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“El Gobierno trata la I+D con agresiva indiferencia”

El bioquímico es una de las voces más críticas contra los recortes en ciencia

Joan Guinovart , director del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona.  Consuelo Bautista
Joan Guinovart , director del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona. / Consuelo Bautista

El bioquímico Joan Guinovart abre la carta y, aun antes de echar una ojeada a los platos, ya suelta su diagnóstico conciso: “El Gobierno trata la I+D con indiferencia agresiva”. Con su característica capacidad de síntesis resume en cuatro ideas contundentes la situación: “El pesimismo está haciendo daño: para hacer ciencia hay que ser optimista y estar volcado en la investigación, no en el temor de si vas a tener dinero para tu proyecto o si te van a pagar el sueldo”. “Para mejorar el sistema de I+D hay que podar y evitar talar”. “El problema no es solo el dinero, hay que cambiar las estructuras, incluida la Universidad”. “Los proyectos competitivos del Plan Nacional son la savia que mantiene vivo todo el sistema de ciencia”. Elegir la comida le cuesta un poco más, lo tiene menos claro. Propone ensalada a compartir y le apetece el arroz de perdiz. Consulta con el camarero y confirma que un vino catalán va bien con el arroz.

Guinovart, catedrático de Bioquímica de la Universidad de Barcelona y director del Instituto de Investigación en Biomedicina (IRB), ha sido durante siete años (hasta 2011) una potente y crítica voz pública de la comunicad científica como presidente de la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE). Esta organización de 70 sociedades se ha convertido en un grupo de presión en política científica con vocación, además, de interlocutor de los Gobiernos para asuntos de I+D. La COSCE, con Guinovart al frente y ahora con Carlos Andrada, no ha dejado de denunciar los drásticos recortes en los presupuestos.

“El problema no es solo el dinero, es imprescindible también mejorar el sistema”, recalca mientras reparte la ensalada este científico nacido hace 65 años en Tarragona. “Lo primero es crear de una vez la Agencia Estatal de Investigación, garantizando su independencia y gestión por científicos, como el Consejo Europeo de Investigación, para aprovechar mejor el dinero”, dice. Hay que reestructurar los centros de investigación y cambiar el sistema de gobernanza de la Universidad. “Y, por supuesto, desfuncionalizar el sistema”.

Vital, irónico, sin engreimiento, habla con orgullo del prestigioso instituto que dirige desde 2006, cuando surge en la conversación, sin usarlo de estandarte o tarjeta de visita. El IRB, de la Generalitat de Cataluña, y la UB cuentan con 480 personas dedicadas a investigación, en la que destacan por su potente programa de oncología y los estudios basados en la mosca del vinagre como modelo de enfermedades humanas: “Creamos moscas con cáncer, con enfermedades degenerativas... para estudiarlas a fondo”. Él se ocupa de problemas de acumulación de la glucosa.

Restaurante La Cesta (Madrid)

- Ensalada tradicional: 12,5 euros .

- Dos arroces de perdiz: 34.

- Pan: 5.

- Tiramisú: 6.

- Agua: 3,50.

- Dos copas Juan Gil: 6.

- Caña: 2.

- Dos cafés: 3,30.

Total: 72,30 euros.

Guinovart también es inquieto y muy activo. Acaba de ser nombrado presidente (para ocupar el cargo a partir de 2015), de la Unión Internacional de Bioquímica y Biología Molecular (IUBMB), que agrupa a 80 sociedades científicas de todo el mundo. Su intención es reforzar y promocionar las escuelas avanzadas de bioquímica en los países en vías de desarrollo. Aquí sí que surge un puntito de orgullo: “Seré el primer español en presidir la IUBMB, porque la presidió Severo Ochoa, pero como estadounidense... El único premio Nobel de ciencias español trabajando en España fue Santiago Ramón y Cajal, un gran tipo”.