La enésima ofensiva de Marruecos para albergar el Mundial de fútbol

Rabat presenta su candidatura por quinta vez y confía en el apoyo de África y el posible voto de castigo hacia Trump para arrebatar el evento a EE UU, México y Canadá

Imagen de archivo del 1 de diciembre de 2017 de la Copa del Mundo.
Imagen de archivo del 1 de diciembre de 2017 de la Copa del Mundo.A. Zemlianichenko (AP)

El camino hacia el Mundial de 2026 parecía despejado para la candidatura conjunta de Estados Unidos, Canadá y México. Ningún rival se atrevía a hacerles sombra en la que será la primera Copa Mundial con 48 selecciones en lugar de las 32 precedentes. Se esperan más aficionados y periodistas que nunca. Estados Unidos, que prevé acoger 60 de los 80 partidos, tiene casi todo a favor. Pero Marruecos, que se postuló en enero, no quiere ejercer de mera comparsa. Presentó su expediente técnico el sábado 17 de marzo ante el Consejo de la FIFA, reunido en Bogotá, y reclamó su derecho a soñar hasta el 13 de junio, fecha en la que se anunciará en Moscú el candidato ganador.

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El expresidente de la FIFA, Joseph Blatter, declaró este mes: “Percibo que estos tres grandes países tienen miedo por el pequeño Marruecos”. Rabat ya ha probado el sabor de la derrota hasta en cuatro ocasiones: 1994, 1998, 2006 y 2010. Ese último año Marruecos era la favorita y perdió frente a la Sudáfrica de Nelson Mandela. Ahora tiene a todo el continente africano respaldándole.

Una fuente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), indicó a este diario: “La RASD [que no tiene representación en la FIFA] apoyaría a Marruecos como país de África, siempre y cuando Marruecos respete nuestras fronteras. Pero habrá que ver qué mapa oficial presenta Marruecos”. Al margen del mapa, entre los estadios que ha propuesto el país hay cinco ya construidos (Marrakech, Tánger, Agadir, Fez y Rabat), dos en construcción (Tetuán y Uchda) y siete por construir (dos en Casablanca, un segundo en Marrakech, y el resto en Uarzazat, Nador, Meknes y Eljadida). Ninguno de ellos se encuentra en el Sáhara Occidental. “Si hubiera incluido una ciudad en el Sáhara”, indica la citada fuente del Frente Polisario, “no contaría con el respaldo de todos los países de África. Además, las únicas ciudades saharauis posibles son Dajla y El Aaiún. Y ninguna dispone de hoteles suficientes”.

Jamil Chade, corresponsal en Ginebra del diario brasileño Estado de São Paulo, y autor del libro sobre la FIFA Política, propina y fútbol (Objetiva, 2015), señala: “Hace un año yo habría dicho que Marruecos no tenía ninguna opción de luchar contra América del Norte, que cuenta con dinero, infraestructuras y la tradición del fútbol de México. Pero ahora, a pesar de que sigo pensando que Estados Unidos tiene las mayores opciones, creo que Marruecos es una amenaza real para la otra candidatura”.

"Hace un año yo habría dicho que Marruecos no tenía ninguna opción. Hoy creo que es una amenaza real para la  otra candidatura"
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“Estados Unidos”, explica Chade, “podría acoger el mundial mañana mismo y los beneficios para la FIFA serían extraordinarios. Marruecos, sin embargo, no cambiará la historia financiera de la FIFA. Además, Gianni Infantino, el presidente del organismo, está haciendo una campaña deliberadamente a favor de Estados Unidos. Fueron los americanos quienes ayudaron a Infantino a ser elegido presidente en 2016. Y él tiene una deuda política con ellos”.

Entre los puntos a favor de Marruecos estaría el hecho de que por primera vez votarán las 207 federaciones de la FIFA (todas excepto las cuatro candidatas), o sea, un voto por cada país. Marruecos espera contar con los 54 votos de los países africanos. Cuenta también con la supuesta animosidad de ciertos países árabes y asiáticos contra la administración de Donald Trump, por su política migratoria y por el traslado de su Embajada a Jerusalén. Marruecos confía también en la buena disposición de varios países europeos. Rabat cree que socios comerciales como Francia y España estarán muy interesados en participar en la construcción de nuevas infraestructuras en Marruecos.

Hasta ahora, las sedes las elegían los 25 miembros del Comité Ejecutivo de la organización. “Bastaban solo 13 votos para alzarse con la sede de un mundial”, comenta Chade. “Salía muy barata la compra. Ahora es igual de fácil comprar votos, pero salen más caro, hay mucha más gente. La candidatura vencedora necesita 104 votos, muchos de ellos pertenecientes a países muy pobres”.

“No es tan obvio que gane la mejor candidatura”, aclara Chade. “En 2010 venció Sudáfrica frente a Marruecos que era mejor. Hoy, tras la investigación del FBI, está claro que si no hubiera sido por los votos que compró Sudáfrica habría ganado Marruecos. Por otra parte, tenemos el factor Donald Trump. El presidente de EE UU ha molestado a muchos países y eso puede jugar a favor de Marruecos. Además, dentro de la FIFA hay un sentimiento de revancha hacia el FBI, porque fueron ellos los que destruyeron el modelo de delincuencia”.

En Marruecos, la prensa local suele incluir como elemento a favor la pasión que siente el país por el fútbol. Sin embargo, Chade asegura que eso no se tendrá en cuenta. “Después de 20 años cubriendo la FIFA, lo único que descubrí es que el fútbol no es lo que determina las decisiones. Qatar era en 2022 la peor candidatura técnica y ganó. Y Rusia en 2018 era la peor candidatura técnica y ganó”.

Un economista europeo afincado en Marruecos que prefiere hablar con la condición del anonimato señala que Rabat no tendría problema en organizarlo. “Este país tiene las agallas suficientes. Y en cuanto a infraestructuras, contaría con las subvenciones de la Unión Europea y de los países del golfo Pérsico”.

El temor de Marruecos es que su candidatura sea eliminada por la FIFA antes del 13 de junio, sin ofrecerle la opción de que voten las 207 federaciones.

Sobre la firma

Francisco Peregil

Es corresponsal para el Magreb desde 2015, con sede en Rabat. Antes ejerció desde Buenos Aires durante tres años como corresponsal para Sudamérica. Comenzó en EL PAÍS en 1989, después de trabajar varios meses en 'El Mundo'. Es autor de las novelas 'Era tan bella', –mención especial del jurado del Premio Nadal en 2000– y 'Manuela'.

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