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España promueve un sistema estable en la UE para acoger migrantes como los del ‘Aquarius’

Un grupo de países se reúne mañana en Bruselas para fijar el mecanismo y la financiación

Un grupo de migrantes observa el puerto de La Valeta, en Malta, desde el Aquarius.
Un grupo de migrantes observa el puerto de La Valeta, en Malta, desde el Aquarius. REUTERS

El Gobierno español promueve un mecanismo estable europeo para acoger a los migrantes que lleguen a las costas en barcos de rescate de ONG como el Aquarius. La negativa de Italia y Malta a acoger en sus puertos estos barcos ha generado varias situaciones dramáticas. La primera se resolvió por la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de acoger al Aquarius. La segunda se resolvió por un acuerdo de seis países -Alemania, Francia, España, Portugal, Luxemburgo y Malta- para repartirse a los inmigrantes. Pero todos asumieron que no se puede seguir así, improvisando cada vez. Así que mañana, por iniciativa española y con el apoyo de la Comisión Europea, habrá una reunión en Bruselas de un grupo amplio de países, entre los que estará también Italia, para avanzar en la creación de este mecanismo estable, según fuentes del Gobierno español.

La reunión será entre los sherpas de varios gobiernos. Así se llama a las figuras clave que cada presidente tiene para conectar con los demás líderes y organizar las cumbres y las negociaciones multilaterales. En el caso de España es José Manuel Albares, el hombre que aparecía con Sánchez en la conocida foto del avión con las gafas de sol y es su consejero de política internacional. 

Albares, que se encargó también de la negociación del acuerdo entre los seis países que llevó a resolver la segunda crisis del Aquarius, acudirá a Bruselas a reunirse con sus homólogos con una agenda clara encima de la mesa, esto es no solo hacer una declaración conjunta, sino empezar a sentar las bases de forma urgente del mecanismo y de la financiación. Fuentes comunitarias afirman que la Comisión Europea se ha encargado de la convocatoria de la reunión, y el encuentro se celebrará en su sede, el edificio Berlaymont de la capital belga, al final de la mañana.

La mayoría de los países europeos, sobre todo los del este, están totalmente en contra del reparto de los inmigrantes y las medidas antixenófobas que impulsan gobiernos como el alemán, el francés o el español. Pero con la creación de este mecanismo multilateral, los gobiernos del eje antixenofobia esperan que los países más escépticos acepten entrar. Una de las soluciones para incorporar a esos países, en ocasiones con gobiernos en los que participa la extrema derecha, como sucede en Austria, puede consistir en pactar que no todos los estados acepten acoger a los migrantes que llegan a las costas del sur de Europa en barcos de rescate, pero sí todos contribuyan a la financiación del mecanismo, de manera que se compense los costes que unos países asumen y otros no. 

La clave de bóveda de todo el sistema pasa por Italia. El Gobierno de Roma está constantemente jugando a varias bandas en este asunto. Por un lado, reclama a los socios algo como esto que se va a crear, esto es un mecanismo de reparto estable. Si no se crea, nunca dejarán desembarcar en sus puertos a los barcos de las ONG, señala Matteo Salvini, el ministro del Interior y hombre fuerte del Gobierno. Y además aceptó acoger a 20 migrantes del segundo Aquarius. Pero a la vez que pide eso, lanza mensajes contradictorios sobre la posibilidad de sumarse a esta iniciativa de varios países. Los gobiernos más proclives a este reparto confían en que finalmente Italia, país fundador de la UE y uno de sus miembros clave, asuma que este problema solo puede tener una solución europea conjunta en la que ellos tendrán que aceptar que son el puerto más cercano en la mayoría de los casos y tendrán que asumir que desembarquen en sus puertos los barcos aunque después se repartan los migrantes, como va a suceder en Malta con los del Aquarius.

La idea es lograr la creación de este mecanismo, o al menos iniciar todos los trámites, antes del próximo consejo europeo informal del 20 de septiembre, que se centrará en la inmigración. Es clave la parte financiera, porque ningún sistema estable será creíble si no tiene apoyo económico. Se puede hacer a través de un fondo especial o se pueden financiar con los fondos de cohesión. Son este tipo de cuestiones las que se tratarán de cerrar mañana en la reunión, según las fuentes del Gobierno, pero la decisión de crearlo está tomada y la voluntad política de los países más relevantes de la UE, con las dudas de Italia, es evidente. Ahora solo falta poner en marcha la medida y sobre todo decidir cómo se repartirán los migrantes que lleguen entre los países que acepten acogerlos, porque con el segundo Aquarius hubo un reparto que no obedecía a ninguna lógica más que las conversaciones apresuradas entre los gobiernos implicados.

La nueva fórmula supone darle la vuelta al intento fracasado de fijar multas disuasorias a los países que rechazaran recibir refugiados. El plan, propuesto por Bruselas hace dos años, contemplaba sanciones prohibitivas, de hasta 250.000 euros por cada persona a la que dejaran de acoger. Hungría, uno de los países menos proclives a un sistema de solidaridad europeo, tildó entonces de chantaje la intención de hacerle pagar por su negativa rotunda a dar cobijo. Ahora, Bruselas vuelve a tratar de repartir las cargas de un modo menos agresivo, pero con un proyecto sobre la mesa que supone igualmente una contribución económica a escala europea.

Durante el encuentro de mañana también se tratará la creación de centros controlados dentro de la UE para llevar a los migrantes rescatados en el mar. En el último Consejo Europeo celebrado a finales de junio, esta vía cobró fuerza: la intención es separar a los posibles refugiados de los llamados inmigrantes económicos. Estos últimos serán devueltos a sus países de origen, mientras los demandantes de asilo serán repartidos. Además, se buscará más concreción sobre las denominadas plataformas de desembarco que la UE quiere financiar fuera de sus fronteras para llevar allí a los migrantes que se embarquen rumbo a Europa.

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