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Neema Lugangira, diputada de Tanzania: “Los recortes abruptos no son sabios, va a haber un retroceso de los esfuerzos contra la pobreza”

La parlamentaria y copresidenta del Movimiento para el Fomento de la Nutrición (SUN Movement, en inglés) defiende la necesidad de seguir invirtiendo en seguridad alimentaria en el marco de su participación en la Cumbre de la Nutrición para el Crecimiento (N4G) en París

Neema Lugangira

La lucha contra la malnutrición global ha reunido esta semana en París, en la Cumbre de la Nutrición para el Crecimiento (N4G), a líderes de todo el mundo para abordar la crisis de la malnutrición que afecta a más de tres mil millones de personas sin acceso a una dieta saludable. Neema Lugangira (Bukova, Tanzania, 43 años), diputada y vicepresidenta de la Red Parlamentaria Africana para los Sistemas Alimentarios, ha participado en este encuentro con el objetivo de seguir trabajando por la seguridad alimentaria en su país y en su continente, uno de los más afectados por la desnutrición infantil. Según Naciones Unidas, en África Occidental y Central 16,7 millones de niños menores de cinco años sufrieron malnutrición aguda en 2024.

“La nutrición debe seguir siendo una prioridad en la ayuda exterior”, afirmó Lugangira en su cuenta de X el pasado jueves, coincidiendo con la inauguración de la cumbre. Horas después, en una entrevista con EL PAÍS, alertó de los efectos que podrían tener los recortes presupuestarios realizados por Estados Unidos y otros países, en la ayuda al desarrollo, especialmente en el sector de la alimentación. “Los recortes abruptos no son sabios, porque el impacto es perjudicial. No solo va a haber una posible pérdida de vidas”, ha advertido la parlamentaria tanzana, “sino que también va a haber un potencial aumento y retroceso de los esfuerzos contra la pobreza”.

Pregunta. ¿Qué expectativas tenía de la cumbre?

Respuesta. El propósito de esta Cumbre de Nutrición para el Crecimiento era mostrar el compromiso con la nutrición. Estoy particularmente contenta de que, desde el primer día, hubo mucho interés en la agenda de nutrición, no solo de las naciones desarrolladas o las economías desarrolladas, sino también de las instituciones multilaterales y las instituciones financieras.

P. ¿Cuáles cree que son los grandes desafíos que enfrentan las mujeres en las zonas rurales de Tanzania en el ámbito de la nutrición?

R. Los problemas en Tanzania son los mismos que en toda África. Entre el 60% y el 70% de los africanos trabajan en el sector agrícola, pero el 80% de ellos son mujeres. Sin embargo, las mujeres todavía enfrentan varios desafíos, por ejemplo, la propiedad de la tierra, el acceso a los insumos, es decir, fertilizantes, pesticidas, semillas, etcétera. Pero ha habido muchos esfuerzos a través de la Unión Africana y los gobiernos para mejorar la inclusión de las mujeres en la cadena de valor agrícola, y en particular, en Tanzania. Nuestra presidenta, Samia Suluhu Hassan, ha triplicado el presupuesto en agricultura durante su mandato. A través de ese aumento del presupuesto, se está poniendo mucho énfasis en empoderar a las mujeres, en particular a las mujeres rurales en toda la cadena de valor agrícola. Asimismo, varios de nuestros bancos están introduciendo mecanismos de financiación que son flexibles y adecuados para los pequeños agricultores, particularmente para las mujeres.

P. África es el continente con más población con hambre, pero, al mismo tiempo, están aumentando enfermedades como la diabetes. ¿Qué papel desempeña la educación para la nutrición?

R. En Tanzania, recientemente lanzamos una estrategia para concienciar sobre qué tipo de comida deberían poner las personas en su plato y cómo de saludable era. Fue una gran campaña liderada por el Ministerio de Agricultura en asociación con la FAO [Asociación de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura]. Igualmente, desde que fundé la ONG Fundación Agri Thamani, nos hemos centrado en proporcionar educación sobre nutrición. Brindamos educación en centros de salud y proporcionamos educación nutricional a las escuelas primarias y secundarias, así como dentro de la comunidad y sin olvidar, por supuesto, los hogares de ancianos.

P. ¿Cómo afectan los recortes de la administración Trump y de otros países a los esfuerzos de Tanzania para combatir la desnutrición?

R. Los recortes de la ayuda financiera están afectando a los países en desarrollo en todos los ámbitos. En Tanzania, a través de nuestro Gobierno, se están haciendo esfuerzos y poniendo en marcha mecanismos para gestionar mejor el proceso. Pero una cosa que siempre digo, e incluso he dicho aquí en la Cumbre de Nutrición para el Crecimiento en París, es que, aunque los recortes puedan ser comprensibles, hay que hacerlos de forma gradual. Los recortes abruptos no son sabios, porque el impacto es perjudicial. No solo va a haber una posible pérdida de vidas, sino que también va a haber un potencial aumento y retroceso de los esfuerzos contra la pobreza.

P. ¿Cree que el sector privado se movilizará tras los recortes para ayudar a los Estados africanos a combatir la desnutrición?

R. Está muy claro que existe un compromiso global para aumentar y mantener el apoyo. Aquí en la Cumbre de Nutrición para el Crecimiento estamos escuchando y viendo ese compromiso genuino, así que soy optimista. Los Estados miembros de la Unión Africana están trabajando para garantizar que los países puedan manejar la situación de la mejor forma posible.

P. ¿Qué pasos está dando el Gobierno de Tanzania para asegurar que cada escuela dé una comida nutritiva a los niños?

R. En primer lugar, nuestra presidenta es una verdadera defensora de la nutrición y ha impulsado esa causa desde que fue vicepresidenta [entre 2015 y 2021]. En segundo lugar, yo misma, desde que llegué al Parlamento, he presionado por la nutrición. Uno de mis mayores logros personales es que Tanzania se uniera a la Coalición de Comidas Escolares en 2023 [que agrupa a 100 países bajo el liderazgo del Programa Mundial de Alimentos]. Los compromisos son claros para que el Gobierno establezca mecanismos para garantizar que cada niño tenga al menos una comida nutritiva para 2030. Además, desde el punto de vista de la acción climática, el Gobierno también ha aprobado que todas las instituciones públicas, incluidas las escuelas, que estén alimentando a más de 100 personas usen energía limpia para cocinar.

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