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Los seis párrafos que dan jaque (casi mate) a Theresa May

La última cumbre europea plasmó en una sola página una de las decisiones más importantes del club comunitario

Imagen tuiteada en la noche del jueves por el embajador búlgaro ante la UE, en la que se ve a un grupo de funcionarios comunitarios negociando durante la cumbre. En vídeo, manifestaciones a favor de un segundo referéndum del Brexit.

La cumbre europea sobre el Brexit del pasado jueves en Bruselas se saldó con uno de los documentos de conclusiones más breves de la historia del Consejo Europeo. Una sola página, con seis párrafos y poco más de 200 palabras en inglés, selló una de las reuniones del club comunitario más cargadas de responsabilidad política en los tiempos recientes.

El documento debía dar respuesta a la petición del Gobierno de Theresa May de aplazar el Brexit del 29 de marzo al 30 de junio para dar tiempo a que el Parlamento británico apruebe el acuerdo de salida. Pero la minada credibilidad de la primera ministra y su desconcertante intervención ante los 27 líderes europeos, transformó la respuesta en una suerte de ultimátum a Londres.

Y aunque se aceptó ampliar dos semanas el plazo para consumar la salida del Reino Unido, hasta el 12 de abril, los líderes europeos eran conscientes de que en la noche equinoccial del 21 de marzo se estaban acercando al punto de no retorno en una tortuosa relación con May que ya dura casi tres años.

De los seis párrafos que han dado el jaque casi mate a la primera ministra, solo el tercero, el más largo, fue objeto de una dura negociación en la noche del martes, según detallan fuentes comunitarias. El tercer párrafo contiene los plazos que marcarán la recta final del Brexit. La fórmula fue fruto de largas deliberaciones sobre las consecuencias políticas de cada una de las prórrogas posibles.

Antes de iniciar el debate, la primera ministra se sometió a un bombardeo de preguntas durante más de 90 minutos, el más largo en todo el transcurso del Brexit. Como ha ocurrido en otras ocasiones, la incapacidad de May para concretar sus planes de actuación enconó los ánimos y endureció la respuesta en ciernes.

"El ambiente en la sala se vio influenciado por la intervención de May", reconoce un alto cargo comunitario presente en la reunión. "Nadie habló de romper definitivamente con Londres, pero la frustración e, incluso, la exasperación de algunos eran palpables", apunta esa misma fuente. Cuando May salió de la sala hacia las 17.30 de la tarde y empezó la cumbre del Brexit sin ella, los escasos partidarios de mantener cierta benevolencia hacia Londres vieron que se hundían sus posibilidades.

Ese bando, encabezado por la canciller alemana, Angela Merkel, e integrado por Países Bajos, Portugal o Hungría, entre otros, buscó durante seis horas, hasta las 23.30, una fórmula que no cerrase la puerta a un cambio de rumbo en el Reino Unido. Este grupo prefería responder solo a la petición de May sobre una prórroga para aprobar el Acuerdo, sin entrar en consideración sobre qué haría la UE en caso de que el Parlamento británico rechazase de nuevo el pacto.

Pero esa fórmula, advirtió el bando más duro, encabezado por el presidente francés, Emmanuel Macron, y con Pedro Sánchez entre sus filas, expondría a la UE al riesgo de tener que celebrar una cumbre extraordinaria a solo unas horas del 29 de marzo si los británicos amenazaban con un Brexit sin acuerdo. El mismo escenario, en peor situación aún, podría repetirse más tarde, en vísperas del 30 de junio

"Macron no quiere cumbres de la última oportunidad, en las que haya que tomar decisiones a toda prisa y probablemente fallidas", señala una fuente diplomática francesa. París exigió una respuesta tajante, que despejase las dudas de las próximas semanas. "No podemos repetir los fiascos de la crisis griega y del euro", apuntan esas fuentes, en un claro puyazo a la canciller Merkel, que lideró la respuesta de la UE durante ese aciago período. "Tenía que quedar todo claro, lo que se ofrece a los británicos y lo que se espera de ellos", coincide una fuente de la Comisión Europea, organismo que coincidía en gran parte con el planteamiento del Elíseo.

Un manifestante contrario al Brexit, este sábado en Londres.
Un manifestante contrario al Brexit, este sábado en Londres.

La primera victoria de Macron y del presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, llegó enseguida. Hacia las seis de la tarde, tras solo media de reunión, una fuente diplomática confirmaba a EL PAÍS que el 22 de mayo había quedado fijado como límite para la prórroga del Brexit en caso de que el Parlamento británico apruebe el acuerdo la semana que viene. Fuentes comunitarias confirman que esa fecha ya no se volvió a discutir en toda la tarde.

Pero quedaba la parte más delicada. Decidir qué hacer en caso de que el Parlamento, como parece probable, rechace por tercera el Acuerdo. Se acordó en ese caso conceder al Reino Unido la posibilidad de solicitar una prórroga más larga, pero siempre y cuando concretase con qué fin.

A esas horas de incertidumbres corresponde la foto de un grupo de negociadores europeos en torno al ordenador del consejero político del Gobierno belga, tomada hacia las 19:45. "Es una imagen hermosa, parece casi un caravaggio", señala un alto cargo europeo. "Pero no tiene nada que ver con el momento del desenlace de la negociación".

Prórroga larga o indefinida

Otra fuente diplomática confirma que el acuerdo se vislumbró casi dos horas después, tras debatir varias fechas. Tras un parón de las negociaciones, que el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, aprovechó para tantear a May, que se encontraba esperando en otra sala, los contactos se retomaron. Y el bando de Macron logró que se fijase el 12 de abril como último día para que Londres aclare sus planes. El motivo es que es la fecha límite para que Reino Unido pueda organizar su participación en las elecciones al Parlamento Europeo, que se considera imprescindible en caso de prórroga larga o indefinida.

La decisión era claramente discrecional. Pero traspasa a Londres la responsabilidad de elegir entre un Brexit ordenado o un descarrilamiento de peligrosas consecuencias. "El Brexit está en manos de nuestros amigos británicos", resumió después Tusk. Pero el bando de Merkel consiguió, al menos, que todas las opciones para Londres sigan abiertas: desde una prórroga indefinida hasta una revocación del Brexit.

A Tusk solo le falta volver al despacho de May, hacia las 21.00 horas, para recibir su consentimiento a los términos de las conclusiones. La primera ministra dio su visto bueno, a sabiendas, probablemente, de que el tercer párrafo de ese texto puede poner fin a su carrera política. El bumerán del Brexit sin embargo puede volverse de nuevo contra Bruselas y en vísperas del 12 de abril se espera una nueva cumbre europea en la que, con o sin May, la UE y el Reino Unido pueden asomarse de nuevo al precipicio.

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