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El Gobierno asumirá más asilados, pero reconoce que está desbordado

Este lunes convocan comisión interministerial de siete departamentos. La Unión Europea pretende asignar a España un cupo de 15.000 refugiados

Varios refugiados a las puertas del Centro de Acogida de Vallecas.
Varios refugiados a las puertas del Centro de Acogida de Vallecas. EL PAÍS

El Gobierno español asumirá al final bastantes más asilados de los 2.749 previstos antes del drama humano que están viviendo los refugiados sirios este verano. La cifra se perfilará hoy en la comisión interministerial de siete departamentos presidida por la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, pero el Ejecutivo se reconoce ya desbordado por la tramitación de sus propias previsiones. La Unión Europea pretende asignar a España un cupo de 15.000 refugiados; el Gobierno preveía recibir en 2015, antes de conocer esa cifra, unas 17.000 peticiones de asilo, tres veces más que el año anterior.

Rajoy y Colau se solicitan por carta ayuda y colaboración

Barcelona fue una de las ciudades que primero reaccionó a la crisis migratoria que vive Europa para ofrecerse a ayudar y alberga a más asilados. Su alcaldesa, Ada Colau, se anticipó en su ofrecimiento de solidaridad y el sábado, cuando el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aún andaba por Badalona (Barcelona) tras un mitin matinal en Lloret del Mar, le escribió una carta en la que le pide ayuda económica, más fondos y recursos gestionados con transparencia para hacer más fuerte la red de “ciudades refugio”.

Rajoy le contestó esa misma noche también por carta para decirle —“impactado por las horribles imágenes” de estos días— que este tipo de crisis no se solventan “con parches” ni “con medidas a corto plazo”, sino apuntando de manera coordinada entre las Administraciones a la raíz y las causas del problema. Le informó de la comisión interministerial creada y le avanzó que está decidido a responder “con eficacia, generosidad y solidaridad a esta crisis” y también a aceptar una “distribución equitativa de los refugiados entre los países de la UE”.

El Ejecutivo español ha variado de posición en poco más de una semana sobre la actual crisis migratoria. La propia vicepresidenta intentó fijar criterio tras el primer Consejo de Ministros del verano advirtiendo de que España tendría que poner límites a su solidaridad. Luego, tras el viaje de Mariano Rajoy a ver a Angela Merkel en Alemania y la charla que mantuvo con el primer ministro británico David Cameron el viernes en Madrid, más el impacto que han causado en todo el electorado europeo las imágenes del niño ahogado en las playas de Bodrum (Turquía), el mismo Gobierno se ha mostrado mucho más receptivo.

Rajoy lo reafirmó el viernes y lo repitió luego el ministro del Interior, Jorge Fernández: España no pondrá ahora topes a su solidaridad con los refugiados y asilados, aunque quiere coordinar bien la respuesta con una “política de Estado” tras observar como muchos Ayuntamientos le tomaban la delantera.

Ahora se hará “un esfuerzo mayor, aunque para nosotros la principal dificultad está en la tramitación de expedientes de asilo, pese a que se ha incrementado el personal y los recursos de la oficina que atiende esas peticiones”, señala una fuente gubernamental directamente implicada en el operativo. España registró 2.588 peticiones de asilo en 2012, 4.513 en 2013 y 5.952 en 2014. El ministro del Interior, Jorge Fernández, apuntó el viernes que en 2015 se esperan más de 17.000 peticiones “al margen” del drama humano de estos días, 3.500 de ellas de serios en la frontera de Melilla.

Otro asunto, muy diferente, es a cuántos inmigrantes se les permitirá que entren finalmente en el país, aunque provengan de naciones africanas en situación de extrema pobreza y gran inestabilidad política y social. El Gobierno diferencia muy bien esos dos dramas.

Desagrado

Al Ejecutivo no le agrada en absoluto que la Comisión Europea le fije cuotas desde Bruselas sobre el número de asilados y en general de inmigrantes que debe acoger. Fuentes oficiales subrayan que aún no han recibido ninguna notificación oficial sobre el último cálculo, tras la reciente crisis de refugiados, que eleva esa cifra hasta 15.000. Antes del verano, el 20 de julio, los ministros del Interior de la UE ya discutieron el asunto de los refugiados, tras una primera oleada de asilados en busca de protección internacional que llegaron a las costas de Italia, Grecia y Malta, y formularon un primer reparto de 40.000 personas a reubicar en otros países y 20.000 a reasentar.

Previsiones y nuevas cuotas

Cifras desfasadas. El Ministerio del Interior sostuvo el pasado viernes que la previsión de España para este año era recibir unas 17.000 peticiones de asilo, tres veces más que el ejercicio anterior.

Cambio de exigencias. La Comisión Europea planea ahora que España acoja a 15.000 asilados después de la última crisis. Esta semana, en la reunión de ministros de la UE, Bruselas trasladará la solicitud a España, que en 2014 solo recibió el 0,9% de todas las peticiones de asilo de la UE.

Denegaciones. El Gobierno deniega el 55% de las demandas de asilo que llegan. De las 3.614 peticiones del ejercicio pasado, el Ejecutivo únicamente aceptó 1.585. Solo 384 lograron la condición de refugiado; el resto se quedaron bajo “protección subsidiaria”.

España aceptó entonces 1.449 refugiados por reasentamiento y 1.300 asilados a reubicar desde Italia y Grecia. En total: 2.749 personas cuando Europa pedía que se aceptarán cerca de 6.000. Ahora se admite que serán bastantes más, aunque la cantidad precisa se determinará tras escuchar a todos los ministerios afectados y a la Comisión Sectorial de Migración, convocada esta semana con las autonomías, la FEMP y algunas ONG especializadas.

Aquella cifra de 2.749 ya pareció entonces escasa. El Gobierno recibió fuertes críticas por su cicatería. El ministro del Interior se defendió argumentando que se había dado un salto cualitativo con respecto al pasado y que el país se convertía así en el séptimo en aceptar más refugiados por asentamiento a poca distancia del sexto, Alemania (1.600), y menos de la mitad que el primero, Noruega (3.500). Polonia, con similar población a España, solo asumió 900. La cifra de asilados a reubicar fue menor a la que demandó la Comisión para España y el Ejecutivo se justificó en que ya realiza un enorme esfuerzo económico y humano en el control de las fronteras sur de Europa y que esas partidas había que tenerlas en cuenta.

Rajoy enfatiza mucho cuando se refiere a este problema de los refugiados y de las periódicas crisis migratorias que lleva tiempo demandando a Jean-Claude Juncker, el actual presidente de la Comisión Europea, otro enfoque más “global” para abordar su solución. Así se lo ha dicho a Merkel y Cameron. Y ha presentado documentos en Bruselas con la opción española.

Rajoy defiende que hay que actuar sobre los países de origen, tanto cuando el problema es político como económico. Y pone de ejemplo los convenios de cooperación y repatriación suscritos por los respectivos Gobiernos españoles con naciones africanas y la Unión Africana, y con la reserva de un trato especial a vecinos como Marruecos, con los que se frenaron la crisis de los cayucos y otras oleadas migratorias.

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