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Sudamérica

Bolivia apela a “la buena fe” de Chile para negociar su salida al Pacífico

Santiago considera que La Paz distorsiona la Historia ante el Tribunal Internacional de Justicia de la ONU, en lugar de ceñirse a la ley

El presidente Evo Morales (i) y Roberto Ampuero, canciller de Chile, en el Tribunal Internacional de Justicia.
El presidente Evo Morales (i) y Roberto Ampuero, canciller de Chile, en el Tribunal Internacional de Justicia. EFE

Bolivia y Chile han regresado este lunes al Tribunal Internacional de Justicia de la ONU (TIJ) para defender sus puntos de vista sobre el conflicto fronterizo que les separa desde 2013. En la fase oral del caso, La Paz ha reclamado a Santiago “que negocie de buena fe su salida soberana al Pacífico, de acuerdo con nuestro reiterado y consistente compromiso de acabar con esta tensión territorial”, según Eduardo Rodríguez Veltzé, representante boliviano. El presidente Evo Morales ha reforzado dicha petición con su presencia en La Haya, sede del TIJ. Chile, que intervendrá a partir del jueves, y rechaza cualquier intromisión en su soberanía nacional, sostiene que las fronteras quedaron fijadas en el Tratado de Paz y Amistad de 1904, firmado por ambos países. “Por eso rechazamos que se le pueda pedir a esta Corte que se aparte del Derecho Internacional”, en palabras de Claudio Grossman, delegado chileno.

Al presidente Morales, por el contrario, la reclamación le parece “un caso simple y una causa justa”. Bolivia demandó en 2013 a Chile ante el TIJ por su acceso al mar, que perdió al ser derrotada en la Guerra del Pacífico (1879-1883), donde fue ayudada por Perú. Lleva desde entonces intentando recuperar 400 kilómetros de costa y 120.000 kilómetros cuadrados de territorio, y Rodríguez Veltzé ha invocado en su intervención los lazos de vecindad que les unen. “Son dos países unidos por la cultura, la geografía y la Historia, que [de llegar a un acuerdo] podrán curar todas sus heridas y avanzar hacia la prosperidad mutua”. Luego calificó el estallido de aquella guerra de “acto de agresión” por parte de Chile que, según el presidente, derivó “en el desmembramiento territorial boliviano; una injusticia que dura más de cien años”. De todos modos, añadió que el Tribunal de la ONU “ha contribuido significativamente a la resolución de otras disputas y no hay razón para que esta no se resuelva con una victoria común para ambas partes”.

El representante boliviano puso un ejemplo gráfico para que se comprendiera el escenario del litigio. “La costa chilena equivale a la distancia entre La Haya y la sede de Naciones Unidas, en Nueva York”, dijo. El presidente Morales considera “política de Estado” demandar a Chile en este caso. De ahí la reclamación de 2013 añada, a la buena fe solicitada para sentarse a negociar, “el reconocimiento de su derecho de acceso al mar”, ya que la Constitución de su país lo considera “patrimonio de la Humanidad”. A esa altura del Pacífico, las aguas son de gran riqueza pesquera.

Claudio Grossman, el representante chileno, ha asegurado que su país no se reconoce en el retrato presentado por La Paz. “No anticiparemos lo que sólidamente expondremos, pero la presentación de la historia que hizo Bolivia ha sido tendenciosa y errónea. Ignoró el contexto en que se dio la Guerra del Pacífico (…) y este no es un tribunal de Historia, sino de Derecho. Chile ha conversado y seguirá conversando con Bolivia, pero el territorio chileno, y el ejercicio de su soberanía, no está sujeto a conversación”, señaló. Al pie de las escalinatas del Palacio de la Paz, sede del TIJ, coincidió con Roberto Ampuero, el ministro de Exteriores chileno, en que la parte boliviana “buscaba victimizarse y presentaba argumentos distorsionados”. También añadió que “Bolivia ejerce como ningún otro país el acceso a los puertos chilenos del Pacífico. Incluso se ha negado a ampliarlo utilizando, por ejemplo, el puerto de Iquique [al norte del país]”.

Los alegatos se prolongarán hasta la próxima semana, y la decisión de los jueces internacionales se espera para finales de año, o principios de 2019.

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