Ataque masivo de Estados Unidos e Israel a Irán para derribar el régimen
Trump anuncia la muerte del líder supremo, Alí Jameneí, y anima a los iraníes a tomar el poder cuando acabe la operación, que ha causado al menos 200 muertos, según la Media Luna Roja. Teherán responde con bombardeos contra Israel y las bases de EE UU en Oriente Próximo

Ocho meses después de la última guerra —aquella, efímera— en la región, Israel y Estados Unidos han lanzado este sábado un extenso y potente ataque militar contra Irán. Es un episodio inédito en la historia de Oriente Próximo, tanto por ser una operación conjunta desde el inicio como porque, esta vez, su objetivo declarado es tumbar el régimen de los ayatolás: los primeros bombardeos, a primera hora de este sábado, tuvieron como objetivo a unos 30 líderes del régimen y jefes militares, según medios israelíes. El más importante, el líder supremo, Alí Jameneí, cuya muerte ha anunciado el presidente de EE UU, Donald Trump. Teherán lo ha desmentido a través de la agencia oficial. Netanyahu ha dicho que la operación durará “lo que haga falta”. Los muertos en Irán superan los 200, entre ellos decenas de niñas cuando recibían clase en una escuela de primaria, según la Media Luna Roja.
La Media Luna Roja ha informado también de que al menos 747 personas han resultado heridas. El bombardeo contra el colegio se ha saldado con la muerte de al menos 115 personas, según la agencia de noticias estatal IRNA. Otro ataque ha alcanzado un pabellón deportivo en la ciudad iraní de Lamerd, matando al menos a 15 personas, según las autoridades locales.
A media tarde, fuentes de la misión naval de la Unión Europea, Aspides, han asegurado que el estrecho de Ormuz, controlado por Irán, había sido cerrado al paso de buques, lo que implicaría un golpe de alcance desconocido para el suministro de petróleo a escala mundial. También la Agencia de Operaciones Comerciales Marítimas del Reino Unido ha señalado que múltiples barcos que operan en el Golfo han sido avisados de ese cierre. El régimen iraní no lo ha confirmado, pero la Guardia Revolucionaria ha subrayado que el paso de barcos por el estrecho de Ormuz ya no es seguro. El bloqueo de esta vía, si se confirma, supondría una de las mayores medidas de castigo lanzadas por el régimen teocrático.
El presidente de EE UU, Donald Trump, ha definido como “masiva” la Operación Furia Épica —que Israel ha bautizado como Rugido del León— y ha instado al pueblo iraní a tomar el poder, derrocando al régimen, cuando la operación acabe. Irán, un país con 92 millones de habitantes, ha quedado prácticamente sin conexión telefónica ni internet, y reina la opacidad sobre el resultado de los ataques contra los principales líderes civiles y militares. Fuentes cercanas a la operación y una tercera fuente regional han asegurado a la agencia Reuters que el ministro iraní de Defensa, Amir Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria Mohammed Pakpour han muerto bajo las bombas, aunque no ha sido confirmado oficialmente.
La respuesta de Teherán ha llegado con bombardeos durante la jornada contra distintos puntos de Israel y bases militares de EE UU en Oriente Próximo: se han registrado explosiones en Baréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Arabia Saudí, Jordania e Irak. El Gobierno iraní ha emitido una declaración en la que define el ataque como “una prueba para la resistencia nacional del pueblo iraní”.
“Esta mañana, el régimen sionista [Israel], en colaboración con el Gobierno estadounidense, atacó nuestra querida patria”, empieza el comunicado. La nota remarca que los bombardeos, como ya ocurrió el pasado junio, se han producido “durante las negociaciones [de un acuerdo nuclear]” e interpreta que el objetivo es “socavar la soberanía nacional y la integridad territorial” de Irán.
El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, anunció el bombardeo sorpresa, en medio de dos rondas negociadoras entre EE UU e Irán. Confirmó el inicio de la campaña en torno a las 8.00, hora local (las 7.00 en la España peninsular, la 1.00 en México) y ya desde primera hora de la mañana se escucharon explosiones en Irán.
Netanyahu, que venía presionando a Trump desde hace tiempo para que forzara un cambio de régimen en Irán, emitió entonces el primero de sus discursos a la nación. Aseguró que esta guerra será “mucho más fuerte” que la que lanzó en junio y que su objetivo es “eliminar la amenaza existencial que representa” el Gobierno de los ayatolás. La operación durará en torno a una semana, según han recibido como información varios ministros israelíes, informa la televisión pública Kan. “Lo que haga falta”, en palabras de Netanyahu.
Tanto el presidente estadounidense como el primer ministro israelí han coincidido en sus respectivas alocuciones en apuntar a un cambio de régimen como objetivo final. Trump ha anunciado la muerte de Jameneí, “una de las personas más malvadas de la historia”, a última del día. “Esta es la mayor oportunidad para que el pueblo iraní recupere su país”, ha añadido en un mensaje en su red social, Truth.
Una fuente oficial israelí ha señalado a los medios nacionales que el cadáver del líder supremo iraní ha sido hallado en un búnker y que los servicios de inteligencia han visto un documento gráfico del lugar. Su jefe de relaciones públicas ha acusado a los enemigos del país de librar una “guerra psicológica” y la agencia estatal Tasnim insistía, citando una fuente cercana a la oficina de Jameneí, en que está “firmemente dirigiendo el terreno”.
Trump prometió durante la madrugada del sábado la “aniquilación” de la Marina iraní, del programa nuclear y de misiles de ese país, y la “muerte segura” para los integrantes de las Fuerzas Armadas, la Policía y la Guardia Revolucionaria Islámica si no se rinden.
“Irán rechazó toda oportunidad de renunciar a sus ambiciones nucleares”, argumentó en un vídeo publicado en Truth. “Puede que se pierdan las vidas de valientes héroes estadounidenses y tengamos bajas, algo que suele ocurrir en la guerra, pero lo hacemos no para ahora; lo hacemos para el futuro y es una noble misión”, continuó.

