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Los países que decomisen marfil deberán analizar su ADN

La comunidad internacional acuerda realizar esta prueba para determinar su procedencia

Colmillos de elefante confiscados en Tailandia.
Colmillos de elefante confiscados en Tailandia. EFE

Los países que requisen grandes cantidades de marfil ilegal deberán realizar pruebas de ADN para determinar su origen. Así lo ha acordado hoy la comunidad internacional durante la reunión anual de la Convención sobre Comercio de Especies Amenazadas (Cites), que se celebra estos días en Bangkok, como medida para luchar contra la caza furtiva de elefantes.

La resolución establece que los países que decomisen cantidades superiores a la media tonelada de marfil dispondrán de 90 días para tomar ejemplos y analizarlos. De esta forma, se espera conocer la procedencia del cargamento y tener un mayor control del comercio ilícito.

La Cites solo acepta el comercio regulado de elefantes africanos de Botsuana, Namibia, Sudáfrica y Zimbabue, mientras que los ejemplares del resto de los países de África están amparados como especies en peligro de extinción. Los mercados asiáticos manejan cerca de la mitad del contrabando mundial de marfil y un tercio del volumen restante acaba en Europa y Estados Unidos.

La población de elefantes de selva en África central ha disminuido un 62% durante los últimos diez años debido a la caza furtiva, según un informe presentado por la organización Wildlife Conservation Society durante la reunión de Cites. El dato coincide con los que maneja la Cites, que denunció la cifra récord de 25.000 elefantes muertos en África tan solo durante 2011 a causa del tráfico ilegal de marfil.

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