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Turquía investiga restos químicos y posibles pruebas manipuladas en el consulado saudí

Los registros se extenderán a vehículos utilizados por agentes saudíes y a la residencia consular, adonde se cree que fue trasladado el cuerpo del periodista Khashoggi

Oficiales de policía turcos llegan al consulado saudí en Estambul el lunes. En vídeo, declaraciones del ministro turco de Exteriores.

La policía de Turquía investiga la posible presencia de rastros químicos y pruebas manipuladas en el consulado de Arabia Saudí en Estambul, el último lugar donde se vio con vida al periodista opositor saudí Jamal Khashoggi hace dos semanas. “Mi esperanza es que podamos obtener resultados que nos permitan formarnos una opinión razonable [de lo sucedido]. Porque ahora mismo la investigación examina muchas cosas, por ejemplo si hay o no tóxicos o si hay cosas que hayan sido modificadas pintando sobre ellas”, explicó este martes el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, a preguntas de la prensa en Ankara.

En el primer registro, que se inició el lunes y se prolongó durante nueve horas hasta la madrugada de este martes, 10 agentes de la policía científica y la unidad antiterrorista acompañados de un fiscal revisaron la legación consular y tomaron muestras dentro y fuera del edificio que se llevaron en cuatro vehículos. Según los medios turcos, se pudo observar cómo las luces del edificio se apagaban y los investigadores utilizaban luz ultravioleta en busca de pruebas. También se usaron perros policía y luminol, un producto químico que reacciona ante la presencia de sangre y permite hallar rastros imperceptibles a simple vista. De hecho, en la tarde del martes una fuente de la seguridad turca aseguró a la agencia AP que se habrían hallado "ciertas pruebas" que probarían que Khashoggi fue asesinado en el consulado.

El ministro de Exteriores turco, Mevlut Çavusoglu, informó de que los registros continuarán este martes y se extenderán a varios vehículos y a la residencia del cónsul saudí, adonde se vio desplazarse a varios agentes saudíes llegados a Estambul el mismo día de la desaparición del periodista. Se cree que allí pudo ser trasladado el cadáver. Hay varias hipótesis sobre lo que pudo ocurrir, algunas hablan de que el cuerpo pudo ser descuartizado, otras que se usaron ácidos para disolverlo.

La cadena CNN asegura que “los saudíes están preparando un informe que reconoce que la muerte de Khashoggi fue el resultado de un interrogatorio que salió mal, uno que intentaba su rapto desde Turquía”. De acuerdo con una de las fuentes contactadas por la televisión estadounidense, los saudíes supuestamente informarán de que la operación trataba de raptar al periodista, muy crítico con el actual gobierno saudí, pero se llevó a cabo “sin autorización”. Esto permitiría acusar a miembros “descontrolados” de los servicios secretos y así proteger al príncipe heredero Mohamed bin Salmán (MBS). Pero diversos analistas y expertos consideran poco probable que una operación de tal calado se llevase a cabo sin el conocimiento de MBS, teniendo en cuenta el férreo control que ejerce dentro de la monarquía wahabí.

El jefe de la diplomacia turca explicó que la fiscalía podría llamar a declarar a los responsables del consulado saudí aunque admitió que, al gozar de inmunidad, los diplomáticos saudíes no pueden ser retenidos en el país y pueden viajar cuando gusten. Pocas horas después de estas declaraciones, el cónsul general saudí en Estambul, Mohamed al Otaibi, muy cuestionado por la gestión del caso Khashoggi, tomó un vuelo de vuelta a su país.

Çavusoglu dijo además que, por el momento, Turquía “no ha recibido confesión alguna” de Arabia Saudí. Aunque afirmó que espera que su homólogo estadounidense, Mike Pompeo, aporte nueva información cuando llegue a Turquía tras su visita a Riad para tratar el asunto Khashoggi.

En la capital saudí, Pompeo se reunió durante un cuarto de hora con el rey Salmán Bin Abdulaziz y durante más de media hora con MBS, el hombre fuerte del régimen, así como con el ministro de Exteriores, Adel al Jubeir. Heather Nauert, portavoz del Departamento de Estado de EE UU, explicó que las autoridades saudíes coincidieron con Pompeo en la necesidad de una “investigación exhaustiva, transparente y en un tiempo razonable” sobre lo ocurrido. “Determinar lo que le pasó a Jamal Khashoggi es algo que reviste una gran importancia para el presidente [Donald Trump]”, dijo la portavoz estadounidense.

Desde la ONU, la alta comisionada de Derechos Humanos, Michelle Bachelet, se quejó de la lentitud de la investigación pues, dijo, “dos semanas es mucho tiempo para que una escena del crimen no sea sujeta a un completo examen forense”. Además, pidió que se levante la inviolabilidad de los responsables del presunto asesinato: “Bajo la legislación internacional, tanto una desaparición forzosa como un asesinato extrajudicial son crímenes muy serios, y la inmunidad no debería ser utilizada para impedir la investigación de lo ocurrido”. Los hijos de Khashoggi han pedido también “la formación de manera urgente de una comisión internacional, independiente e imparcial” que investigue “la desaparición y las noticias contradictorias sobre su muerte”, informa la agencia Efe.

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