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España y Grecia aceptan que Alemania les devuelva solicitantes de asilo

El Gobierno estima que los demandantes de asilo a acoger que se localicen en la frontera austriaca y alemana serán menos de un centenar y facilitarán una salida política a Merkel

Pedro Sánchez junto al primer ministro de Finlandia, Juha Sipila, este viernes. En vídeo, las claves del acuerdo migratorio de la UE.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se comprometió este viernes ante la canciller de Alemania, Angela Merkel, a que España reciba un número "equilibrado y admisible" de refugiados que entraron en ese país por la frontera con Austria, según manifestó en rueda de prensa en Bruselas tras acabar la cumbre comunitaria. Sánchez trasladó primero ese compromiso a Merkel en la reunión bilateral que ambos tuvieron antes del pleno del Consejo Europeo, junto al primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras. El Gobierno estima que el número final de inmigrantes demandantes de asilo que se podrían ver beneficiados por ese acuerdo no superará al final el centenar pero, a cambio, resaltan la importancia del mensaje político de alianza con Merkel, ahora agobiada por una crisis interna por culpa de la inmigración, y también al resto de Europa.

Sánchez no pudo precisar la cuantía de ese compromiso y solo avanzó que será a partir de ahora cuando se analizarán los números al detalle de los refugiados que podrían estar en Alemania, ahora o en el futuro, y sobre los que se compruebe técnicamente que su entrada en Europa se haya producido o se pueda producir por territorio español (como se especifica en la última reforma de los acuerdos de asilo de Dublín en 2013). Merkel alcanzó el mismo acuerdo que con España también con Grecia.

El dirigente español resaltó mucho en su comparecencia esa colaboración con Alemania como un "mensaje de que España es responsable y solidaria". Un mensaje que se quiere enviar a Alemania y a Merkel, con la que se persigue establecer puentes prioritarios en esta etapa europea, y a toda la Unión Europea, en el sentido de que el nuevo gobierno socialista cumple sus compromisos. Sánchez reveló que la propia Merkel se había mostrado en privado muy agradecida con esa actitud.

Fuentes oficiales de La Moncloa explicaron a EL PAÍS que aún no se puede cuantificar el número de inmigrantes demandantes de asilo que en sus llamados segundos movimientos pudieran aparecer por esa zona fronteriza entre Austria y Alemania, en el lander de Baviera, pero sí adelantaron que no serán muchos y estimaron que podrían resultar menos de un centenar.

El presidente español enmarcó ese acuerdo bilateral, que Alemania quiere firmar con otras naciones ribereñas del Mediterráneo, en un ámbito de "trabajo recíproco" sobre la base de la normativa fijada por el acuerdo de Dublín que obliga en teoría a los países donde los inmigrantes han sido registrados por primera vez a acogerlos al margen de dónde se encuentren finalmente. Sánchez ya le anticipó esta semana pasada a Merkel en Berlín, en un desayuno de trabajo, su disposición a colaborar y este viernes en Bruselas reafirmó que "España quiere ser responsable con la realidad de los movimientos secundarios" y busca así "reforzar sus vínculos políticos y empáticos con Alemania".

Alemania, por su parte, se compromete con ese acuerdo recíproco a sufragar el coste de la entrega de esos inmigrantes al país donde serán entregados y también a prestar más apoyo económico y financiero a España "como frontera exterior de la Unión Europea".

El jefe del ejecutivo español efectuó todas esas manifestaciones tras culminar su primera participación en un cumbre del Consejo Europeo cuyas discusiones fueron muy largas y complicadas y que él mismo cuantificó en un 80% sobre la actual crisis migratoria. El acuerdo final le pareció solo el acuerdo posible y no el deseable para España, que lo hubiera querido más ambicioso, indicó.

Lo que sí quiso Pedro Sánchez es dejar fijada su posición ante los debates abiertos por la propuesta de creación de las llamadas plataformas de inmigrantes fuera de Europa y los denominados "centros cerrados", "centros vigilados" o "centros controlados" financiados por la UE pero dentro de algún país europeo. Sobre las plataformas exteriores, Sánchez eludió entrar en el fondo de la idea y apuntó que se perfilará más en el futuro. No le gustan y le plantean muchas dudas.

Sobre los centros de inmigrantes en Europa, lo que recordó Sánchez es que en España ya existen los CIES, aunque admitió que tiene el mandato del Congreso de los Diputados de mejorarlos. "No hay que descubrir América", dijo el presidente español, para resaltar que en España ya hay esos centros de internamiento, que están perfectamente reglados y que resultan eficaces y sobre los que apostó por ampliar la colaboración con las ONGs y la Cruz Roja. "Todo lo que tiene que ver con una política integral de inmigración, España ya lo tiene", apuntó. Y añadió: "Nosotros no necesitamos esos instrumentos, nosotros solo necesitamos más recursos y más ayudas al Gobierno de España para mejorar la realidad que nos toca por ser un país fronterizo".

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