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El ‘número dos’ de los Mossos acusa a Puigdemont de asumir que el 1-O fuera violento

Ferran López niega la pasividad de sus agentes y acusa a los cuerpos estatales de romper el dispositivo conjunto pactado

El comisario de los Mossos d'Esquadra Ferran López, durante su comparecencia de este miércoles en el juicio del procés.

Una de las pocas certezas que ha dejado ya el juicio del procés es que el Govern de Carles Puigdemont fue avisado, y de forma reiterada, de que el día del referéndum del 1-O podían producirse incidentes violentos. Así lo han manifestado los cuatro mandos de los Mossos que han declarado hasta ahora y las defensas de los líderes independentistas no lo han rebatido.

El último en hacerlo fue este miércoles el número dos de la policía catalana durante el procés, el comisario Ferran López. Pero su declaración aportó algún detalle más que indica no solo que la cúpula del Govern, con Puigdemont a la cabeza, asumió la posibilidad “más que segura” de que el 1-O hubiera violencia sino que incluso vio en ella una vía rápida para romper con España: “Nos dijo que si se producía ese escenario que estábamos dibujando él declararía la independencia”, reveló el comisario que les advirtió el expresident tres días antes de la consulta.

Parte del interrogatorio se centró en las dos reuniones mantenidas con el Govern el 26 y 28 de septiembre. Esas de las que se olvidó Vox en el interrogatorio al major Josep Lluís Trapero. Esta vez, el partido ultra sí preguntó por ambos encuentros y López se explayó: al primero acudieron Puigdemont y Forn; al segundo se sumó el exvicepresidente Oriol Junqueras y, por parte de la policía catalana, estuvieron sus más altos mandos (tres en la reunión del 26 y cinco en la del 28), encabezados por Trapero y López.

El ex número dos de los Mossos ratificó que avisaron al Govern de que el 1-O podía haber “problemas serios” y le pidieron que desconvocara el referéndum: “En términos forestales se dice que si hay mucha temperatura, humedad y viento es fácil que haya un incendio. Les trasladamos la alta probabilidad de incendio”. Según el comisario, en esas reuniones no tuvieron que recordarle al Govern que los agentes iban a cumplir el mandato judicial de impedir el referéndum: “Eso ya se daba por descontado”, ha asegurado. “El objeto era transmitirles la preocupación por el clima de tensión social, lo que significaba ese punto de efervescencia por la cuenta atrás hasta el 1-O desde punto de vista de la seguridad”, ha añadido López.

En ese contexto fue en el que Puigdemont, según reveló López, amenazó con declarar la independencia si se producía el escenario de “serios incidentes” que preveían los Mossos. “¿Lo dijo así?”, preguntó sorprendido el fiscal Javier Zaragoza: “Sí. Es una frase que recordamos todos porque es difícil de olvidar”, se reafirmó López. “No sé si es una boutade. Lo único que hacía era reafirmar que el 1 de octubre nos encaminábamos a un escenario de serias dificultades que, a pesar de todo, se quiso transitar”.

El comisario, que fue designado jefe de los Mossos por el Gobierno central tras la aplicación del 155, abonó con su testimonio la tesis de la Fiscalía contra los líderes políticos, pero rebatió la que sitúa a la policía autonómica como una pata de la rebelión. Una pata no imprescindible, pero sí importante por su capacidad intimidatoria. Según López, los Mossos actuaron como se había acordado con los otros dos cuerpos policiales y fueron estos los que, sin avisar, rompieron lo pactado. Como prueba de su lealtad, contó que, tras esa reunión con la cúpula del Govern, llamó al coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos, nombrado coordinador del dispositivo policial, y le puso al corriente del encuentro. Un detalle que, según López, muestra que había “total colaboración” entre la policía catalana y los cuerpos estatales.

Esta ha sido la otra clave de la declaración: López ha devuelto a los jefes de las policías estatales la acusación de “desleales” que aquellos han vertido contra el cuerpo catalán a lo largo del juicio. Aunque el mando de la policía catalana no ha usado ese adjetivo, sí ha insistido en que ellos cumplieron con lo pactado, pero la Policía y la Guardia Civil se desmarcaron. "Nunca hubo un dispositivo de los Mossos. Fue un dispositivo conjunto que tenía dos piezas”, ha afirmado López.

Según el comisario, los tres cuerpos habían pactado un dispositivo para el 1-O que tenía dos fases: una pareja de mossos (el llamado binomio) acudiría a cada centro de votación a primera hora del 1-O para intentar cumplir la orden judicial de impedir el referéndum. Y, si constataban que era imposible, pedirían apoyo de orden público a los otros cuerpos.

De los Cobos, según López, “validó” este plan, pero, poco después de las 8.00 del 1-O, los Mossos constataron que agentes estatales estaban entrando en algunos centros sin previo aviso a la policía catalana. “El apoyo que se había pactado no se tuvo. Y a partir de ahí, hicimos lo que pudimos hasta donde pudimos”, afirmó López.

Hay que presuponer que el comisario dijo la verdad porque, aunque esté investigado en una causa en Cornellá, declaró bajo juramento. El problema es que el resto de los testigos también lo han hecho y la versión del que fuera número dos de los Mossos es incompatible con la que han dado los mandos de la Policía y la Guardia Civil.

Las contradicciones entre ambas declaraciones llevaron al abogado del exconsejero Joaquim Forn, a pedir un careo entre De los Cobos y López. El tribunal deliberó durante el receso de la comida y acordó que un careo ahora “es prematuro”, pero dejó la puerta abierta para hacerlo más adelante

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