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Finalizan los 13 meses de inhabilitación de Artur Mas

El ‘expresident’ fue condenado por la consulta soberanista de 2014 y su futuro político es una incógnita

Artur Mas, en una comparecencia en 2015 tras declarar por el 9-N.
Artur Mas, en una comparecencia en 2015 tras declarar por el 9-N.

El expresidente de la Generalitat Artur Mas dejará este domingo de estar inhabilitado para ocupar un cargo público, al finalizar los 13 meses de inhabilitación a los que fue condenado por la consulta del 9N. Hasta ahora, Mas ha jugado un discreto papel en la reconstrucción del espacio político que solía ocupar Convergència i Unió, pero el enfrentamiento entre diversas familias políticas le ha llevado a alejarse. Además no se descarta que puede volver a la primera línea política en un momento preelectoral en Cataluña y en pleno debate de candidatos en Junts per Catalunya.

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) condenó a Mas a dos años de inhabilitación por desobediencia al organizar la consulta soberanista del 9N de 2014, pese a que había sido suspendida por el Tribunal Constitucional. Posteriormente, el Tribunal Supremo rebajó la pena a un año y un mes, impidiéndole entonces presentarse como candidato en unas elecciones. Mas incluso abandonó, en 2018, la dirección del PDeCAT, partido heredero de Convergència.

Mas tuvo que enfrentarse, junto con las exconsejeras Joana Ortega e Irene Rigau, al pago de una multa de cinco millones de euros. Este monto fue asumido en su totalidad por la Caja de Resistencia, una entidad conformada por las entidades independentistas catalanas y que se encarga de gestionar las donaciones realizadas por ciudadanos y partidos políticos. El patrimonio económico de Mas no se vio afectado por la decisión judicial.

El delfín de Jordi Pujol, desde entonces, ha jugado un importante papel en la política catalana, aunque tras bambalinas. Tanto el expresidente Carles Puigdemont como otros miembros del Gobierno catalán condenado por sedición y malversación pidieron su consejo durante todo 2017. Mas incluso se ha querido involucrar en la reorganización del espacio que ocupaba Convergència, ahora en disputa entre el PDeCAT, Junts per Catalunya y La Crida, el partido del expresidente Puigdemont.

La finalización de su inhabilitación abre el interrogante sobre su futuro político en la primea línea. Siempre ha evitado descartarse completamente como candidato a la Generalitat. "Desde el punto de vista legal, podré a partir de febrero. Desde un punto de vista político, no lo sé. Y desde punto vista personal, sería que no", ha dicho en entrevistas recientes.

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