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Macron y Merkel ponen condiciones para aplazar el Brexit

El presidente francés exige a Reino Unido que aclare el motivo para postergar la salida

La canciller Angela Merkel y el presidente Emmanuel Macron, el miércoles en París.

Francia y Alemania aceptarán un retraso de la salida de Reino Unido de la Unión Europea, pero solo si Londres lo justifica satisfactoriamente ante el resto de socios. El presidente francés, Emmanuel Macron, y la canciller alemana, Angela Merkel, fijaron este miércoles los límites de su posición ante la posibilidad de que el Brexit se aplace más allá de la fecha programada, el 29 de marzo. El mensaje francoalemán es que hay prisa por pasar página y poco tiempo para volver sobre lo acordado.

“El acuerdo de retirada no puede renegociarse”, ha señalado Macron en una breve comparecencia junto a Merkel en el Palacio del Elíseo, antes de una reunión de trabajo entre ambos mandatarios. Este es el primer límite.

El presidente francés, tras precisar que la unidad con la canciller alemana en este asunto era “total”, ha fijado un segundo límite a las decisiones de Reino Unido en las próximas semanas. “Si los británicos necesitan más tiempo, podemos examinar una petición de extensión, siempre que esto se justifique por nuevas decisiones de los británicos”, ha avisado. “Pero en ningún caso podremos aceptar una extensión sin una perspectiva clara sobre el objetivo perseguido”. Y ha añadido: “Como ha dicho nuestro negociador, Michel Barnier, no necesitamos más tiempo, necesitamos decisiones”.

Merkel ha sido menos estricta que Macron, pero sin apartarse del guion. “Si Gran Bretaña necesita más tiempo, no lo rechazaremos, pero aspiramos a una solución ordenada”, ha señalado.

Francia se prepara para el escenario del llamado Brexit duro. El primer ministro, Édouard Philippe, ha presentado un plan que incluye 50 millones de euros de inversiones en puertos y aeropuertos. El plan contempla la contratación de 580 aduaneros, veterinarios y empleados del Estado para evitar que la salida de Reino Unido bloquee las fronteras portuarias —la principal, en Calais— y el túnel bajo el canal de la Mancha, el principal paso marítimo de mercancías y personas entre el continente europeo y las islas británicas.

La posición francoalemana, en línea con la del negociador europeo, Barnier, deja poco margen a Londres para reabrir la negociación y coloca en May la responsabilidad de dar explicaciones si quiere renunciar a la fecha de salida del 29 de marzo. Macron, que ve en el Brexit una lección sobre la amenaza populista y repetidamente lo usa como ejemplo en sus discursos en Francia, ha asumido el papel de halcón en las relaciones de la UE con Reino Unido.

En enero, durante un debate con alcaldes en Normandía, el presidente ha pronosticado que los británicos intentarían, primero, evitar el llamado no deal o Brexit duro, la ruptura sin acuerdo, inminente y sin periodo de transición. Después, dijo, intentarían renegociar el acuerdo de salida, aunque se ha mostrado escéptico ante esta posibilidad. Su apuesta era que la primera ministra May pediría “más tiempo”, quizá con la voluntad de coincidir con las elecciones europeas de mayo. Así ha ocurrido.

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