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Hungría se desploma en el índice sobre corrupción

En los últimos seis años, el país descendió 10 puntos para situarse en el puesto 66 de 180 en la clasificación de Transparencia Internacional

El mundo suspende en corrupción. La mayoría de los países están avanzando con demasiada lentitud en su lucha contra políticas y leyes poco transparentes, según el último índice de percepción de la corrupción de la ONG Transparencia Internacional publicado este miércoles. Uno de los casos que más resalta es Hungría, que en los últimos seis años ha visto su índice de percepción bajar 10 puntos, hasta situarse en el puesto 66 (de 180) en la versión de 2017.

Desde la llegada al Gobierno del nacionalista Viktor Orbán en 2014, la percepción de la corrupción en el país del Este de Europa no ha hecho más que empeorar. En 2017, la ONG sitúa el índice en 45, tres puntos menos que en el año anterior, siendo 100 el resultado de un país totalmente transparente. Hungría, gobernado por el nacionalista Viktor Orbán, es ahora el segundo país percibido como más corrupto de Europa después de Bulgaria. El 8 de abril, celebrará nuevas elecciones parlamentarias. Si el partido de Orbán — el ultraconservador Fidesz— logra imponerse de nuevo, el primer ministro será reelegido por tercera vez consecutiva. 

"Enfrentarse a la corrupción es una tarea difícil y toma mucho tiempo", precisa por vía telefónica Coralie Pring, una de las responsables de investigación de la organización. "Los cambios en las leyes no significan que se pongan en práctica", recalca. Pring hace hincapié en la importancia de implicar a la sociedad civil y los periodistas para luchar contra la corrupción.

En Hungría, el Ejecutivo del partido del controvertido primer ministro Orbán anunció en enero de 2017 una norma para restringir la actividad de las ONG que recibían financiación extranjera y que se ocupan en su mayoría de temas migratorios y de lucha contra la corrupción. Orbán ha acentuado los tintes autoritarios desde que llegó al poder en 2010. En sus mandatos se han aprobado leyes de control judicial pero también contra minorías y medidas de persecución a migrantes y refugiados. En diciembre, Bruselas anunció que llevará a la justicia a Hungría, junto con Polonia y República Checa por incumplir las cuotas de refugiados.

El pluralismo mediático también se deterioró en el país, según Reporteros Sin Fronteras. En septiembre, una web progubernamental difundió una lista negra de ocho periodistas que supuestamente “servirían a los intereses” de George Soros, un millonario estadounidense nacido en Hungría y blanco de los ataques de Orbán.

Nueva Zelanda, Dinamarca, Finlandia y Noruega en cabeza

Pese a la deriva húngara, Europa es el continente con menor percepción de corrupción. Dinamarca, Finlandia y Noruega son después de Nueva Zelanda, los países percibidos como más transparentes del mundo según la ONG. No obstante, Finlandia, como Suecia, empeoró su índice de percepción de corrupción de cuatro puntos respecto al año anterior. "El caso de estos dos Estados del norte de Europa muestra que no hay que dar por sentado los riesgos de corrupción", señala Pring. En 2016, el actual primer ministro de Finlandia reconoció que había presionado a periodistas de la televisión estatal para que desistieran de publicar información que lo acusaban de conflicto de intereses.

España se sitúa, con un punto menos que el año pasado, en el puesto 42 de la lista, uno menos que el año pasado, cuando ya había caído a su peor registro en la clasificación mundial de percepción de la corrupción.

Los últimos cinco países de la lista son Yemen (16), Afganistán (15), Siria (14), Sudán del Sur (12) y Somalia (9). Estos Estados se encuentran inmersos en guerras o conflictos internos desde hace varios años. Es el caso de Venezuela, que se encuentra en la posición 169 de la lista, el país con más percepción de corrupción de América. Pero es Bahréin el que más ha empeorado, con un descenso de su índice de 7 puntos. "El país, pese a haber ratificado la convención de Naciones Unidas contra la corrupción en 2010, no ha implementado una estrategia para combatirla", explica la responsable de investigación de Transparencia Internacional, que también menciona que el Gobierno ha cometido importantes abusos a los derechos humanos en los últimos años.

Corrupción y libertad de prensa

La corrupción no es solo un asunto burocrático, en ocasiones cuesta la vida. Casi todos los periodistas asesinados desde el año 2012 murieron en países con altos niveles de corruptelas. Patricia Moreira, directora general de la ONG, asegura en el informe: “Ante la embestida que sufren hoy en todo el mundo la sociedad civil y los medios de comunicación, debemos hacer más para proteger a aquellos que denuncian este fenómeno”.

Según los datos difundidos con la ayuda del Comité para la protección de periodistas, en los pasados seis años, más de nueve de cada 10 periodistas fueron asesinados en países con puntuación inferior a 45. Esto incluye a naciones como Brasil, Turquía y México, uno de los lugares más peligrosos para ejercer el periodismo. Un último dato alarmante: uno de cada cinco reporteros aniquilado cubría historias relacionadas con la corrupción.

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