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La desaparición de los neandertales, recreada desde la ficción

El periodista Antonio Pérez Henares imagina en su última novela, 'La canción del bisonte', el conflicto con los 'homo sapiens' en la península Ibérica

Antonio Pérez Henares (izq.) y Juan Luis Arsuaga, en 'Paleolítico Vivo', cerca de Burgos, durante la visita de presentación del libro el pasado 11 de abril.
Antonio Pérez Henares (izq.) y Juan Luis Arsuaga, en 'Paleolítico Vivo', cerca de Burgos, durante la visita de presentación del libro el pasado 11 de abril.

Hace unos 30.000 o 40.000 años y tras una larguísima presencia en Europa (al menos 200.000 años), los neandertales desaparecieron. Sucedió cuando nuestra especie, el homo sapiens, llegó al continente desde África. Los investigadores aún desconocen qué motivó este final: un drástico cambio en el clima, la escasez de recursos, las luchas con los sapiens, el canibalismo o una mezcla de todos estos factores.

El periodista Antonio Pérez Henares, autor de varias novelas ambientadas en la Prehistoria, ha escogido ese momento de transición para situar su último libro, La canción del bisonte (Ediciones B), en el que lleva a la ficción el conflicto entre ambas especies durante su coincidencia en la península ibérica, descrito en el subtítulo como "la primera guerra de la humanidad".

"Yo tomo una decisión personal en la novela y es que creo que nosotros fuimos parte de la extinción. Los neandertales tenían un problema demográfico, eran muy pocos, y posiblemente en los partos fueran muriéndose. El jefe neandertal decide ir a por las mujeres de los Oscuros [el nombre que dan en la novela los personajes neandertales a los sapiens, que tenían la piel más negra] y raptan algunas. Y ahí puede ser el origen del ataque. Es una licencia [literaria]. En la Prehistoria muchas veces hay que imaginar y soñar", señaló en una entrevista durante una jornada promocional de la novela la semana pasada en Burgos, en la que también participó el conocido paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga, Premio Príncipe de Asturias en 1997 y amigo desde hace tiempo de Pérez Henares.

En La canción del bisonte, el autor, habitual de las tertulias televisivas, dibuja personajes en la línea de los descubrimientos que desmienten el antiguo estereotipo de los neandertales como bárbaros a años luz de nosotros. Es decir, se comunican (tenían la misma mutación en el gen FoxP2, asociado en los humanos al habla), se medican (el año pasado se descubrió que tenían su propio botiquín de plantas medicinales, entre ellas una fuente natural de ácido salicílico), cuidan del desvalido y tienen rituales simbólicos. "Lo que aparece en la novela son dos especies confrontadas, pero las dos de plena humanidad", frente a la "imagen tópica" de "nosotros como semibestiales y los neandertales ya directamente bestias", apunta. Desde el pasado febrero se sabe además que los neandertales hicieron pinturas rupestres en tres cuevas españolas hace 65.000 años, lo que revela que podían producir arte abstracto y complejo.

¿Cómo se recrea un personaje literario de hace 30.000 años? "Pues somos nosotros hace un suspiro (...) El hombre actual es un cromañón con tecnología", afirma. Una investigación de 2010 reveló que los humanos no africanos tenemos entre un 2% y un 4% de genes neandertales, herencia de contactos sexuales con nuestra especie que se produjeron desde que coincidieran por primera vez hace unos 70.000 años en Oriente Próximo.

Al inicio de la novela, Pérez Henares califica el Paleolítico de "verdadera edad de oro de los hombres". "Si hubo un tiempo en la historia de la Humanidad en que hubiera deseado haber vivido, no es otro que el de las primigenias hogueras", escribe. "Es —explica en la entrevista— el momento en el que se produce el gran despertar humano de sus propias sensaciones, de su relación con la Naturaleza, que tiene una intensidad enorme, pero no es de dominio total. Es de poder a poder".

Parte de esta identificación procede de la afición de Pérez Henares por la caza, por la que siente un "absoluto orgullo" y que le ayuda a describir "desde el conocimiento" escenas en las que el clan prehistórico mata un animal, explica antes de llegar a Paleolítico Vivo, un espacio cerca de Burgos que le ayudó a concebir la novela al conservarse allí dos especies en peligro de extinción (bisontes y caballos Przwalski) y recrearse los uros y tarpanes, animales extintos.

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