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El FMI advierte a Argentina de que la ayuda de 5.400 millones “deberá esperar”

El director interino dijo que el organismo está "listo para ayudar a cualquiera que gane las elecciones” de octubre

El director interino del FMI, David Lipton, tras su reunión con el ministro de Economía de Argentina, Hernán Lacunza, y el titular del Banco Central, Guido Sandleris, el martes en Nueva York.
El director interino del FMI, David Lipton, tras su reunión con el ministro de Economía de Argentina, Hernán Lacunza, y el titular del Banco Central, Guido Sandleris, el martes en Nueva York.

El Fondo Monetario Internacional ha decidido suspender su programa financiero con Argentina. Al menos, se supone, hasta que las elecciones del 27 de octubre aclaren quién asumirá la presidencia. El director interino del Fondo, David Lipton, declaró el miércoles que la institución de Washington “trabajará para una eventual reanudación de algún tipo de relación financiera con ellos [los gobernantes argentinos], que tal vez deba esperar un tiempo”. El anuncio fue un nuevo golpe para el presidente Mauricio Macri, que intenta conseguir la reelección en una campaña electoral muy cuesta arriba frente al gran favorito, el peronista Alberto Fernández.

El FMI prestó 57.000 millones a Argentina el pasado año. Nunca había concedido tanto dinero a un país. Christine Lagarde dirigía el Fondo, Macri aún parecía en condiciones de renovar su mandato y, tras una severa devaluación, un dólar costaba 37 pesos. Ahora está confirmada como nueva directora gerente del Fondo la búlgara Kristalina Giorgieva, Macri parece encaminarse a una severa derrota y un dólar cuesta 58,5 pesos. La administración macrista ha tenido que implantar controles sobre la compraventa de divisas, ha anunciado un “default” parcial de su deuda y la inflación se ha disparado de nuevo por encima del 55% anual. Todo ha cambiado.

El 22% del préstamo del Fondo aún debe ser desembolsado. Son 5.400 millones de dólares cuyo pago estaba previsto para mediados de mes, más cinco pagos trimestrales de unos mil millones cada uno hasta finales de 2020. Eso es lo que, de momento, queda a la espera de nuevas negociaciones. Argentina puede esperar, con dificultades, hasta pasadas las elecciones del 27 de octubre. Pero sufrirá mucho si el FMI decide demorarlo todo hasta que comience la nueva presidencia, el 10 de diciembre. Porque Argentina tiene que hacer frente al pago de 10.000 millones de dólares en deuda antes de fin de año, y si el dinero de Washington no llega a tiempo puede producirse un “default” unilateral idéntico al de 2001-2002.

El ministro de Hacienda, Germán Lacunza, y el propio Macri se esforzaron por convencer el martes, en Nueva York, a David Lipton de que se habían cumplido los compromisos adquiridos con el FMI, al menos hasta junio. Insistieron en que no había motivos para que se aplazara el desembolso de los tramos restantes del préstamo. Fue un esfuerzo inútil. Lipton prefirió no comprometerse. El suyo era un mandato interino, entre Lagarde y Giorgieva, y la cuestión argentina se había agravado demasiado. El miércoles anunció ante los micrófonos de Bloomberg Radio que habría que esperar. Indicó, de forma implícita, que la espera duraría hasta que Giorgieva asumiera su nuevo cargo y se dispusiera de un nuevo interlocutor en Buenos Aires, con un programa económico definido. “Estamos preparados para ayudar a quien sea que gane las elecciones, no es nuestro negocio hacer prospección política”, dijo Lipton.

El FMI, más tarde, tuvo un gesto de distención con Argentina. Apenas unas horas después de ser ratificada como la sucesora de Lagarde, Georgieva se reunió en Washington con Lacunza. Subió luego una foto del encuentro en Twitter con un mensaje a Buenos Aires: "Espero con interés trabajar con las autoridades mientras asumo mis funciones el 1 de octubre. Argentina es un miembro importante del Fondo y queremos verlo tener éxito".

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