El ejercicio combate el cansancio y las recaídas en pacientes con cáncer

Una revisión de estudios muestra que andar a ritmo moderado reduce la fatiga del tratamiento Otros trabajos destacan que la actividad física reduce el riesgo de recaída en tumores de mama

Practicar ejercicio de forma moderada (andar, montar en bicicleta) es un buen remedio para aliviar la fatiga asociada a los tratamientos de los pacientes oncológicos, tanto durante la fase en la que se administran las terapias (ya sean fármacos o sesiones de irradiación) como en los momentos posteriores a las curas. El cansancio puede durar meses o años y es un es un síntoma generalizado entre los enfermos.

Esta es la conclusión a la que ha llegado un grupo de investigadores de la Facultad de Salud y Ciencias de la Vida de la Universidad del Oeste de Inglaterra en Bristol. Este equipo, dirigido por Fiona Cramp, ha publicado el trabajo en la Biblioteca Cochrane -una organización internacional que evalúa investigaciones médicas- a partir del análisis de datos 56 estudios y de 4.068 pacientes, la mitad con cáncer de mama.

Cramp ya había llegado a una tesis similar en un artículo anterior menos ambicioso (con 2.000 pacientes) presentado hace cuatro años. Entonces, se advirtieron mejoras "estadisticamente significativas" en la sensación de cansancio vinculadas al ejercicio. Ahora, la investigadora destaca que la última revisión "plantea una conclusión más precisa" al vincular los beneficios de forma específica con el ejercicio aeróbico, "durante y después del tratamiento".

Un 7% menos de riesgo de reaparición en mama

Antonio Llombart, miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Oncología Médica, va más lejos que el estudio británico. "Existen bastantes trabajos que vinculan el ejercicio, no ya a una mejora en el estado del paciente, una cuestión que puede resultar subjetiva, sino al impacto que tiene la actividad física en la disminución de la reaparición del tumor en los enfermos", expone.

El jefe de servicio de oncología del hospital Arnau de Vilanova de Valencia, apunta a trabajos que vinculan el ejercicio moderado entre las pacientes de cáncer de mama -por ejemplo, andar rápido media hora cinco días a la semana-  con una reducción del 7% del riesgo de recaídas a los cinco años, lo que supone un impacto "muy importante" y muestra el peso que puede tener la modificación de los estilos de vida en el control de la enfermedad.

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