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La rápida mejoría del doctor Senga

“Ya no tiene vómitos, ni fiebre”, afirma la esposa de un médico tratado con el suero Zmapp

Miembros de Médicos sin Fronteras en el hospital Elwa de Monrovia. Ampliar foto
Miembros de Médicos sin Fronteras en el hospital Elwa de Monrovia. AFP

“Desde que le empezaron a dar el medicamento de los americanos se encuentra mucho mejor, ahora come, me llama por teléfono todo el tiempo y sólo piensa en salir del centro de aislamiento, donde las condiciones no son las mejores”, explica, por teléfono, Fifi Mbutu, esposa del médico ugandés Omeonga Senga, uno de los tres enfermos de ébola africanos que está siendo tratado en Monrovia con el suero experimental Zmapp, que se le comenzó a suministrar la semana pasada pese a que su eficacia no está demostrada. “Ya no tiene vómitos, ni fiebre, ni se siente cansado”, añade. Senga trabajaba en el hospital católico Sant Joseph de Monrovia, el mismo al que pertenecía al religioso español Miguel Pajares, fallecido de ébola tras su traslado a Madrid.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó este viernes que tres personas estaban recibiendo en Liberia el tratamiento experimental (el mismo que se administró a los estadounidenses Kent Brantly y Nancy Writebol, ya curados, y al español Miguel Pajares, fallecido) y que dos de ellos, un médico y una enfermera, evolucionaban favorablemente, mientras que el tercero, otro médico, había experimentado una razonable mejoría dentro de la gravedad.

Sin embargo, el problema radica en que a este país africano tan solo ha llegado un reducido número de dosis y el fabricante ya ha asegurado que se han agotado sus reservas, lo que ha obligado al Gobierno a elegir entre cientos de enfermos, optando por administrarlo sólo a médicos y personal sanitario.

El otro doctor que está recibiendo tratamiento con el Zmapp es Abraham Borbor, que trabajaba en el hospital JFK de la capital liberiana, mientras que no ha trascendido la identidad de la enfermera. Aunque el Ministerio de Salud liberiano informó en un primer momento de que se le iba a suministrar este tratamiento a los médicos Philip Ireland y Aroh Cosmos Izchukwu, lo cierto es que ambos han sobrevivido al ébola sin necesidad del suero experimental. Aroh, que recibió el alta el pasado miércoles, aseguró este viernes a EL PAÍS: “Sólo he tomado paracetamol”.

Mientras tanto, una frágil calma parece haber regresado a las calles de Monrovia después de los disturbios de los últimos días motivados por la cuarentena a la que se ha sometido a dos barrios, ante lo que se ha declarado un toque de queda nocturno. En uno de esos barrios, West Point, donde residen 75.000 habitantes, el Gobierno comenzó a repartir comida este jueves para tratar de aplacar los ánimos. Pero la calma es precaria, hay mucha tensión y la situación puede estallar en cualquier momento.

Ante la epidemia, Senegal ha tomado la controvertida decisión de cerrar su frontera terrestre con Guinea, así como las fronteras aéreas y marítimas tanto con este país como con Liberia y Sierra Leona. La OMS ha advertido que este tipo de medidas pueden ser perjudiciales para los países afectados sin alcanzar la eficacia buscada para evitar la infección.

En Nigeria, se han confirmado dos nuevos casos de ébola (alcanzando un total de 14). Son esposas de personas contagiadas por Patrick Sawyer, el hombre que importó el virus a la ciudad de Lagos. Son, por tanto, dos casos del mismo foco de infección.