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Las sanciones a Irán amenazan inversiones multimillonarias

Estados Unidos revoca licencias para exportar a compañías como Boeing e impone un recorte significativo a las compras de petróleo

Un B747 de Boeing de la compañía Iran Air en el aeropuerto de Teherán. En vídeo, las advertencias de Trump a Irán.

La decisión de Donald Trump de abandonar el pacto nuclear con Irán tiene una consecuencia inmediata para el mayor exportador de Estados Unidos, el gigante aeroespacial Boeing. La reimposición de las sanciones revoca el pedido que pactó con dos aerolíneas de bandera persa para renovar su anticuada flota de aviones. Golpe también para su rival Airbus y otras multinacionales en el sector de la energía y de la automoción que anunciaron inversiones multimillonarias en el país.

Boeing se puso a trabajar para cerrar los pedidos antes de levantarse el embargo, con Barack Obama como presidente. Era una oportunidad para volver a entrar en una economía integrada por 80 millones de habitantes y rica en petróleo. Pero la supervivencia del doble contrato se puso en duda cuando tomó posesión el republicano, hasta el punto de que aparcó cualquier entrega. “Estamos consultado cuál será el próximo paso”, explica la compañía en una nota.

El contrato incluye medio centenar de aviones de pasillo único B737 MAX y una treintena de bimotores de largo recorrido de la familia B777 para Iran Air. El pedido se completaba con otra treintena de aviones B737 MAX para la compañía Aseman Airlines. El valor combinado de estos aviones se estima en 22.000 millones de dólares (18.500 millones de euros, al cambio actual), aunque estos contratos suelen estar sujetos a descuentos que lo dejan a la mitad. General Electric suministra los motores.

Dennis Muilenburg, consejero delegado de Boeing, ya indicó en la presentación de resultados que este doble contrato estaba apartado del resto de pedidos globales. Airbus, sin embargo, sí lo integra en su cartera y ejecutó tres entregas de los 98 aviones contratados. Pero las sanciones puede impedirle seguir adelante con la producción, porque más del 10% de los componentes que incorporan sus aviones están fabricados por compañías estadounidenses.

Es el ejemplo más evidente del impacto económico de la retirada en banda de Trump. En la misma situación se encuentran aerolíneas que como British Airways acaban de estrenar vuelos directos a Teherán y fabricantes de coches como Renault y el consorcio PSA, que tienen ya cerrados contratos para fabricar en Irán. Daimler y el grupo Volkswagen también retomaron las exportaciones al país árabe a los pocos meses de levantarse las sanciones económicas.

Seis meses de plazo

Las empresas que tienen negocios con Irán cuentan ahora con un plazo de entre 90 y 180 días para ajustarse al régimen de sanciones. Ese periodo pueden utilizarlo también para solicitar al Departamento del Tesoro, que controla las licencias a las exportaciones, si se pueden acogen a algún tipo de exención. Es una solución para petroleras como Royal Dutch Shell o Total, que tienen proyectos en marcha. BP optó por tomarse las cosas con más calma.

El levantamiento de las sanciones permitió a Irán exportar un millón más de barriles diarios. Ese grifo se cierra, lo que explica que el precio del petróleo vuelva a estar en máximos de tres años y medio. Para las firmas que adquieren directamente crudo iraní, el Tesoro indica que debe reducir significativamente sus compras mientras se examinan las posibles exenciones. Eso les obligará, en cualquier caso, a tener que buscar recursos alternativos si los necesitan para cubrir la demanda.

EE UU no compra crudo iraní, pero las sanciones si se pueden aplicar a firmas extranjeras que usen bancos de EE UU para adquirir el petróleo o que tengan negocios en territorio estadounidense. Es el caso de la china Sinopec, que cuenta con una filial que cotiza en Wall Street y que ya advirtió a los inversores de que podría verse penalizada si volvía a imponerse el embargo económico.

Arabia Saudí, principal aliado de EE UU en la región, ya ha dicho que está listo a compensar la pérdida de suministro. Las exportaciones de petróleo iraní rondan actualmente los 2,7 millones de barriles diarios, equivalente al 3% de la demanda global. Las sanciones, sin embargo, benefician a las petroleras porque permiten dar un impulso a sus ingresos gracias al alza de precios. No gana el consumidor, que ya ve como el precio de la gasolina sube también en el surtidor.

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