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España evita sumarse a la línea más crítica con Arabia Saudí

El Gobierno se declara consternado con la muerte de Khashoggi pero no frena la venta de armas

El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell. En vídeo, las reacciones internacionales al 'caso Khasshoggi'.

España evita adoptar la línea europea más crítica con la muerte de Jamal Khashoggi. El Gobierno español emitió el sábado un comunicado en el que aseguraba estar “consternado” por la muerte del periodista saudí, aunque basaba su análisis en la información divulgada por la fiscalía saudí, sin cuestionar abiertamente la credibilidad de las diferentes versiones emitidas por Riad, como sí hace el comunicado conjunto firmado por París, Berlín y Londres. España tampoco frena —al menos de momento— la jugosa venta de armamento a Arabia Saudí, una medida anunciada este domingo por Alemania, aunque no por los otros dos firmantes.

La Unión Europea ha respondido de manera desigual al turbio episodio de la desaparición del periodista saudí en el consulado de Riad en Estambul. Tras un primer comunicado de los mismos países que lo suscribieron este domingo —y que España no fue invitada a apoyar—, la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, emitió el sábado un comunicado de condena. Mogherini exigía “una investigación creíble y transparente, que arroje luz sobre las circunstancias” de esa muerte. El comunicado español, emitido unas horas antes que el de la alta representante, se limitaba a destacar el mensaje de la ONU que pide a “los responsables de estos gravísimos hechos que respondan ante la justicia tras una investigación exhaustiva y transparente”.

Es muy probable que las crecientes evidencias de la implicación del régimen saudí en la muerte de Khashoggi reabran la controversia por la venta de armamento español al país de la península arábiga. La decisión de la ministra de Defensa, Margarita Robles, de paralizar la venta de 400 bombas de precisión a Riad en septiembre por las sospechas de que fueran a utilizarse en la guerra de Yemen provocó una desautorización del presidente del Gobierno, que ordenó seguir adelante con la operación. El motivo era que España, que ha tenido a Arabia Saudí como tercer cliente de exportaciones armamentísticas en el periodo 2013-2017, temía que ese desaire a la monarquía saudí pusiera en riesgo un contrato millonario (1.800 millones de euros) de construcción de corbetas por parte del astillero español Navantia.

Los nutridos flujos comerciales entre ambos países —el último ejemplo es el AVE a La Meca, inaugurado este mes y adjudicado a un consorcio hispanosaudí por 6.736 millones de euros en 2011— imponen un tono prudente en el Ejecutivo español frente a Riad. Alemania, por el contrario, le vende poco armamento, por lo que tiene las manos más libres para actuar. Las ONG críticas con el comercio indiscriminado de armamento han pedido a España que paralice cautelarmente las operaciones con Riad. El Ejecutivo rechaza esa medida y asegura que cada transacción se analiza “caso por caso”.

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