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Alemania pide a sus socios europeos que dejen de vender armas a Arabia Saudí

Reino Unido y Francia se resisten a secundar el embargo solicitado por Berlín

Berlín / Bruselas

La unión hace la fuerza. Ese es el mensaje que este lunes ha enviado Alemania a sus socios europeos. Berlín piensa que una medida de presión contra Arabia Saudí como la suspensión de venta de armas solo surtirá efecto si los países europeos actúan al unísono, en respuesta a la muerte del periodista Jamal Khashoggi el pasado día 2 en el consulado saudí en Estambul. “Solo si todos los países europeos se ponen de acuerdo, tendrá un efecto en el Gobierno de Riad”, ha dicho por la mañana el ministro de Economía alemán, Peter Altmaier, a la televisión pública ZDF. España ha evitado adoptar la línea europea más crítica con Riad, mientras que desde Bruselas consensúan solo una condena y la exigencia de una investigación.

Una mujer sostiene un cartel en el que reclama justicia para Khashoggi, en una protesta frente a la Embajada saudí en Yakarta.

“Es una decisión puramente nacional”, señalaron desde el departamento de Federica Mogherini, alta representante de Política Exterior de la UE, en alusión a la suspensión de la venta de armas. El ministro de Economía alemán consideró, sin embargo: “No tendrá consecuencias positivas si solo somos nosotros los que dejamos de exportar y son otros países los que cubren ese hueco”. 

El domingo, la canciller Angela Merkel anunció la suspensión de la venta de armamento a Arabia Saudí por la desaparición del periodista saudí Khashoggi, crítico con el príncipe heredero Mohamed bin Salmán, y la supuesta implicación de Riad en su muerte. “Las exportaciones de armas no pueden ocurrir en las actuales circunstancias”, dijo Merkel en un acto electoral con vistas a unos comicios regionales el próximo domingo. Altmaier reiteró ayer que su Gobierno ha acordado “que no aprobará nuevos contratos de armas de momento porque queremos saber qué ha pasado”.

Berlín ha alzado una voz decidida en el contexto internacional, a favor de represalias contra Riad, esperando que los demás sigan su ejemplo. A la vez, está por ver cómo se convierten esas palabras en realidad dentro de las fronteras alemanas. Porque como se apresuró este lunes a denunciar la oposición, en los últimos meses el Ejecutivo de Berlín ha seguido aprobando ventas a Riad, a pesar de haberse comprometido a no hacerlo. Además, no está claro qué va a pasar con los contratos ya firmados y pendientes de ejecución, que en principio seguirían adelante.

“No es la primera vez que incumplen la promesa de no exportar y pueden incumplirla de nuevo”, advierte a este diario Omid Nouripour, responsable de política exterior del grupo parlamentario de Los Verdes. “No se trata solo de suspender las ventas futuras, sino también de cancelar los proyectos ya aprobados”, añade. “El caso de Jamal Khashoggi es solo la punta del iceberg en un país responsable de la guerra de Yemen y que es responsable de continuas violaciones de derechos humanos”, considera Nouripour.

En una respuesta a una pregunta parlamentaria de principios de mes, el Gobierno explicó que llevan a cabo “una política de exportación restrictiva” en la que analizan caso por caso las ventas. El desglose de las cifras indica que Arabia Saudí es el segundo país al que más ventas de armas se aprobaron entre enero y septiembre de 2018, después de Argelia. En total, el Gobierno alemán aprobó ventas por un total de 416,4 millones de euros.

La presión política interna para que el Gobierno alemán se mantenga firme en su anuncio de suspensión arrecia. Los Verdes, la fuerza política emergente que según los sondeos supera ya a la socialdemocracia (SPD), han hecho de este tema bandera. El debate surge además a las puertas de unas elecciones regionales, las de Hesse, en las que el partido conservador de Merkel y su socio en el Gobierno de gran coalición, el SPD, podrían sufrir nuevas pérdidas de votos.

Ambos partidos se habían comprometido ya en marzo a frenar la venta de armas a países activos en la guerra de Yemen. Así figura en una cláusula en el llamado contrato de coalición que los grandes partidos alemanes firmaron en marzo y que sirve de programa de Gobierno del actual Ejecutivo. En este se prohíbe la exportación de armas “a países implicados en la guerra de Yemen”. Extienden la prohibición a “proyectos europeos conjuntos” y abogan por “desarrollar una posición común de la UE” en este tema.

La presión también había llegado en los últimos días hasta Joe Kaeser, máximo responsable de Siemens, para que no acudiera al llamado Davos del Desierto, que se celebra en Arabia Saudí, después de que numerosos políticos e inversores cancelaran su asistencia la semana pasada. Este mismo lunes, Kaeser informó de que no acudirá a la cita económica.

El anuncio de Alemania de paralizar las futuras ventas de armas a Arabia Saudí ha puesto en entredicho a los principales socios europeos y ha sacado a la luz la profunda división sobre las posibles represalias contra el país árabe. La Comisión Europea ha asegurado que “se mantienen consultas a todos los niveles y en todos los contextos”, pero se ha desentendido de la propuesta de Berlín.

La Unión Europea dispone desde 1998 de un código de conducta sobre exportación de armas, convertido en 2008 en una Posición Común. Esa Posición prevé la denegación de licencias de venta cuando exista un claro riesgo de que las armas se utilicen para cometer violaciones de los derechos humanos o de las normas humanitarias internacionales. Y Arabia Saudí ha sido objeto de denegación de licencias, sobre todo a raíz de la guerra en Yemen.

Riad se ha convertido en un cliente esencial para la industria armamentística. Sus importaciones aumentaron un 225% entre 2013 y 2017. Y aunque EE UU se lleva el grueso, Reino Unido y Francia son el segundo y tercer proveedor, respectivamente. Los dos países se han negado, por ahora, a secundar la propuesta de Alemania.

España solo representa el 3% de las importaciones de Arabia Saudí. Pero el reino se ha convertido “en el cuarto cliente extranjero por volumen de negocio en el periodo 2008-2016”, detalla Alberto Bueno, investigador de la Universidad de Granada, en un análisis para Agenda Pública. El salto, explica Bueno, ha sido espectacular a partir de 2013 porque hace una década Arabia Saudí ocupaba el puesto 61º entre los clientes de la industria armamentística española.

La temperatura política se prevé que siga subiendo en las próximas horas. El Parlamento Europeo celebrará este martes un debate sobre “el asesinato de Khashoggi”, según el título pactado por los grupos parlamentarios. Y el jueves se prevé votar una resolución conjunta de condena, que podría obtener el apoyo de los principales grupos parlamentarios. Sin embargo, parece haber resistencia a solicitar el embargo de armas.

El proyecto de resolución del grupo socialista, impulsado por la eurodiputada española Elena Valenciano junto a otros dos eurodiputados, condena el "presunto asesinato de Estado" y pide, entre otras cosas, sanciones contra los saudíes implicados en el caso y la suspensión de la pertenencia de Arabia Saudí al Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Pero no se menciona la venta de armamento.

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