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Hospitalizado un activista de Pussy Riot con supuestos signos de envenenamiento

Piotr Verzílov, uno de los protagonistas de la protesta en la final del Mundial en Moscú, se encuentra en estado grave

Piotr Verzílov, cuando saltó al campo durante la final del Mundial de fútbol entre Francia y Croacia el 15 de julio. En vídeo, perfil de Verzílov.

El activista ruso Piotr Verzílov, miembro del conjunto punk Pussy Riot y cofundador del grupo de protesta callejera Voiná (guerra), fue internado de urgencia el 11 de septiembre por la noche en la sección de toxicología de un hospital de Moscú. Las primeras hipótesis apuntan hacia una intoxicación química, aunque todavía no hay diagnóstico oficial.

Verzílov, que desde 2014 es editor de una crítica página de web (Mediazona), fue trasladado en una ambulancia al hospital cuando comenzó a perder la vista, el habla, el sentido de la orientación, la movilidad y la memoria, de acuerdo a Veronika Nikúlshina, compañera del activista y miembro de Pussy Riot. Según estas fuentes, Verzílov dijo a los médicos que “no había comido nada y no había tomado ninguna sustancia”. Ya en la ambulancia camino del hospital, el paciente comenzó a tiritar y a delirar.

Los médicos calificaron lo sucedido de “caso grave” pero con una una “dinámica positiva” y se negaron a confirmar a Nikúlshina si el diagnóstico era “envenenamiento”, alegando la falta de parentesco oficial de la activista con el paciente. La madre de Verzílov, Elena, que pudo ver a su hijo un día más tarde, dijo que Piotr estaba durmiendo y que tampoco a ella le había sido comunicado el diagnóstico. Elena declaró a la BBC que los médicos han dado tres o cuatro días de plazo a su hijo para salir de la gravedad.

“El médico ha dicho que su estado era grave pero que ahora es mucho mejor, le han dado somnífero para que durmiera y descansara”, explicó. “Todo lo que el doctor ha dicho es que se trata de un envenenamiento con un determinado grupo de sustancias que se caracterizan por ser absorbidas por el organismo y que serán eliminadas del organismo y que para ello se necesitan varios días”, afirmó Elena Verzílova.

El grupo ha protagonizado numerosas protestas contra Vladímir Putin, de quien critican su "autoritarismo". Su acción más conocida tuvo lugar en 2012, cuando cinco integrantes celebraron una oración punk en la catedral de Cristo Salvador de Moscú en la que pedían a la Virgen que expulsara del poder al entonces primer ministro y actual presidente, Vladímir Putin.

La atención prestada por los medios de comunicación rusos a la súbita enfermedad de Verzílov se explica en gran parte por el clima de confusión, sospecha y temor reinante en torno a envenenamientos y asesinatos de disidentes supuestamente realizados por encargo de personajes poderosos a los que los hubieran podido molestar o con fines disuasivos. Se trata de una "especie de teatro del absurdo que evoca los tiempos de Calígula y de Nerón", según el historiador Vladímir Dolin. En los blogs y artículos de opinión de analistas rusos uno de los temas comentados recientemente ha sido el “asesinato” como “parte de la política”.

En este marco de incertidumbre y versiones cruzadas está el caso de Serguéi Skripal, un ex oficial del servicio de espionaje militar ruso, que, junto con su hija Yulia, fue víctima de un intento de envenenamiento en Salisbury (Reino Unido) el pasado marzo. Las autoridades británicas acusan al Kremlin de haber perpetrado el delito y de haber enviado a ejecutarlo a dos agentes del espionaje militar ruso (GRU). A instancias del presidente Vladímir Putin, dos hombres que dijeron ser los acusados por la policía británica aparecieron el jueves en la televisión estatal RT para afirmar que fueron a Salisbury “como turistas”.

Al margen de las teorías conspirativas, en las dos últimas décadas son cuantiosos los periodistas, activistas políticos de oposición, insurgentes e independentistas de Chechenia y el Norte del Cáucaso, asi como profundos conocedores de las entretelas del mundo político y empresarial ruso que han muerto de forma violenta o repentina. Entre los periodistas que aseguraron haber sido envenenados se cuentan Anna Politkóvskaya (en 2003, cuando viajaba en avión hacia el Cáucaso) y Vladímir Kara-Murzá, que habría sido intoxicado en dos ocasiones y que actualmente vive en el exilio. Kara-Murzá estuvo recientemente entre los portadores del féretro del fallecido John McCain. Politkóvskaya murió asesinada en 2006. Verzílov fue arrestado y condenado a 15 días de cárcel el pasado verano después de que en la final del campeonato mundial de fútbol en Moscú se lanzara al terreno de juego, vestido con un uniforme de policía y en compañía de Nikulshina y otras dos activistas de Pussy Riot.

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