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Sólo uno de cada siete productos alimenticios informan de las grasas que contienen, según la OCU

Las etiquetas que sí lo hacen es porque se trata de grasas 'nobles' como aceites de oliva y mantequilla

Sólo uno de cada siete productos alimenticios informan en sus etiquetas del tipo de grasa que contienen y, los que lo hacen, es porque se trata de grasas de las llamadas nobles, como aceites de oliva, girasol o maíz y mantequilla, según los resultados de un análisis realizado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en 50 productos de gran consumo que publica hoy la revista de Salud del organismo.

Asimismo, denuncia que la mayoría de los productos contienen grasa de palma, de forma que sólo la cuarta parte de ellos utilizan aceites vegetales saludables. Además, sólo 12 de los productos analizados presentan un perfil de grasas equilibrado, bajo en grasas saturadas. Entre los productos analizados se encuentran aperitivos, patatas fritas, pan de molde y tostado, bollería y repostería y galletas.

Entre los que sí utilizan aceites vegetales cardiosaludables, cinco de ellos usan aceite de oliva (panes de Bimbo y galletas Tosta Rica). Por su perfil de ácidos grasos, los dos productos más equilibrados son las patatas fritas Vidal y las magdalenas Martínez. En cambio, casi tres de cada cuatro usan grasa de palma.

El uso del término 'vegetal'

En este sentido, la organización recuerda que, a pesar de ser vegetal, la grasa de palma presenta niveles elevados de ácidos grasos saturados, muy poco aconsejables desde el punto de vista de la salud cardiovascular.

Por ello, el director general de OCU, José María Múgica, advierte de que "muchas listas de ingredientes esconden detrás de la indicación de 'grasas vegetales', grasa nada veneficiosas para la salud cardiovascular y lo hacen pretendiendo dar a etender una bondad derivada del uso del término 'vegetal'.

La OCU considera urgente modificar la norma general de etiquetado y publicidad de productos alimenticios, limitando el tipo de grasas que se pueda utilizar en función de sus efectos para la salud cardiovascular y, en todo caso, estableciendo la obligación de identificar en sus etiquetas las grasas que utilizan.