Columna
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Un mes electrizante

Septiembre suma citas españolas y europeas de gran calado, centradas en buena medida en la energía

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en Bruselas, el pasado julio.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en Bruselas, el pasado julio.JOHN THYS (AFP)

Este mes es energéticamente electrizante. De él dependerá si Europa gana el largo invierno a la Rusia de Putin o el Kremlin le tuerce el brazo. Porque si la Unión demuestra otra vez que es capaz de resistir la temporada, y no se rompe —como anuncian cada día los falsos profetas catastrofistas del “Europa se rompe”—, entonces a Putin se le habrán acabado las reservas del chantaje: solo valen para un ejercicio anual. O sea, mientras el almacenaje de gas, la diversificación mediante plantas regasificadoras e interconexiones y un nuevo mecanismo de precios menos imbécil se completa.

Abre turno España, en el Senado, mañana. Comprobaremos si Núñez Feijóo es por una vez capaz de traducir a hechos tangibles sus promesas moderadas. Si aprueba lo que él mismo patrocinaba (aunque anticipadamente, a destiempo, antes de la temporada de frío), la reducción del IVA del gas; si es autónomo para contradecir a los patronos de la banca y del lobby eléctrico, y validar los gravámenes a sus beneficios caídos del infierno; si acierta a escaparse del no es no o bien resulta incapaz de ser algo más que un Casado afable. Y, sobre todo, si es esclavo o liberto de las sandeces que prodiga su baronesa trumpista: como eso de que “la excepción ibérica ha provocado la subida de precios de la energía”. Pues, al paso que va, convendrá explorar un 155 para encauzar el secesionismo madrileño.

Comprobaremos también si Pedro Sánchez acepta pactar alguna propuesta de la oposición (¿guarderías un tiempo gratuitas?) o es prisionero de Belarra y cía. ¿Cuesta tanto convocar al líder conservador para entenderse sobre los asuntos de Estado sobre los que deberían sintonizar, sean Ucrania, la estrategia europea o el Magreb? ¿Tan cara va la llamada telefónica?

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Y luego llega el turno de la UE. El viernes 9, se congregan los ministros de Energía para hilvanar una reestructuración a fondo de la errática, incompleta y hierática política sectorial de la UE, tradicionalmente tributaria del mito roto de un suministro ruso barato y cautiva del grupo de presión más oligárquico del continente. Luego, el día 14, la presidenta Von der Leyen lanza sus propuestas en el discurso sobre el estado de la Unión.

Y a final de mes los europeos debemos contar con un plan completo. Pese a tantos reveses, parte del mismo está en marcha: el suministro (diversificación, interconexiones, reservas, renovables: el llamado programa REPower). Y con éxitos notables como el almacenamiento gasista al 80% de la capacidad. Queda, ay, modificar el mecanismo del precio. El cogollo de la reacción. Ahí donde los galanes engatusan a los tontos. Nosotros.

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