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La incertidumbre del Brexit hunde al Reino Unido en una crisis política y constitucional

Los líderes de la UE dudan sobre el tipo de prórroga que pueden conceder a May

Theresa May, este lunes. En vídeo, declaraciones del ministro británico de Finanzas.

Theresa May mantuvo este martes el rostro de una esfinge muda mientras sus ministros se despellejaban mutuamente, según han relatado a los medios testigos de la reunión. El golpe mortal que dio el presidente del Parlamento, John Bercow, al prohibir una tercera votación del plan del Brexit si no hay “cambios sustanciales” en el texto, ha provocado el alborozo de los euroescépticos y la desbandada de los indecisos. May va a solicitar a Bruselas una prórroga, pero ni ella tiene claro por cuánto tiempo, ni la UE con qué objetivo la reclama.

La primera ministra, según han contado los presentes, quiso devolver el golpe a Bercow y explicó a su Gabinete cómo el Parlamento se había convertido “en el hazmerreír de los ciudadanos”. May se ha limitado a advertirles de que “si no son capaces de cumplir con el Brexit, la gente nunca se lo perdonaría”, pero ha sido incapaz de ofrecer pistas sobre la ruta que pensaba abordar a poco más de diez días del 29 de marzo, la fecha fijada oficialmente para la salida del Reino Unido. Los miembros de su Gobierno se han enzarzado en una discusión, en apariencia sobre la estrategia a seguir, pero que al ir subiendo de tono ha hecho aflorar las profundas divisiones internas. Mientras algunos defendían que la amenaza de un Brexit sin acuerdo a partir del 30 de junio —hasta ahí llegaría la prórroga de tres meses que May se comprometió a pedir a la UE— bastaría para convencer a los indecisos, otros eran partidarios de una prórroga más larga que pusiera nerviosos a los euroescépticos. “Este era el Gobierno que iba a lograr el Brexit, y por lo que oigo, ya no lo parece”, ha reprochado a sus colegas Andrea Leadsom, la líder conservadora de la Cámara de los Comunes.

El Ejecutivo de May ha hecho suyas las palabras del procurador general del Estado, Robert Buckland, quien después de conocer la decisión del presidente del Parlamento afirmó que el Reino Unido estaba en medio de una gran crisis constitucional, "una crisis política que estamos obligados a resolver por el bien del país”. Sin embargo, el Gobierno ha sugerido en las últimas horas que existen vías para sortear la decisión del speaker, y que su intención sigue siendo someter el plan de May a una tercera votación. “Es el único plan que hay sobre la mesa. La UE lo ha dejado claro. Las empresas necesitan la certidumbre que ofrece”, defendía este martes Stephen Barclay, el ministro para el Brexit.

Prórroga de la incertidumbre

Los 27 socios de la UE analizaron este martes por la tarde en Bruselas los preparativos para una posible prórroga del Brexit, aunque sin detalles todavía sobre la petición de Londres. El negociador europeo del Brexit, Michel Barnier, ha recomendado a los miembros de la UE que sopesen con mucho cuidado la idea. "Una prórroga es también una prórroga de la incertidumbre. Y es algo que puede tener muchísimas consecuencias", ha advertido.

El mensaje se trasladará a la cumbre europea de este jueves y viernes en Bruselas, en la que los 27 esperaban pronunciarse sobre el posible aplazamiento del Brexit. Sin embargo, la decisión del presidente del Parlamento británico de impedir un tercer voto del acuerdo de salida puede trastocar los planes de la Unión Europea. Bruselas esperaba que el Gobierno de Theresa May cursase esta semana una petición de aplazamiento del Brexit, al menos hasta junio, para completar la tramitación del acuerdo. Y el visto bueno a esa prórroga podría haber llegado en la cumbre. Pero el nuevo tropiezo de May en Westminster deja todo el calendario en el aire y la aprobación definitiva de la prórroga (o su improbable rechazo) podría no llegar hasta la semana que viene, a solo unas horas de que expire el plazo para el Brexit. "Podemos aprobarla hasta una hora antes de la medianoche del 29 de marzo", señala una fuente comunitaria, en referencia a la fecha prevista para consumar la salida del Reino Unido de la UE.

Bruselas no descarta que, tras la cumbre europea, May vuelva a intentar la aprobación del acuerdo la próxima semana. Si lograra sacar adelante el texto, la prórroga podría ser solo de tres meses. Pero si fracasa de nuevo, la UE podría plantearse un aplazamiento del Brexit hasta 2020. Varios países, con Francia y España a la cabeza, son muy reacios a prolongar la incertidumbre durante tanto tiempo.

 

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