Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El virus del Sida no reaparece en pacientes sin tratamiento

Dos pacientes estadounidenses lograron expulsar el virus tras un trasplante de médula

Ahora, después de abandonar los antirretrovirales, el patógeno sigue sin asomar

Hace casi dos años se anunció el caso de dos hombres infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) que habían eliminado el patógeno de su cuerpo después de someterse a un trasplante de médula para tratarse la leucemia que padecían. Era la tercera vez que se registraba algo similar tras el famoso paciente de Berlin, el primero en conseguirlo.

Entonces se comunicó que ambos estaban libres del VIH aunque seguían sometiéndose al tratamiento antiviral por prevención. Ahora, investigadores presentes en el congreso internacional sobre el Sida que se celebra en Malasia, han trasladado que, una vez retirada la medicación que mantiene a raya el virus, el VIH sigue sin aparecer, informa la agencia AP.

Ninguno de los dos pacientes está recibiendo tratamiento para combatir el VIH desde hace semanas, explicó en un comunicado Timothy Henrich, autor del estudio y médico en Harvard. Los casos forman parte de una investigación realizada por la Facultad de Medicina de Harvard y Hospital Brigham and Women, de Boston. Las identidades de los pacientes han sido mantenidas en secreto; uno de ellos recibió el trasplante hace cuatro años y medio y, el otro, lo recibió hace tres.

Al comienzo de la investigación eran tres los sujetos a estudio pero uno falleció en 2010, tras enfrentar una recidiva del cáncer. Desde que les realizaron los trasplantes los médicos no han encontrado ningún rastro de infección, aunque no se atreven a definir lo ocurrido como “curación”, ya que ha transcurrido muy poco tiempo desde que suspendieron el tratamiento con antirretrovirales. Uno de ellos lleva 15 semanas sin esta terapia y, el otro, siete.

La terapia basada en un trasplante de médula no es  viable debido a los riesgos de esta intervención tan delicada

Los casos se presentaron por vez primera en julio de 2012 en el Congreso Internacional del sida (AIDS 2012) que tuvo lugar en Washington; los pacientes no presentaban ningún rastro de VIH en sangre después de su tratamiento con células madre adultas, pero ambos seguían con tratamiento antiviral. “Antes de la operación, el VIH era fácilmente detectable en la sangre de ambos pacientes, después se volvió invisible”, continúa Henrich en el comunicado.

A pesar de estos buenos resultados, la terapia basada en un trasplante de médula no parece una solución viable debido, fundamentalmente, a los riesgos de esta intervención tan delicada. Pero puede abrir una nueva vía para combatir la infección que afecta a unos 34 millones de personas en el mundo, según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud.

Los casos de los dos pacientes de Boston son similares al de Timothy Brown, conocido como el Paciente Berlín, que se convirtió en la primera persona en la que quedó científicamente probado que se curó del VIH tras recibir un trasplante de médula ósea por padecer una leucemia en el año 2007.

Aunque son diferentes en el fondo. En el caso de Brown, los médicos utilizaron células madre de un donante con una rara mutación genética, conocida como la CCR5 delta 32, que hace a las personas resistentes al VIH (inhabilita una de las puertas de entrada del VIH). Los enfermos de Boston recibieron células madre sin esta mutación.“El doctor Henrich está dibujando un nuevo territorio en la investigación para la erradicación del VIH”, explicó en un comunicado Kevin Frost, director ejecutivo de la Fundación para la Investigación del Sida, que financió el estudio.

Los avances científicos que se han sucedido desde que fuera descubierto el VIH hace ya 30 años han demostrado que la infección no es una sentencia de muerte. Los antirretrovirales más recientes para combatir el sida mantienen a raya la enfermedad durante décadas. Algunos estudios incluso concluyen en que la esperanza de vida de las personas con VIH sometidas a  tratamiento es casi la misma que aquellas personas que no están infectadas.

A pesar de los avances, todavía hay miles de personas en el mundo que no tienen acceso al tratamiento, según datos de la OMS. “Lo que hay que conseguir es acelerar el proceso de tratamiento que debería empezar justo en el momento en que una persona de positivo para la enfermedad”, informan desde este organismo.