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Airbus e Iberia piden a Rajoy que pare la tasa europea del CO2

Llamamiento de la industria aérea a los Gobiernos europeos

Antonio Vázquez, presidente de Iberia.
Antonio Vázquez, presidente de Iberia.

Los presidentes de Airbus, Tom Enders, e Iberia, Antonio Vázquez, han enviado una carta al presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, para solicitar su intermediación ante las consecuencias de la “aplicación del esquema de comercio de emisiones a la aviación internacional”. La carta, a la que ha tenido acceso este periódico, advierte de las consecuencias de la tasa sobre las emisiones de CO2 que Europa ha impuesto a las aerolíneas, pese al rechazo frontal y posibles represalias de EEUU, China o Rusia. “La situación está empezando a ser insostenible para la industria europea de aviación”, remarcan. Algo que “no nos podemos permitir en el actual contexto económico”.

Tras recordar su apoyo a la reducción del impacto ambiental del sector y a los mecanismos del mercado “como es el comercio de emisiones”, Enders y Vázquez le recuerdan a Rajoy sus reclamaciones al Gobierno, a la Comisión Europea y al Parlamento Europeo “por las crecientes amenazas de potenciales medidas en contra de la industria europea de aviación como reacción al Sistema de Comercio de Emisiones europeo”.

Unas amenazas que empiezan a ser realidad con acciones concretas de serias consecuencias para la industria europea de aviación. Tasas especiales o limitaciones en el ejercicio de los derechos de tráfico estarían provocando que muchos de los países que se oponen a ese sistema apliquen medidas de represalia. Y concretan incluso el caso de China, denunciado también la semana pasada por el consejero delegado de EADS, Louis Gallois, al haber dejado en suspenso un pedido por valor de 12.000 millones de dólares. Una medida que “destruirá más de 1.000 empleos de Airbus en Europa y al menos otros 1.000 en su cadena de suministro”.

Los directivos se muestran convencidos de que esta actitud por parte de las autoridades chinas se extenderá y crecerá la lista de pedidos suspendidos, cancelaciones y acciones punitivas en otros mercados. Todo ello les lleva a solicitar con carácter urgente que “su Gobierno eleve el tema a nivel de Consejo Europeo” y, aún más importante, que se dirija a los Estados que están adoptando estas medidas de represalia para encontrar una solución satisfactoria antes de que sea demasiado tarde. De no ser así, según el escrito de Enders y Vázquez, se podría llegar a un conflicto comercial de mayor envergadura.

Ambos presidentes defienden también la solución global como única salida al problema de las emisiones de la aviación, algo que “solo puede conseguirse en la OACI, que recientemente ha designado un grupo de alo nivel dedicado a definir, para antes de final de año, un marco global para las emisiones de la aviación internacional”.

Y por ello le piden que utilice su influencia ante este organismo para encontrar una solución aceptable en ese plazo. “Estaríamos encantados de poner a su disposición los recursos necesarios para hacer lo posible”, le comentan antes de manifestarle, finalmente, su esperanza de poder debatir el asunto con su Gabinete lo antes posible.

Airbus y otras aerolíneas europeas (British Airways, Air France, Lufthansa, Air Berlin, Virgin Atlantic, Safran y MTU) han enviado cartas semejantes a los primeros ministros el británico David Cameron, el francés François Fillon y la alemana Angela Merkel, con copias al presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, y tres de sus comisarios. La queja se suma a la de la AEA (Asociación Europea de Líneas Aéreas), que teme ser víctimas de una escalada de represalias.