El presidente estadounidense instó al pueblo iraní a revolverse contra su Gobierno. “El poder de su libertad está en sus manos”, declaró. “Cuando hayamos acabado, depongan a su Gobierno. El poder es de ustedes. Probablemente sea su única oportunidad en generaciones”, insistió. Y ha reiterado: “Este es el momento de actuar. No dejen que pase de largo”.
En la misma línea, Netanyahu exhortó a los iraníes a tomar el poder: “Es vuestra oportunidad, tomad vuestro destino en vuestras manos”. “Help has arrived” (La ayuda ha llegado), dijo en inglés —en medio de un discurso en hebreo— parafraseando el mensaje que el presidente de EE UU dirigió en enero a los manifestantes en Irán, durante los días de represión de las protestas desencadenadas el pasado diciembre.
“Ha llegado el momento de defender la patria y hacer frente al ataque militar del enemigo”, respondió el Ministerio de Exteriores de Irán en un comunicado en X. “Al igual que estábamos preparados para las negociaciones, hemos estado aún más preparados para la defensa en todo momento. Las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán responderán de forma decisiva a los agresores”, añadió.
La represalia comenzó en forma de misiles y drones. Durante la mañana han sonado explosiones en distintos puntos de Israel por la interceptación de misiles. También en países fronterizos como Líbano, Siria o Jordania. Israel ha declarado el estado de emergencia y cerrado su espacio aéreo, como también ha hecho Irak. Al menos una persona ha muerto y 21 han resultado heridas por los ataques en Tel Aviv.


























En Jerusalén se han sucedido las sirenas antiaéreas, por oleadas. Por momentos han sonado cada pocos minutos; por otros, se han sucedido horas sin casi sirenas antiaéreas. Las calles están prácticamente vacías, con la población en los refugios o en habitaciones seguras. Las autoridades israelíes solo han informado, de momento, de heridos e impactos puntuales.
Un testigo ha indicado a EL PAÍS que oyó tres explosiones en el centro de Teherán antes de que se activaran las alertas o sirenas, informa Ali Falahi. “Se levantaba una columna de humo desde la calle Pasteur, la casa del líder [Jameneí] y sus alrededores”, ha descrito. “Algunos familiares han decidido salir de Teherán, pero nosotros no nos vamos porque en nuestra ruta hay varios cuarteles”, ha explicado otra residente. “Preferimos refugiarnos en un rincón de la casa. Nos han dicho que las gasolineras están llenas”, añade. Un tercer testigo ha afirmado que la mayoría de los ataques se dirigen contra objetivos en el este de Teherán. “En esta zona hay instalaciones sensibles de misiles, nucleares y militares”, ha detallado.
El comunicado del Gobierno iraní ha llamado a la calma a la ciudadanía. Las autoridades, asegura, “continuarán gestionando los asuntos cotidianos del país”. La nota insta también a los iraníes a “no preocuparse por la escasez ni las deficiencias”. “Los insumos esenciales, el combustible y los medicamentos están fácilmente disponibles en todo el país”, sostiene.

