Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Colombia cierra el cerco sobre Guacho, el disidente más buscado de las FARC

El exguerrillero, azote de la frontera con Ecuador, queda gravemente herido tras una operación militar

El presidente de Colombia, Iván Duque, conversa con militares.
El presidente de Colombia, Iván Duque, conversa con militares. Presidencia de Colombia

Tras meses de feroz cacería, el hombre más buscado a ambos lados de la frontera entre Colombia y Ecuador está a punto de caer. Walter Arizala, alias Guacho, líder de una de las mayores disidencias de la exguerrilla de las FARC, resultó gravemente herido este sábado en una operación del ejército colombiano en una región selvática del departamento de Nariño, confirmó el presidente Iván Duque.

"Las fuerzas militares y de policía están en este momento acordonando el área en la cual fue herido, para poderlo encontrar", anticipó el mandatario después del mediodía. "Espero que en las próximas horas tengamos una noticia definitiva sobre este trabajo (...) y que Colombia pueda decir que a Guacho se le acabó la guachafita", agregó utilizando un juego de palabras con el colombianismo que se refiere al alboroto y la fiesta.

Guacho se había venido desplazando ante la ofensiva desplegada por las fuerzas de seguridad desde hace meses, pues era una considerado una prioridad militar tanto en el final del mandato de Juan Manuel Santos como en el arranque del de Duque, que asumió el poder el 7 de agosto. Al momento de la operación se encontraba al norte de la ciudad de Tumaco, lejos de la frontera, explicó el ministro de Defensa, Guillermo Botero. En el fuego cruzado, que tuvo lugar en la madrugada, recibió dos disparos de fusil. Aunque sus escoltas consiguieron llevárselo en el fragor del combate, detalló Botero, las autoridades desplegaron un operativo para impedir que pueda abandonar la zona y vigilar los hospitales y puestos de salud a los que pueda acudir.

Con menos de 30 años, Guacho encabeza el autodenominado Frente Olivier Sinisterra, una disidencia de las FARC vinculada a los carteles mexicanos del narcotráfico que opera en Nariño, el departamento con más hectáreas sembradas de coca en Colombia. Las acciones armadas que ha perpetrado esa estructura en ambos lados de la frontera van desde coches bomba hasta el secuestro y asesinato de un equipo de periodistas del diario El Comercio, un crimen que tensó las relaciones entre Bogotá y Quito. El presidente ecuatoriano, Lenin Moreno, celebró la noticia y felicitó telefónicamente a Duque.

El exguerrillero, nacido en Ecuador, es descrito como un experto en explosivos vinculado a emisarios de carteles internacionales. Se apartó del proceso de paz que selló a finales de 2016 Santos con las otrora Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, hoy desarmadas y convertidas en partido político, en las que solo alcanzó a ser un mando medio. Su decisión de sumarse a las disidencias, de acuerdo con un reciente informe de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), respondió a la presión de narcotraficantes de la zona, la falta de garantías de seguridad y la presencia de otros grupos armados.

Los lucrativos negocios ilegales abundan en la frontera colombo-ecuatoriana, donde la costa del Pacífico es la salida natural para las rutas del narcotráfico hacia México y Centroamérica que tienen como destino final el mercado estadounidense. Los grupos armados que operan en la zona limítrofe obtienen recursos de la minería ilegal, los cultivos de coca, la trata de personas y el contrabando de todo tipo, agravado por la dolarización de la economía ecuatoriana que facilita el lavado de dinero.

Además de oponerse abiertamente a los planes de sustitución y erradicación de cultivos ilícitos, el Frente Olivier Sinisterra, bajo el mando de Guacho, adelantó agresivas campañas de reclutamiento que lo llevaron a incorporar integrantes de otros grupos armados hasta contar con más de 400 hombres, según la FIP. Las autoridades calculan que todas las disidencias de las FARC que operan en distintas regiones de Colombia alcanzan en conjunto unos 1.200 hombres, y de todos los ataques que se les atribuyen, el 5 % han ocurrido en territorio ecuatoriano.

Más información