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Los grandes partidos de la UE sugieren que votarán retirar la inmunidad a Puigdemont

Los Verdes recelan de aceptar a Puigdemont y Comín en sus filas por sus vínculos con la derecha flamenca

Puigdemont
Iratxe García, portavoz del grupo socialista en la Eurocámara. efe

Los tres principales grupos de la Eurocámara se mostraron este martes dispuestos a dejar a Carles Puigdemont y Antoni Comín en manos de la justicia. Con mayor o menor contundencia, los jefes de filas de populares, socialdemócratas y liberales coincidieron en que los tribunales deben poder hacer su trabajo. Es decir, abrieron la puerta a votar a favor de la solicitud del Supremo para que la Eurocámara retire la inmunidad a los dos políticos independentistas. Fuentes parlamentarias confiaron en que el asunto pueda quedar resuelto antes de verano.

El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, buscó el pasado lunes las fisuras entre las tres grandes familias políticas al sugerir que los socialdemócratas deberían votar en contra del suplicatorio si el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quiere “desjudicializar la política”. El envite, sin embargo, no cuajó. Y si bien los socialdemócratas todavía deben examinar el caso, todo apunta a que la directriz de los tres grandes grupos será la de votar a favor de la retirada de la inmunidad de Puigdemont y Comín.

Puigdemont defiende la autodeterminación en su primera intervención en el parlamento europeo.

Tras la recomposición de la Cámara por el Brexit, el Partido Popular Europeo (PPE), el Partido de los Socialistas y Demócratas (S&D) y los liberales de Renew tendrán 431 de los 705 diputados del Parlamento. Es decir, más de la mayoría simple necesaria para que la justicia belga pueda seguir con el trámite de la euroorden, interrumpido después de que ambos políticos adquirieran su condición de europarlamentarios tras la sentencia del caso Junqueras. Aun así, nadie descarta que en el seno de esos tres partidos, en especial socialistas y liberales, puedan producirse disensiones.

El líder que se expresó con más rotundidad fue Manfred Weber, jefe de filas del PPE. “Somos el partido del respeto del Estado de derecho”, afirmó el presidente de la formación. El alemán sostuvo que si bien su partido acata la sentencia de la Corte de Luxemburgo, también acepta la “clarísima decisión del Supremo”. “Respetamos el Estado de derecho y los sistemas judiciales independientes. Y si las autoridades nos piden que se levante la inmunidad, estaremos dispuestos a hacerlo”, afirmó Weber, quien añadió: “La justicia tiene que hacer su trabajo”.

Los socialdemócratas tampoco cayeron en la trampa que les tendió Puigdemont. La presidenta del grupo, Iratxe García, aplaudió que “uno de los grandes objetivos” del Gobierno presidido por Sánchez sea “trabajar en una solución política basada en el diálogo”. Sin embargo, advirtió que su actuación se guiará bajo un principio “muy claro” en el proceso del suplicatorio: “dejar que la justicia trabaje”.

Diálogo y justicia

La jefa de filas de los socialdemócratas europeos no quiso avanzar la posición del grupo antes de que sea acordada. Sin embargo, recordó a Puigdemont que el “diálogo político” no es “incompatible” con el respeto a la justicia. “No podemos ser selectivos en la defensa del Estado de derecho. No podemos resignarnos a no trabajar por una solución política, pero eso no significa no dejar que la justicia no trabaje en los términos que debe actuar”, añadió en una rueda de prensa en Estrasburgo.

Tampoco los liberales de Renew, donde está Ciudadanos, tienen una posición “oficial”, pero su líder, Dacian Ciolos, apuntó que lo “normal” es que se deje “trabajar” a la justicia de los países miembros. “Claramente tenemos que atender esta posición. No es algo nuevo, en el mandato previo hubo decenas de solicitudes. Es normal dejar que la justicia nacional trabaje cuando tienen un caso”, dijo.

No fue un buen día, pues, para Puigdemont y Comín, que además vieron cómo ningún grupo parlamentario está cómodo con su presencia. Tras la salida de los antiguos diputados convergentes de las filas liberales, ahora Los Verdes consideran “incongruente” que el expresident quiera sentarse con ellos. Para rematarlo, el primer ministro croata, que ostenta la presidencia semestral de la UE, zanjó que la crisis catalana no debe traspasar fronteras. “Es un asunto que se tiene que solucionar en España”, sostuvo el primer ministro Andrej Plenkovic.

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