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El caso Púnica

Marjaliza documenta ante el juez el primer gran amaño de Granados

El constructor asegura que entregó 1,1 millones al político por unos terrenos en Valdemoro

Francisco Granados, en las cercanías de la Audiencia Nacional en una de sus últimas comparecencias.
Francisco Granados, en las cercanías de la Audiencia Nacional en una de sus últimas comparecencias.

David Marjaliza, constructor y cabecilla confeso de la trama Púnica de corrupción, aportará este lunes al juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón una nueva remesa de documentos para apuntalar la acusación contra el otro gran pilar del caso, el exconsejero madrileño Francisco Granados. Entre los elementos que va a presentar Marjaliza, que colabora con la justicia desde junio de 2015, figuran las pruebas del supuesto primer gran amaño de Granados. El promotor afirma que entregó al expolítico 1,12 millones de euros en abril de 2002 por la venta de unos terrenos recién reclasificados en Valdemoro –ciudad de la que Granados era alcalde–. Por la venta posterior de esa finca, en la que se podían levantar 72 chalés, a una promotora también de su propiedad, Marjaliza obtuvo 5,64 millones, según la documentación que entregará el empresario al juez.

“Él [Granados] me lo pedía. Me decía: Estamos recalificando mucho y vamos a hacernos ricos”, contó Marjaliza al juez en su última declaración, el pasado 12 de julio. Los papeles que supuestamente certifican el soborno al político se encuentran dispersos en el macrosumario, que acumula casi 230 tomos. El promotor y ex amigo de Granados los ha recopilado durante los últimos meses y los va a poner en manos del magistrado y los investigadores. En aquellos años, la carrera política de Granados comenzaba a crecer a la sombra de Esperanza Aguirre, que alcanzaría la presidencia regional un año después tras el escándalo del tamayazo.

Los terrenos del llamado sector R-5 Paraje Merino, de 15 hectáreas, fueron enajenados por el Ayuntamiento de Valdemoro a la sociedad Valparaiso, propiedad al 50% de Marjaliza, en abril de 2002 con los votos favorables de todos los partidos del consistorio presidido por Granados. Los técnicos otorgaron a esta mercantil la mayor puntuación en un concurso en el que se postulaban otras cuatro promotoras. El precio oficial de venta fue 1,81 millones de euros. A esta cantidad supuestamente se añadieron 1,12 millones en b para el regidor, según los papeles de Marjaliza.

La escritura de compraventa de la finca la firmó el propio Granados como alcalde y un representante, que no era Marjaliza, en nombre de Valparaiso. Posteriormente, según los documentos, el promotor trasmitió por 4,3 millones en a y otros 1,29 millones en b a otra mercantil y se repartió gastos y beneficios con su socio José Luis Cápita.

Esta operación fue la primera gran mordida de Granados, según fuentes de la investigación. Un reciente informe de la Guardia Civil detalla una veintena de “contraprestaciones” que supuestamente recibió desde 1999 el exconsejero madrileño, la mayoría de su etapa como alcalde de Valdemoro. Entre ellas figuran la construcción de una casa de lujo en Valdemoro y un chalé en Marbella; el uso de un Mini que apareció quemado en un garaje; estancias en hoteles; el disfrute de un yate; la propiedad de una finca rústica en Ávila o la adquisición de un Mercedes Benz para una colaboradora del político. Los pagos solo se interrumpieron con la detención y encarcelamiento del político en octubre de 2014.

Entre septiembre de 2001 y julio de 2002, las cuentas suizas del político, entonces alcalde de Valdemoro, recibieron 270.024 euros, presuntamente como pago de comisiones. Un informe financiero incorporado al sumario en febrero de 2016 señala que estos ingresos opacos siguieron durante su etapa como consejero de los Gobiernos de Esperanza Aguirre. Este documento cuantificaba en algo más de 1,4 millones de euros lo presuntamente recibido por el político solo en 2004, y en cerca de 1,7 millones un año más tarde.

Mordidas hasta el céntimo

El cabecilla de la red Púnica, David Marjaliza, tiene previsto entregar el lunes al juez García-Castellón datos sobre otro reparto de comisiones del promotor con Granados en los años 2004 y 2005 a través de la mercantil Aruba Gestión SL, una de las empresas que aquel utilizaba con más frecuencia. Un aspecto que llama la atención de estos repartos es la exactitud, hasta la centésima, con que se realizaron. Las tres operaciones descritas en la contabilidad en esos años enseñan que las mordidas se repartían al 31,83% entre Marjaliza, un tal Futuro 1 –nombre que corresponde supuestamente a Granados-, y un tal Futuro 2 –José Miguel Moreno Torres, sucesor de Granados en la alcaldía de Valdemoro. Para Ignacio Palacios, jefe de gabinete de Granados –entonces ya consejero- se reserva una mordida del 4,5% en cada operación.

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