“Los centros médicos y las farmacias designadas seguirán funcionando las 24 horas, y los bancos seguirán prestando servicios”, subraya el texto. Las universidades y escuelas, sin embargo, “permanecerán cerradas hasta nuevo aviso”, a pesar de que el sábado es día lectivo en Irán.
Medios iraníes han informado esta mañana de avalanchas de clientes que intentaban comprar pan y agua embotellada en el norte de Teherán, la zona más acomodada de la capital, donde algunos alimentos, como los huevos y la leche, ya no están disponibles en algunas tiendas. También se han observado largas colas en las gasolineras de la ciudad.
Una larga enemistad
Tras décadas de guerra encubierta (con ciberataques, asesinatos de científicos nucleares y ataques a través de aliados), Israel entra así en su cuarto enfrentamiento directo con Irán en apenas dos años, y aquel en el que no juega a hacer tablas. La operación llevaba meses en preparación, con la fecha decidida hace semanas, pese a las negociaciones que estaban manteniendo Washington y Teherán, ha señalado un dirigente israelí a la agencia Reuters.
La población de Israel se ha enterado del inicio de la campaña por el sonido de las sirenas antiaéreas y un mensaje de alerta a móviles que declaraba el estado de emergencia e instaba a permanecer cerca de los refugios ante la previsible respuesta de Teherán.
Aunque no lo había señalado abiertamente como objetivo hasta ahora, Netanyahu pretende aprovechar la actual debilidad ―interna y externa― del régimen teocrático y de las milicias que Irán patrocina en Oriente Próximo (principalmente, la libanesa Hezbolá) para derrocarlo.
Acabar con la República Islámica consolidaría aún más la indiscutible supremacía regional de Israel, al quitarse de en medio a su gran némesis tras laminar o someter progresivamente a sus principales apoyos. Un candidato que Israel vería con buenos ojos para tomar eventualmente el poder en Irán sería Reza Pahlavi, el hijo de Mohamed Reza Pahlavi, el sha de Persia que tejió una estrecha alianza con el Estado judío hasta que cayó en 1979, precisamente en la revolución islámica de la que deriva el actual régimen.
Netanyahu lograría además una valiosa carta de presentación ante el electorado de cara a los comicios de octubre en Israel. Los números no le dan de momento para reeditar su actual coalición con nacionalistas radicales y ultraortodoxos, según coinciden los sondeos de las últimas semanas.
Desde 2024, el fin de cada enfrentamiento entre Israel e Irán ha sido a su vez el inicio de la cuenta atrás hasta el siguiente. Así que Israel llevaba meses con el ejército en máxima alerta y en plena coordinación con Washington. “Oriente Próximo se encuentra en una encrucijada. Los elementos extremistas se niegan a rendirse. […] Estamos preparados para cualquier escenario. Y, si los ayatolás cometen el error de atacarnos, experimentarán una respuesta que ni siquiera pueden imaginar”, advirtió Netanyahu la semana pasada, en una ceremonia de graduación militar.
Esta semana habían llegado al país 12 aviones F-22, un modelo de caza furtivo estadounidense de quinta generación que figura entre los más avanzados del mundo. Si ya era inusual el aterrizaje en el país de cazas de Estados Unidos, más raro aún era que hubiera F-22. Se suman a la presencia de aviones estadounidenses de reabastecimiento y de carga (nueve, solo en la noche previa al ataque) en Ben Gurión, el aeropuerto cercano a Tel Aviv que ejerce de puerta de entrada de casi todo el tráfico aéreo civil.
El Gobierno de Netanyahu trasladó además a Líbano una clara advertencia de que, si Hezbolá entra en escena en apoyo de su valedor iraní, bombardeará las infraestructuras básicas, incluido el único aeropuerto en funcionamiento del arruinado país. Lo admitió el martes su ministro de Exteriores, Yusef Rayyi.
La industria armamentística de Israel lleva desde agosto produciendo de forma acelerada interceptores Arrow 3. Es el sistema antimisiles que más empleó en la guerra con Teherán del pasado junio, a la que EE UU se acabó sumando, bombardeando plantas nucleares iraníes. El consenso político y militar en Israel es que aquel conflicto, que duró 12 días, fue un éxito, pese a que el régimen de los ayatolás matase a más de 30 personas y la intercepción de los 550 misiles balísticos se quedase en el 86%, mostrando agujeros letales en la defensa israelí. Las autoridades mantienen hasta hoy, además, el secretismo sobre los daños que sufrieron las instalaciones militares, principal objetivo de los misiles y drones iraníes.
Antes de eso, Irán e Israel habían mantenido dos enfrentamientos de menor escala en 2024. El embrión del primero fue la decisión de Netanyahu de matar a tres altos mandos iraníes en un ataque aéreo contra la Embajada del país en Damasco. La República Islámica respondió con más de 300 drones y misiles contra el Estado judío, pero anunciados ―y casi coreografiados― para salvar la cara ante los suyos sin generar una escalada regional. Netanyahu tuvo la última palabra, con un bombardeo al sistema antiaéreo que protegía una instalación nuclear.

Israel volvió a humillar a Irán en julio, al asesinar al líder político de Hamás, Ismail Haniya, en una casa de huéspedes en Teherán a la que había sido invitado. Dos meses más tarde mató a Hasan Nasrala, el líder de Hezbolá, el aliado libanés al que Teherán veía pasar en pocos días de milicia temida a desconcertada perdedora. La acumulación de agravios llevó a Teherán a lanzar un nuevo ataque, este menos calculado, de unos 180 misiles balísticos. La mayoría fueron interceptados.
En aquel momento Israel e Irán todavía se tanteaban, midiendo sus respectivas fuerzas con un ojo ya en la siguiente ronda, como la guerra iniciada este sábado. “Israel está muy a favor de la guerra y de un cambio de régimen”, pero es también consciente de que conlleva “mucho riesgo y caos, sobre todo en una campaña prolongada, en la que probablemente sería la principal víctima”, interpretaba el lunes la analista sénior sobre Israel del International Crisis Group, Mairav Zonszein, en un panel organizado por este think-tank antes del estallido bélico.
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