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Italia recorta el “Presupuesto del pueblo” para contentar a Bruselas

El Ejecutivo italiano manda su último borrador de cuentas a la Comisión Europea con una rebaja del déficit que afecta directamente a sus propuestas estrella

Italia ha formalizado la nueva propuesta de Ley de Presupuesto apurando el plazo para contentar a Bruselas. El déficit se sitúa en el 2,04% del PIB anunciado la semana pasada, pero siguen faltando medidas que lo garanticen. Este miércoles, en la última reunión del año del colegio de comisarios, Bruselas podría tomar una decisión sobre el proceso de infracción contra Italia. Pero el Gobierno de la Liga y el Movimiento 5 Estrellas cree que ha hecho ya gestos importantes mientras que Francia anuncia una subida del déficit sin consecuencias. Difícil de explicar, creen, a cinco meses de unas elecciones europeas.

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, flanqueado por los viceprimeros ministros, Luigi di Maio y Matteo Salvini.
El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, flanqueado por los viceprimeros ministros, Luigi di Maio y Matteo Salvini. EFE

Matteo Salvini llegó tarde a Palazzo Chigi. Había parado por el camino en un restaurante japonés y se presentó con la bandejita de sushi. Eran las nueve de la noche del domingo y la reunión, calentada sobremanera por las crecientes fricciones entre la Liga y el Movimiento 5 Estrellas (M5S), iba a ser larga. “Es el momento más importante desde las elecciones del 4 de marzo”, ha lanzado el viceprimer ministro y líder de los grillinos, Luigi Di Maio. Especialmente para su partido, en caída libre en las últimas semanas y más desprotegido electoralmente que su socio de Gobierno en la marcha atrás que estaban a punto de formalizar en el Presupuesto: una rebaja de cuatro décimas del déficit, previsto ahora en un 2,04%. Algo ya muy parecido al 1,9% que pedía Bruselas y que prometieron no aceptar hace dos meses asomados al balcón del Palazzo Chigi.

El “Presupuesto del pueblo”, la herramienta con la que el Gobierno populista de Italia piensa dar cabida a sus principales promesas electorales, empieza a diluirse. La presión de los mercados, el cabreo de los empresarios con la parálisis de las grandes inversiones en el norte de Italia y el atisbo de desaceleración económica (el PIB ha caído en el tercer trimestre un 0,1%, el primer descenso en cuatro años) han pesado en un cambio de rumbo que ninguno de los socios de Gobierno quiere asumir políticamente.

Bruselas tiene todavía que pronunciarse. Pero, de momento, los técnicos del Ministerio de Economía y el propio titular del departamento, Giovanni Tria, llevan la muesca en el revólver. Acosados por los líderes políticos cuando advirtieron de que en la Comisión Europea no comprarían los números iniciales, han visto cómo Salvini y Di Maio olían el miedo y aceptaban tocar las partidas destinadas a sus propuestas estrella: la reforma de la ley de pensiones y la renta ciudadana. Una muestra más, incluso en tiempos de ruido y furia, de que la política italiana siempre es capaz de buscar una salida en el último minuto.

Los mercados celebraron el cambio de ruta este lunes con una prima de riesgo por debajo de los 270 puntos (llegó a 340 hace dos semanas). Pero Di Maio sigue considerándolo una victoria del pueblo: “Aquí no hay intereses de partido. Están los sueños de quien quiere cambiar Italia. Nosotros continuamos creyendo en esos sueños”. Aunque tengan una medida más realista. Entre otras cosas, se caen de las cuentas 4.000 millones de euros destinados a ambas propuestas (han pasado de 16.000 millones a 11.000). En el caso de la renta ciudadana, convertida en una suerte de subsidio por desempleo de carácter formativo (se pagará hasta 780 euros a los desempleados a condición de que sigan cursos específicos para los trabajos que se ofertan), se empezará más tarde su implantación. Para la reforma de la ley de pensiones, que pretende adelantar la edad de jubilación hasta los 62 años (en caso de haber cotizado 38) y pone los pelos de punta en Bruselas y en el INPS, el propio órgano que se encarga de pagarlas, se introducen modificaciones que reducirán de forma importante el número de beneficiarios. Hay otras novedades: una ecotasa a los vehículos más contaminantes (solo SUV y coches de lujo), un recorte a las conocidas como pensiones de oro (por encima de los 4.500 euros) o reducciones en el bono cultura.

