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El FMI sigue demorando el pago de 5.400 millones de dólares a Argentina

Macri interviene personalmente en una reunión en Nueva York para reclamar el desembolso

elecciones argentina
Mauricio Macri en Nueva York, previo a su reunión con el FMI y su discurso ante la Asamblea General de la ONU.

Mauricio Macri ya no puede hacer más. El propio presidente argentino acudió a la reunión que mantenían en Nueva York el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, y el director interino del Fondo Monetario Internacional, David Lipton, para insistir en la necesidad de recibir dinero con urgencia. Pero Lipman no se comprometió a nada, salvo a “proseguir el diálogo”. El FMI no desembolsó en el plazo previsto, mediados de este mes, 5.400 millones de dólares correspondientes al préstamo de 57.000 millones concedido en 2018, y no parece dispuesto a hacerlo al menos hasta finales de octubre, cuando se hayan celebrado las elecciones y se sepa quién es el nuevo presidente de Argentina. Muy posiblemente ese presidente no será Macri, sino el peronista Alberto Fernández.

Argentina tiene que hacer frente a devoluciones de deuda por un importe cercano a los 8.000 millones de dólares antes de fin de año. Puede esperar todavía unas cuantas semanas el dinero del FMI, pero si los dólares de Washington no llegan se encontrará en una situación angustiosa. La peor de las hipótesis, que el FMI retuviera indefinidamente el 22% del préstamo que falta por desembolsar, podría provocar un “default” unilateral como el de 2001, cuando la economía argentina sufrió un colapso.

Esa no es, de momento, la opción más probable. Lipton, sucesor interino de la ex directora Christine Lagarde, prefiere ganar tiempo para saber con quién tendrá que renegociar las condiciones del préstamo. Gane quien gane el 27 de octubre, Argentina no podrá devolver el dinero entre 2021 y 2023, como estaba estipulado, ni podrá devolver la totalidad de lo prestado. Eso, después de la devaluación y el “default” parcial de agosto, se sabe ya tanto en Buenos Aires como en Washington. Lagarde, que pronto asumirá la dirección del Banco Central Europeo, fue la gran valedora de Macri para conceder el préstamo de 57.000 millones, el mayor en la historia del Fondo. El martes formuló una declaración que sonó a epitafio. Con Argentina, dijo, “hicimos las cosas lo mejor que pudimos”.

Tras sumarse a la reunión que mantenían Lipton y Lacunza, respaldado por el director del Banco Central, Guido Sandleris, en el Consulado argentino en Nueva York, aprovechando la asamblea general de la ONU, Macri abandonó el lugar con rostro serio y no se detuvo a hablar con los periodistas. “Ha ido bien”, se limitó a decir mientras caminaba hacia su automóvil. El viaje a Nueva York podría ser el último de Macri como presidente. Pensaba permanecer apenas doce horas en la ciudad estadounidense.

Lacunza tiene previsto reunirse el miércoles con Roberto Cardarelli, el economista italiano del FMI que encabeza la misión del organismo para Argentina. El ministro de Hacienda insiste en que, hasta final de junio, Argentina cumplió con las condiciones fiscales y monetarias impuestas por Washington y en que, por tanto, no hay razones para que no se desembolse el tramo de 5.400 millones correspondiente a septiembre. Pero en el FMI pesan otras consideraciones. Los altos cargos técnicos, entre ellos David Lipton, mostraron en su momento reticencias a conceder un préstamo tan voluminoso a un país de alto riesgo. Ahora prefieren, antes de desembolsar el resto, contar con garantías de que los 5.400 millones, y todo lo aportado anteriormente, no pasan a formar parte de un “default” masivo.

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