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La visita de Estado de Trump al Reino Unido enfrenta a conservadores y laboristas

El presidente de EE UU llama al alcalde Sadiq Khan "perdedor" y critica su política

Donald Trump, y la Primera Dama, Melania Trump en el Palacio de Buckingham. En vídeo, Donald y Melania Trump visitan Reino Unido rodeado de tensión por el Brexit. AFP

Donald Trump necesita solo un tuit para alterar una visita de Estado que se había preparado al detalle. Minutos antes de tomar tierra en el aeropuerto de Stansted, el presidente de EE UU llamaba al alcalde de Londres, el laborista Sadiq Khan, “perdedor redomado”. Este martes Khan respondía a Trump definiéndole en una entrevista para Sky News como "el modelo a seguir de los activistas de extrema derecha de todo el mundo" por sus políticas de inmigración. Conservadores y laboristas se han enfrentado sobre los honores desplegados, y la importancia de preservar la “relación especial” con Washington cuando la credibilidad del Reino Unido vive horas bajas.

Dada la expectativa que genera una vista de Trump, el enfrentamiento con el alcalde Khan acabó por inflarse más de la cuenta, porque el resto de la jornada ha transcurrido con una suavidad protocolaria que casi ha decepcionado a los medios británicos, volcados en la cobertura del acontecimiento. El choque entre Khan y Trump viene de lejos, y es inevitable sospechar que el laborista musulmán ha perseguido una porción de protagonismo que podrá culminar este martes con su presencia en una manifestación contra Trump.

 “Sadiq Khan, que ha sido un alcalde terrible para Londres, se ha mostrado tontamente desagradable respecto a la visita del presidente de EE UU, el aliado más importante de lejos del Reino Unido. Es un perdedor redomado que debería concentrarse en la ola de criminalidad de la ciudad y no en mí...”, escribía Trump en Twitter cuando estaba a punto de aterrizar.

Era previsible que el político estadounidense, de gatillo fácil en las redes sociales, entrara en la polémica. El día antes, Khan había comparado su actitud con la de “los fascismos del siglo XX” y se había prodigado en los medios para calificarle de misógino y exigir al Gobierno que “no desplegara la alfombra roja” para recibirle.

Amenazas de boicot

Los conservadores, especialmente el ala más euroescéptica, han reprochado a la izquierda británica sus amenazas de boicot a la visita de Estado, y han recordado  una y otra vez la dignidad del momento. Este miércoles, Trump participará junto a la reina Isabel II en una ceremonia para conmemorar el 75º aniversario del desembarco de las tropas aliadas en las costas francesas. “Ya sabemos cómo es Trump y la polémica que genera, pero en esta ocasión se trata de recordar al millón de soldados estadounidenses que acudieron entonces en defensa de la libertad y la democracia”, ha dicho el ministro de Exteriores, Jeremy Hunt, el único miembro del Gobierno que acudió a recibir al presidente estadounidense al aeropuerto.

El líder del laborismo, Jeremy Corbyn, o el del Partido Liberal Demócrata, Vince Cable, decidieron no acudir al banquete de Estado que se iba a ofrecer este lunes a Trump en el Palacio de Buckingham. Además de mostrar sus preferencias por los euroescépticos Boris Johnson o Nigel Farage, el estadounidense se había despachado a gusto en entrevistas a medios británicos previas a su llegada. De Corbyn dijo que, si llegaba a ser primer ministro, debería conocerle antes de decidir si compartía con su Gobierno información de inteligencia. El laborista tiene intención de acudir este martes a una manifestación contra Trump que prevé reunir en Londres a decenas de miles de personas.

Coincidirá con la jornada dedicada a tratar asuntos bilaterales, y Trump pasará gran parte del día en la avenida de Whitehall, sede de los principales ministerios. Con la visita ya en marcha, sin embargo, Downing Street anunció que se cancelaba la reunión a solas que había prevista entre Trump y Theresa May. La interinidad de la primera ministra, quien hará efectiva su renuncia al liderazgo del Partido Conservador el viernes, ha llevado al Gobierno a reducir la importancia de ese encuentro.

83 salvas de honor y tarde de té con el príncipe de Gales

Rafa de Miguel

Ni siquiera Donald Trump es inmune al toque británico. La cortesía desplegada por el Palacio de Buckingham durante la primera jornada de la visita de Estado del presidente estadounidense al Reino Unido tuvo su efecto en las redes sociales. Salvo la diatriba lanzada contra el alcalde de Londres desde el avión presidencial, antes de tomar tierra, y un par de arremetidas más contra CNN —el único canal estadounidense accesible en el país— y el Gobierno chino, durante el breve descanso a su llegada en la residencia del embajador estadounidense, Trump dejó descansar su cuenta de Twitter.

El príncipe de Gales y la duquesa de Cornualles, CamilLa Parker Bowles, acudieron a recibir a Trump y la primera dama, Melania, al abandonar del helicóptero presidencial Marine One, que aterrizó en la explanada trasera del Palacio de Buckingham. Isabel II les esperaba a las puertas. Trump —el undécimo presidente estadounidense al que trata la reina— se mostró dichoso por saludarla, y en esta ocasión no cometió el error de la visita anterior y procuró ir ligeramente por detrás de la monarca.

Contribuyó a la cordialidad de la jornada el hecho de que miles de policías hubieran aislado, hasta crear casi una burbuja, el entorno de Buckingham. Trump disfrutó al pasar revista a la Guardia de Honor, y atendió con aparente interés las explicaciones de la reina durante la visita que realizaron a la exhibición de pinturas y objetos artísticos para conmemorar las relación del Reino Unido con Estados Unidos.

La fecha escogida para la visita de Estado es muy simbólica: coincide con el 75 aniversario del desembarco de las fuerzas aliadas en las costas francesas, que contribuyó a poner fin a la Segunda Guerra Mundial. El matrimonio Trump realizó una visita privada a la Abadía de Westminster, donde el presidente estadounidense depositó una corona de flores en la tumba del soldado desconocido.

El protocolo incluyó un encuentro de la pareja presidencial con Carlos de Inglaterra y Camilla Parker Bowles, para tomar el té de la tarde en la residencia oficial del heredero, en Clarence House.

En el breve descanso que tuvo Trump antes del banquete de Estado en Buckingham, no pudo evitar volver momentáneamente a Twitter, para referirse a los miles de manifestantes que se concentraban en Londres. “Les va costar encontrarlos a los de las noticias falsas. Solo he visto amor alrededor. Y será posible un gran acuerdo comercial con el Reino Unido en cuanto se libere de sus cadenas”, escribió.

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