Conte, reforzado

Los tiempos son limitados. La propuesta tiene que convertirse en ley antes del 31 de diciembre y el viernes debería votarse en las Cámaras. Pero Bruselas todavía no se ha pronunciado ni había colocado la cuestión la tarde de este lunes en el orden del día de la reunión de mañana. Fuentes del Gobierno italiano explicaron a este periódico que, tras los esfuerzos realizados en las últimas semanas y el anuncio del aumento del déficit público por parte de Macron para contentar a los chalecos amarillos, “sería muy difícil de explicar a los italianos un proceso sancionador”. “El diálogo siempre estará abierto, pero esta propuesta debería ser suficiente”. Salvini también se refirió a ello a su manera: "Espero que en Bruselas hay sentido común y no hijos e hijastros: a Italia le cuentan hasta los pelos de la nariz y a la Francia de Macron le dejan hacer lo que quiere. Espero que el partido esté cerrado".

En Palazzo Chigi hay buenas noticias. El primer ministro, Giuseppe Conte, ha salido notablemente reforzado de esta negociación. El jefe del Gobierno, un abogado desconocido sin ningún perfil político, elegido para cumplir órdenes, ha pasado los primeros seis meses de Gobierno yendo de un despacho a otro para tratar de satisfacer a ambos viceprimeros ministros. Las conversaciones con Bruselas y el tono conciliador utilizado para evitar que el Gobierno saltase por los aires en varias ocasiones estos últimos días le han otorgado un relieve del que carecía. Su relación con el presidente de la República, Sergio Mattarella, ha mejorado notablemente y se deja aconsejar por el veterano mandatario, deslizan en su entorno. Ha sabido mantener unidos a los técnicos del Ejecutivo y en Bruselas han encontrado un interlocutor alejado de los eslóganes populistas de Salvini y Di Maio. Tanto, que algunas voces en el M5S se plantean la posibilidad de entregarle el mando real del Ejecutivo en caso de que Di Maio no logre mantener el barco a flote.

El M5S ha sufrido mucho en las últimas semanas. Ha perdido siete puntos en las encuestas respecto a la Liga, que vuela ya con una estimación de voto cercana a la de un Gobierno de mayoría e impone su criterio en las negociaciones. La formación de Salvini va tan sobrada que el cerebro estratégico del partido, el siempre contenido Giancarlo Giorgetti, incendió la relación entre ambos grupos el fin de semana y volvieron a dispararse las alarmas de una crisis de Gobierno. Ya no son solo rumores.

La Comisión trata de apurar las conversaciones con Roma

LLUÍS PELLICER / Bruselas

La última oferta del Gobierno de Giuseppe Conte —la que rebaja el déficit al 2,04% del PIB— ha servido para avanzar en dos frentes: destensar las relaciones entre Bruselas y Roma, enturbiadas por los exabruptos de Matteo Salvini, y aproximar posiciones entre los números del comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Pierre Moscovici, y los del titular de Finanzas italiano, Giovanni Tria.

La Comisión está analizando las medidas presentadas por Italia. Para evitar la apertura de un procedimiento por la insostenibilidad de su deuda, Bruselas demanda sobre todo un ajuste estructural —el que resulta de excluir la influencia del ciclo económico— en las cuentas de Conte. Tras un primer examen de la nueva propuesta, los números todavía no cuadran. Pero no están muy lejos de hacerlo.

Según fuentes comunitarias, Italia podría pasar el test con un déficit del 1,9% del PIB. La diferencia es de apenas una décima, pero estas fuentes explican que la clave radica en las medidas adoptadas.

El tiempo se acaba. Los comisarios abordarán en su reunión de mañana la situación italiana. De ahí podría salir una recomendación, aunque aún no está decidido. La Comisión cree que el acuerdo con Roma aún es posible. Bruselas es la primera interesada en ese pacto, puesto que cree que demostraría que cualquier política fiscal es posible dentro de las normas.

“El diálogo continúa entre la Comisión Europa e Italia en cuanto a su plan presupuestario para 2019”, afirmó este lunes el portavoz de la Comisión Europea, Margaritis Schinas, quien añadió: “La Comisión decidirá acerca de los próximos pasos sobre la base del resultado de este diálogo en curso”


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