuevos y un sistema de becas que prima los méritos académicos por encima de los recursos familiares, según explicaron en su día.

Quienes protestaron hicieron un alegato o le negaron el saludo a un atribulado Wert cuando subieron a recoger el premio. Mientras, desde la tribuna, el desplante al ministro era jaleado.“De haberlo sabido me hubiese sumado” o “No me atreví y me arrepiento”, expresaron después a EL PAÍS otros galardonados. Yasmina San Juan, hija de una limpiadora y un barrendero, acudió con cintas verdes (símbolo de apoyo a la escuela pública) para repartir entre los homenajeados. No quería que entre los premiados dejase de haber en años posteriores alumnos humildes como ella. El Ministerio de Educación le quitó hierro a todo el asunto: "Fue un comportamiento minoritario entre los galardonados, que destacaron por su ejemplaridad”.

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