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La UE prepara represalias comerciales como respuesta a la guerra del acero

La Comisión Europea debatirá imponer aranceles a una lista de productos estadounidenses

La comisaria europea de Comercio, Cecilia Mälmstrom, en una reunión de ministros celebrada esta semana. En vídeo, Donald Trump anuncia los aranceles al acero y el aluminio extranjeros.

Los países productores de acero toman posiciones ante la guerra comercial que declara Donald Trump. Europa, segundo exportador de ese material a Estados Unidos, ha alertado este viernes de que adoptará represalias en los próximos días contra una lista de productos estadounidenses si se concretan las amenazas vertidas por su gobernante. China, el mayor productor mundial, avisó de que esa estrategia perjudicará al comercio internacional. Las bolsas de todo el mundo y los gigantes del sector reaccionaron con pérdidas ante esos riesgos venideros.

Europa lleva meses temiendo el proteccionismo de Trump y ya tiene medidas preparadas para la guerra comercial que ha abierto el mandatario estadounidense. La Comisión Europea analizará el próximo miércoles posibles represalias comerciales como respuesta a los aranceles que Estados Unidos quiere imponer sobre el acero y el aluminio provenientes del exterior. Bruselas ha elaborado una lista de productos estadounidenses (siderúrgicos, agrícolas y de otro tipo) que afrontarán a gravámenes comerciales cuando se exporten a la UE, explican fuentes comunitarias.

Pocas veces las autoridades europeas esgrimen el discurso nacionalista frente a terceros. Pero el cariz de los mensajes provenientes de Washington ha provocado una subida de tono en la capital comunitaria. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha avanzado esos movimientos: “No permaneceremos sentados mientras nuestra industria es atacada con medidas injustas que ponen en riesgo miles de puestos de trabajo europeos. La UE actuará con firmeza y con mesura para defender nuestros intereses”.

El malestar resonó en otros bloques afectados. Canadá, primer exportador de acero a Estados Unidos, también amagó con respuestas contundentes. “Una decisión así sería inaceptable y tendría consecuencias a ambos lados de la frontera”, aseguró el ministro de Comercio, François-Philippe Champagne. Su homólogo japonés, Hiroshige Seko, negó que las exportaciones de su país “dañen en absoluto la seguridad nacional estadounidense”, como argumenta Trump. El Ministerio de Exteriores chino le exigió “contención”.

Los expertos de la Comisión Europea, que gestiona en exclusiva las competencias comerciales de la UE, comenzaron a perfilar su estrategia cuando Trump lanzó las primeras señales de contienda comercial. Además de elaborar esa lista de productos estadounidenses, Europa supervisará los flujos del acero y del aluminio —claves para la industria automovilística y la electrónica, entre otras— que no llegan a Estados Unidos como consecuencia de la nueva política para ver si aplicar medidas de defensa comercial contra ellos. El objetivo es evitar que, al no venderse en Estados Unidos, acaben inundando el mercado europeo en perjuicio de los productores del club comunitario. Por último, la UE tratará de adoptar una posición común con otros bloques afectados por las medidas (principalmente China) para ganar fuerza.

Efecto dominó

Las fuentes consultadas eluden dar más detalles con el argumento de que Estados Unidos aún no ha detallado su estrategia ni ha dicho a qué países afecta. Pero incluso si la intensa presión diplomática que ha ejercido Europa sobre la Administración estadounidense acabara eximiendo al bloque comunitario de los gravámenes, las medidas de Bruselas podrían llegar igualmente. Porque si los aranceles a China desvían una buena parte del acero producido en ese país al territorio europeo, la Comisión Europea contemplaría mecanismos de defensa. La iniciativa estadounidense, por tanto, amenaza con desatar un efecto dominó.

“El impacto directo para Europa no será muy elevado. El riesgo es la guerra comercial. Cuando un país se mueve, lo hacen todos y eso genera incertidumbre en los mercados”, explica Ángel Talavera, experto de Oxford Economics. Los primeros efectos de esa incertidumbre se dejaron sentir en los mercados. Las principales bolsas europeas cerraron con pérdidas (2,2% en Alemania, el gran productor europeo; 2,4% en Francia y 1,5% en Reino Unido). También Tokio y Hong Kong experimentaron descensos similares. Y las grandes firmas europeas del sector (ArcelorMittal, Thyssenkrupp...) acumulan números rojos en las dos últimas jornadas.

Los portavoces comunitarios han querido apartarse del mensaje belicista adoptado por Trump y han insistido en que cualquier medida que adopte el Ejecutivo comunitario respetará las reglas de la Organización Mundial de Comercio. Bruselas alerta también de que las propias empresas estadounidenses se verán perjudicadas. “Estas medidas impactarán negativamente en la relación transatlántica y en los mercados internacionales. Además, elevarán los costes y reducirán la oferta para los consumidores estadounidenses de acero y aluminio, incluidas las industrias que importan estas materias primas”, ha avisado la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström.

El precedente de 2003

El choque comercial por el acero tuvo un precedente en 2003, bajo mandato de George Bush. EE UU había impuesto un arancel de hasta el 30% al proveniente de Europa y otros territorios. La UE ideó entonces represalias para una lista de productos estadounidenses, entre ellos los siderúrgicos, motores de barcos, zumos de naranja, gafas de sol o fotocopiadoras. Bush retiró las medidas justo antes de que la UE aplicara las suyas.